El peligroso movimiento QAnon ◘ Voz propia

“Ninguna de las cientos de profecías de Q se han cumplido, pero esto lejos de desalentar a sus seguidores existentes le fue generando más y más hasta que el movimiento se expandió…”

Daniel González

Por Daniel González. El movimiento QAnon surge por ahí de 2016 cuando una persona anónima se identificó como “Q” en 4chan asegurando ser un integrante del gobierno de Trump con “nivel Q” (el más alto) de seguridad y aseguró que el arresto de Hillary Clinton era inminente, que su pasaporte había sido cancelado por si intentaba dejar el país, y que cientos de otros altos jerarcas demócratas serían prontamente arrestados.

Naturalmente, tal cosa nunca sucedió, pero dio nacimiento a este extraño fenómeno, el de los Q-Anon (de “anónimos”). Una bola de nieve de intrincadas teorías conspiracionistas de extrema derecha que muchos analistas califican como una secta con tintes religiosos más que un movimiento político, y que ya algunos de sus seguidores han participado de delitos violentos.

Ninguna de las cientos de profecías de Q se han cumplido, pero esto lejos de desalentar a sus seguidores existentes le fue generando más y más hasta que el movimiento se expandió tanto que llegó a elegir incluso a una representante al Congreso de los Estados Unidos, Marjorie Taylor. ¿Cómo llegó, lo que normalmente sería un movimiento extremista destinado a la marginalidad a ingresar al parlamento de la primera potencia mundial?

Sobre quien es Q en realidad o quien creó el movimiento existen múltiples hipótesis que no vienen al caso y serían largo de explicar, solo digamos que se ha descubierto que muchas personas inescrupulosas han empezado a lucrar con la marca QAnon.

Con el paso del tiempo la narrativa de conspiración de Q y de sus seguidores se fue tornando cada vez más abyecta. Desde decir que John F. Kenndy Jr. había fingido su muerte y era el propio Q, que saldría a la luz y que sería compañero de Trump en la papeleta del 2020, pasando por plantear que distintas figuras políticas mundiales incluyendo a Hillary Clinton, Barack Obama, Angela Merkel, el Papa Francisco y el Dalai Lama entre otros son parte de un red de satanistas pedófilos caníbales, o que Merkel es la hija biológica de Adolf Hitler, hasta decir que Donald Trump posee tecnología para viajar en el tiempo extraída de la nave extraterrestre que se estrelló en Roswell.

Siendo justos, no todos los seguidores de QAnon aceptan todas estas extravagantes creencias ya que no posee una mitología uniforme. Pero la creencia de que casi todos los líderes mundiales, con excepción de Trump por supuesto, pertenecen al llamado “cabal” de satanistas pedófilos comedores de niños la que más se ha difundido entre los seguidores de la secta. Esta no es la primera vez que tal teoría conspiranoica ha sido difundida, de hecho con distintos matices, puede decir que es muy vieja, pero es la primera vez que se difundió tanto como para tener impacto electoral, y es la primera vez que toma a una figura política en el gobierno como el héroe, el mesías, que pondría fin a tal red malévola, pues las previas versiones de la conspiración solían echar a todos los gobernantes del mundo dentro del mismo cabal, sin excepción.

Trump es para los QAnon esta figura mesiánica que se encuentra preparando su arremetida final contra esta malvada logia, los arrestará masivamente o ellos mismos se suicidarán en masa antes de ser arrestados, y luego tomará el control del país mediante un golpe de estado apoyado por el ejército (ya que es el único limpio pues según Q el FBI y la CIA están ya contaminados) y gobernará mediante los poderes especiales que otorga la Insurrection Act. Someterá a los demócratas y a algunos republicanos (como los Bush por ejemplo y todo republicano que no fue su incondicional) a cortes marciales y luego a ejecuciones sumarias. Todo esto ha sido predicho por Q, aunque, como es obvio, no ha ocurrido ni ocurrirá. También, como no podía faltar, forman parte de la conspiración George Soros, los Rothchild, la Casa de Saud que gobierna Arabia Saudí, los dueños de todos los medios y de Hollywood, etc. Tampoco quedan atrás los viejos libelos antisemitas reciclados, incluso la razón por la cual muchos QAnon creen que el ejército ayudará a Trump es porque, según sus propias palabras “hay muy pocos judíos en el ejército”.

Los QAnon usan una serie de palabras claves que permite identificarlos. Si ve que se refieren al cabal, a la élite, o a Guantánamo (donde según creen ellos serán enviados los acusados), o a la pedofilia y al satanismo conjuntamente, probablemente está hablando con uno de ellos o alguien que ha visto sus videos.

Como han planteado distintos expertos, la agrupación tiene todas las características de una secta y de un movimiento religioso radical. Sus seguidores se aíslan cada vez más de sus amigos y familias. Distintos familiares y parejas han descrito el dolor de la pérdida de sus seres queridos en las redes QAnon como “perder a un familiar que se mete en las drogas”. Los propios QAnon son conscientes de esta situación y ellos mismos resienten a sus familiares y amigos por abandonarlos y no creerles. Algunos abandonan el movimiento pero otros se aíslan más y encuentran solo compañía entre otros QAnon reforzando así el “echo chamber effect”.

