El rechazo natural del sistema contra el presidente Chaves (apuntes para un ensayo)

El rechazo natural del sistema se da por varias razones que responden a la idiosincrasia, pero también a la provocación.

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  • Hoy el presidente de la República puso finalmente el dedo en la llaga y ha provocado que el Poder Legislativo ya no tenga ganas de tolerarle más irrespetos ni amenazas y se dé una especie de rechazo natural del sistema.

OPINIÓN. Hace unos días estaba por escribir, aunque un poco dubitativo, que el presidente estaba generando un estado de “animadversión empachosa”, es decir, que iba a terminar un día por disgustar rotundamente a la generalidad del sistema y de la institucionalidad, indistintamente de sus seguidores.

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Hoy fue ese día. Hoy los diputados atacaron masivamente, no hubo excepción, al presidente por sus declaraciones en su tradicional “conferencia de prensa”, que más parece un espacio de reproche y convocatoria al sentido populista de sus acólitos, que una rendición de cuentas. Hoy la Asamblea Legislativa -como un todo, hasta sus empleados han mostrado molestias- está volcada contra Pilar Cisneros, Rodrigo Chaves y su Gobierno.

Pilar Cisneros terminó por encender la mecha que le explotó de repente, tanto así que ella misma dijo en el Congreso hoy que su fracción había optado por no comentar más y que solamente se dedicaría a escuchar, aprender. Cisneros “se rindió” (o la rindieron), se calló, hizo una especie de mea culpa y, con tristeza en su mirada, se replegó. Las provocaciones tuvieron su efecto y ella sabe que su manejo ha sido imprudente, confrontativo y necio para una negociación política que requiere lo contrario.

Rodrigo Chaves enfrenta en este momento lo mismo, le jaló tanto el rabo a la ternera que la furia del agredido (jugar chapitas, amenazas, irrespetos acumulados) terminó por volvérsele de una sola vez y con fuerza. Incluso Gloria Navas, de Nueva República, el partido más cercano a sus posturas, le dio durísimo hoy y, fundamentalmente, lo expuso como inestable emocional. Navas le dijo, claramente, que los dos resellos fueron “un estate quieto” y le dio varios consejos que podrían percibirse hasta irónicamente.

Sobra decirlo, pero es claro que el Ejecutivo se ha quedado solo en la gestión de gobierno y, más aún, el presidente Chaves. Lo que habíamos previsto está sucediendo: el Ejecutivo autoritario y con tendencias dictatoriales está provocando el rechazo natural del sistema, sus poderes y su institucionalidad. Hoy el presidente, el Gobierno y su fracción legislativa deben estar muy preocupados por la situación que enfrentan y nada bueno saldrá si siguen la misma ruta de acusaciones, desprecios, amenazas e irrespetos. Nada. (Sigue…)

Hoy están más solos que nunca, aunque tengan popularidad, porque esa popularidad no va a lograr que la Asamblea colabore con el Ejecutivo si el presidente sigue en su línea de sarcasmo y confrontación. Tampoco lo logrará del Poder Judicial, ni de la Contraloría, ni de toda la institucionalidad costarricense, que semana a semana se va separando y rechazando la gestión Chaves Robles. Incluso los ministerios, internamente, están conteniendo sus propias molestias.

En Costa Rica, por idiosincrasia, es muy difícil que algo se logre con el ejercicio de la imposición, de la amenaza o de la presión desmedida. Aunque Rodrigo Chaves parecía una excepción y eso tenía interesados a los más estudiosos del fenómeno político. Al presidente le hace falta aprender mucho, porque ciertamente viene demostrando que su fórmula populista puede tener fecha de vencimiento, excepto que -como le recomendó Navas- cambie su estilo y sea “más agradable, inteligente y respetuoso”.

Sin embargo, después de todas las muestras o evidencias que Chaves ha dado en su campaña y en estos primeros 5 meses de Gobierno, es difícil pensar que árbol que crece torcido pueda enderezarse. Puede seguir mintiendo y manipulando en sus conferencias que, por cierto, son cada vez menos vistas (en estos momentos anda por 5000 personas conectadas), pero no podrá lograr nada si no negocia, rectifica y hace un cambio profundo en su gestión política.

Por ejemplo, ¿cómo es posible que hoy siga con la farsa de que su Gobierno logró un rebajo del 30% en el precio de la electricidad o de presumir que en solamente dos o tres meses de gestión un presidente ejecutivo del ICE pueda lograr que haya más ganancias por su mágica gestión, cuando es claro que todo eso se debe a una mayor producción y venta de electricidad gracias a la capacidad generadora del sistema hidroeléctrico y del modelo solidario del ICE que traslada esas ganancias al recibo ciudadano? Desde la primera rebaja Chaves venía mintiendo y atribuyéndose una rebaja por la que su Gobierno no hizo absolutamente nada.

El rechazo natural del sistema

El rechazo natural del sistema llega tarde o temprano, en lo personal pensé que se daría entre su primer semestre y su primer año de gestión, cuando intervinieran otras variables, como la inflación en Navidad, el desgaste natural del político (un concepto muy amplio para este artículo), las sesiones extraordinarias y otros factores que afectan la imagen de los presidentes según ciclos más o menos regulares. No obstante, la presión de Chaves terminó por incidir con que el tapón de la olla de presión explotara.

Un sistema político tiene diferentes tolerancias y la institucionalidad, así como la legalidad, establecen límites que marcan las leyes y normativas, pero también el comportamiento social, cultural y político de quienes hacen funcionar a esas instituciones y leyes. Esas personas, como esa instituciones, están perdiendo el miedo inicial, así como el beneficio de la duda y la concesión del respeto en beneficio de las situaciones.

Costa Rica es un país protegido por un estado social de derecho que, como los burros (parafraseando a don Ricardo Jiménez) saben sortear los precipicios, aunque sea en el último momento. Al igual que usted, pienso que esto puede demorar mucho tiempo más, que podemos seguir al borde del precipicio por un rato, pero incluso si el presidente y su Gobierno cambian su ruta, finalmente eso también significaría alejarnos de ese precipicio. Es decir, que el mismo sistema se protege a sí mismo, en una especie de autopoiesis (y este concepto es otra historia, por ahora nos quedamos aquí).

¿Que el presidente es voluble, ególatra y pueda sentirse acorralado? Es cierto. Preocuparían entonces las consecuencias de esta situación, pero -sin ahondar al respecto por el momento- cabría preguntarnos qué puede hacer el mandatario y en qué puede afectar al estado social de derecho con un poder contenido desde el Congreso, desde la legalidad y desde la robusta institucionalidad costarricense. La tertulia y el debate continúa…


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