El gran ridículo de la Liga de Campeones de la Concacaf y las cadenas de tv ◘ Opinión

“Y sí, no deben conformarse los del istmo, deben aspirar a más y eso sería negar su participación en bloque en ese gran ridículo de la Concacaf”.

OPINIÓN. No hay que ser muy genio ni conocedor, ni vamos a descubrir el agua tibia con sal diciendo que la Liga de Campeones de la Concacaf, también conocida como ConcaChampions, es un torneo creado para el vil comercio futbolero en favor de los norteamericanos (MLS y la liga mexicana).

Eso es ridículo ciertamente, porque es ridículo que en un deporte se imponga el negocio antes que la competencia de manera tan evidente; eso le merma pasión e interés del público, como es natural.

¿De verdad no tienen vergüenza alguna de sembrar a los del norte sin eliminatoria previa y dejarlos cerrar los octavos de final en casa con su afición, en sus grandes estadios y sus climas difíciles para el trópico de los centroamericanos y caribeños? ¿Ni tantita pena? ¿En serio? Vaya desvergonzado ridículo para la región y para el mundo.

Pero ese ridículo de servirles en bandeja de plata a los gringos y mexicanos el torneo, que de paso tienen equipos cuyos jugadores en gran mayoría NO son ni gringos ni mexicanos, es el justificante de los ridículos mayores. Veamos.

Planillas multimillonarias de jugadores foráneos que ensanchan el pecho de cientos de miles de hinchas mexicanos y algunos miles de estadounidenses en un imaginario ridículo: el considerar que son equipos mexicanos o equipos estadounidenses o canadienses (MLS). Y ondean la banderas de las barras y las estrellas, y ondean la divisa verde, blanca y roja de las tierras del guerrero Cuatemoc.

Y ni hablemos del ridículo de comentaristas de las cadenas ESPN y FOX Sports, cuya parcialidad a favor de los equipos mexicanos se desprende en olores nauseabundos, por más que intentan evadirlas.

Ridículo es que a estas alturas, tras décadas de fútbol en la región, sigan con ese tonto estribillo de que son los gigantes del área y que su fútbol es más refinado mientras los centroamericanos golpean más, cuando son incontables las veces que el arbitraje les ha tenido que favorecer para no hacer, sí, otro ridículo. Cualquiera es gigante con las botas alquiladas de otros.

La periodista deportiva costarricense Natalia Álvarez, acuciosa e inteligente, cuestionaba al comentarista Álvaro Morales -un guatemalteco naturalizado mexicano- sobre lo sucedido en la fecha eliminatoria, y francamente me dio pena ajena escuchar los ruines argumentos de Morales, básicamente los que menciono en el párrafo anterior.

Ridículo es que las federaciones centroamericanas aguanten esa humillación y agachen la cabeza para participar en ese bodrio de torneo regional, donde solamente van a exhibirse para el circo norteamericano.

El ridículo mayor es que esos equipos de millones de dólares, con todas sus ventajas, su pasarela servida y hasta con un tácito favorecimiento arbitral que solamente los mexicanos no reconocen, apenas ganen sus partidos con mediocres actuaciones frente a equipos centroamericanos (con jugadores mayoritariamente nativos) que luchan con todas las desventajas creadas. ¿Cómo no perder en esas condiciones? ¿Cómo no medir estadísticas de amplia ventaja de los equipos “mexicanos” contra los centroamericanos?

Ayer el América ganó por penales, por azar, a un aguerrido Comunicaciones de Guatemala, con un dudoso penal y aduciendo un gol que, en clara perspectiva, no entró completamente aunque en ESPN usan una toma muy conveniente que no coincide con la geometría elemental. Horas antes el Alianza de El Salvador estuvo a segundo de clasificar pero un gol de último minuto que el Tigres, con un generoso tiempo extra, pudo aprovechar. Suerte para los mexicanos en ambos casos, pocos méritos. Y en Montreal, un Saprissa costarricense (con 2 o 3 extranjeros), dominador en la mayoría del partido, fue incapaz de hacer un gol para sacar un equipo impotente y limitado, dirigido por el astro francés Thierry Henry.

Álvaro Morales, de ESPN, decía que “así son las cosas” y hay que luchar con eso, que deben ser más ambiciosos los centroamericanos y no conformarse con hacer buenas presentaciones. Pero nunca pudo responder al cómo hacerlo cuando jugás con una cancha que está inclinada hacia tu marco. Eso no es competencia, eso es un abuso indignante para los seguidores de todos los pueblos centroamericanos. Y sí, no deben conformarse los del istmo, deben aspirar a más y eso sería negar su participación en bloque en ese gran ridículo de la Concacaf, una confederación que ha devenido en corrupta, ruinosa y ya vemos, bastante desvergonzada.

Y, finalmente, es bastante ridículo que toda esta evidencia del ridículo les importe muy poco.


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