El incumplimiento de las profecías ha tenido tres resultados en los seguidores del fenómeno; algunos –como es natural- se decepcionan y lo abandonan desilusionados o conscientes de que han sido engañados. Otros encuentran formas de racionalizar el incumplimiento extendiendo cada vez más las fechas de los sucesos o asegurando que Q estaba a propósito dando fechas falsas para despistar a la élite. Esto es común en los grupos religiosos que tienden a extender las fechas de cumplimiento de sus profecías cuando estas nunca llegan. Pero el más peligroso ha sido el grupo que se desespera por la inacción de Trump y recurre o pretende recurrir a la violencia.

Esto también es común y ha sido observado. Distintas sectas ante el incumplimiento de sus profecías apocalípticas ha optado históricamente por “acelerar” el fin cometiendo algún crimen violento. Fenómeno conocido como “aceleracionismo” fue puesto en práctica con los asesinatos Tate-LaBianca por parte de la Familia Manson, los ataques de sarín en Tokio por la secta Aum Shimrikio y los suicidios masivos de Guayana del Templo del Pueblo. Ya existen reportes de delitos cometidos por QAnons y llamados a “tomar las cosas por su propia mano” si Trump no lo hace pronto.

Al ser un movimiento pseudorreligioso y sectario la racionalidad está ausente en muchos. Ex miembros han explicado como incluso cuando leían sitios de Fact Check que desmentían sus creencias las descartaban como sitios “que querían ocultar la verdad” y otras formas de sesgo de confirmación y razonamiento circular. Los expertos aseguran que confrontar a los QAnon con información refutadora no funciona pues encontrarán la forma de racionalizar las contradicciones o descartarán la información de plano. Recomiendan que la mejor forma es “causar grietas” dentro de sus propias creencias como, por ejemplo, introducirles la duda de que quizás Q sea parte de la misma élite que dice atacar o que esté mintiéndoles.

La narrativa QAnon por su propia naturaleza genera frustración a sus seguidores, lo que se refleja en condiciones de ira, depresión y ansiedad según diversos estudios, pero también en un sentido de esperanza y de fe en que cuando las predicciones se cumplan serán reivindicados y los familiares alejados y el resto de la sociedad desconcertados por lo que está pasando se tornarán hacia ellos por guía y liderazgo.

Para los QAnon la figura de Trump toma dimensiones cuasi-religiosas, al depositar en él la creencia de fe de que en algún momento depurará al mundo de la maldad de la élite y frenará el “Nuevo Orden Mundial”. Algunos lo describen como un “Rapto invertido” que será seguido por un mundo utópico.

Para muchos expertos QAnon llegó para quedarse. El hecho de que incumpla sus predicciones no significa su desaparición. Precedentes de esto existen como cuando las profecías del fundador de los Testigos de Jehová sobre el fin del mundo no se cumplieron (conocido como “la Gran Decepción”) o cuando tampoco se cumplieron las del fundador de los Adventistas del Séptimo Día, pero ambas comunidades religiosas siguen existiendo hasta la fecha de hoy. Algunos piensan que lo mismo sucederá con QAnon que siempre existirá de una forma u otra como una nueva religión que probablemente se reinvente y adapte al futuro, incluso a un mundo post-Trump.

Lo peligroso de todo esto es la satanización política del rival. Eso nunca termina bien. Podrán decirse muchas cosas, y podrán ser criticables y cuestionables por muchas razones Clinton, Obama, Biden y demás, pero reducirlos a caníbales pedófilos es de lo más bajo que se puede llegar. Esto no es nuevo, data desde al menos la Edad Media cuando el viejo libelo antijudío que aseguraba que los hebreos sacrificaban niños cristianos para beber su sangre en oscuros rituales o las leyendas cristianas de musulmanes violando niños como la de San Pelayo. Se continúo a lo largo de toda la historia (los “comunistas come niños” por ejemplo) hasta la propaganda antisemita nazi que afirmaba similares cosas de los judíos y que llevó a muchos alemanes a estar de acuerdo o cuando menos ser complacientes con su exterminio masivo.

Porque eso es lo que pasa normalmente cuando se llega a estos extremos de deshumanización del enemigo. Una vez que se demoniza a tal punto a los contrarios y ya no son simples rivales políticos sino “pedófilos satánicos caníbales” llevarlos a campos de concentración (sean en Auschwitz o Guantánamo) y matarlos masivamente (sea en cámaras de gas o ejecuciones sumarias) pasa a ser aceptable para quien ha sido envenenado con el odio más virulento.

Lo más preocupante de esto es que el movimiento QAnon se ha extendido como una plaga por buena parte del mundo y sus estertores llegan incluso a Costa Rica donde, como es de esperarse, llegó a inmiscuirse entre la ultraderecha criolla, tanto la neofascista secular como la neopentecostal.

Solo nos queda esperar que QAnon con el paso del tiempo se integre y termine como un movimiento que, aunque en los márgenes de la sociedad coexista con ella pacíficamente como sucedió con los adventistas y testigos de Jehová, y no termine como los tristemente célebres grupos sectarios antes mencionados o, peor aun, resucitando los horrores que nos recetó el fascismo cuando obtuvo el poder político de varios países en los años 30s del siglo pasado.

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