El profundo silencio del “Padre Víquez” en el juicio que la Iglesia Católica quiso evitar

Empezó el juicio contra Mauricio Víquez, acusado de abuso a menores mientras fue cura de la Iglesia Católica.

Esteban Mata. El “Padre Víquez” se niega a hablar. Es su primer día de juicio. Esta sentado, en silencio. Parece una estatua de sal sentado en el banquillo de los acusados. Mientras la Fiscalía expone los pecados del ex-cura, la acusación de abuso a menores no le pesa, siempre lo normalizó, de acuerdo con el fiscal que habla con tono severo, como de obispo.

Este lunes inició el juicio contra Mauricio Víquez Lizano, para la Iglesia ya no es cura, para quienes lo recuerdan con el dedo acusador y homofóbico, es el mismo.

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La lectura de la acusación por parte de la Fiscalía no lo inmuta, su abogado insiste en que son acusaciones falsas. A Víquez se le investiga por la aparente comisión de cinco delitos de carácter sexual contra un menor de edad.

El Ministerio Público acusó a Víquez de supuestos abusos a menor de edad e incluso de ofrecerle plata por su silencio, tratando de convencerlo de que aquellos encuentros eran una cosa ‘normal’ entre un sacerdote y un niño de 11 años.

El ángel caído

Víquez, quien llegó a ser un rock star ultra conservador católica, dueño de la verdad y administrador de los pecados veniales, carnales y mortales de su feligresía, llegó a ser el vocero de la pastoral familiar de la Iglesia, uno de los líderes de los grupos juveniles y en general, un orgullo para el Opus Dei. Sin embargo, también fue un pastor que cada cierto tiempo saltaba de diócesis en diócesis.

Su gesto severo en el banquillo de los acusados no dista mucho de su mirada aguda con la que fulminaba homosexuales desde su twitter cuando se discutía en el Congreso la posibilidad de que se abriera la puerta al matrimonio gay.

Mujeres 2

Ahora se enfrenta a penas de cárcel por abuso de menores, luego de ser expuesto gracias a una serie de reportajes que salieron en el diario La Nación en marzo del 2016, justo cuando Víquez gozaba del fuero protector de la Iglesia.

Sin embargo, la exposición de su doble discurso, y de su doble vida, donde por un lado sostenía encuentros homosexuales con adultos y por otro levantaba el dedo acusador para condenar las relaciones entre parejas del mismo sexo, evidenciaron en Víquez una conducta que, nota a nota, reporte a reporte, de otros medios como El Semanario y CRHoy, fueron poniendo en evidencia la conducta del cura.

Ahora está en la silla de los acusados. El testimonio de sus víctimas, ahora adultos, lo ha evidenciado.

La Iglesia, resolvió el asunto expulsándolo, luego de que una investigación eclesiástica, pusiera en evidencia que las actuaciones del cura eran típicas de un abusador sexual, y así lo puso en blanco y negro el cura Luis Fernando Rodríguez en su rol de instructor de la causa que llevó a la expulsión del sacerdote Mauricio Víquez de la Iglesia católica.

“Siendo evidente que existe notoria tendencia patológica del Reverendo Víquez Lizano a buscar en las asignaciones pastorales contactos abusivos con varones en edades de pubertad y adolescencia, con lo cual queda más que claro que el sacerdote en cuestión no es idóneo para el servicio pastoral”, señalaba el documento filtrado al Semanario por un cura de alto rango y confirmado en su veracidad por autoridades de la Iglesia.

Mauricio Antonio Víquez Lizano, de 54 años, fue capturado en Monterrey, México donde se escondió gracias a amigos de la Iglesia.

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