El fracaso de Facebook para evitar la incitación al odio, la violencia verbal y la mentira requiere nuestra acción

Aquí el problema finalmente no somos nosotros (quienes podemos discernir y pensar con criterio propio), sino el alcance que este odio y estas mentiras tienen en personas inocentes, ingenuas o ignorantes deseosas de morbo y desahogo ante sus problemas.

OPINIÓN. Que sean posibles las bajezas que uno lee de troles y odiadores en Facebook sobre la salud de un niño de 7 años (aunque sea el hijo del presidente) habla de la incapacidad de una red social para evitar la incitación y propagación del odio.

Lo de Facebook es insostenible, se está volviendo intransitable, la red más grande y con mayor alcance del mundo es un espacio fácil para la violencia verbal, y para los peores y más bajos instintos de la humanidad. Es sencillamente incapaz de controlar o evitar ese nivel de bajezas que se dan en grupos principalmente, porque uno puede bloquear indeseables en su propio perfil. Pero los grupos, los grupos son espacios ideales para la maledicencia y la podredumbre más hedionda de la conducta humana.

Se los juro, con semejante nivel de calañas (muchos troles, pagados o no) que cada día más y más se imponen en estas redes yo no quisiera ser presidente en este país jamás. Y menos con un hijo pequeño. Porque no es la primera vez, señores, también lo maltrataron en el inicio de clases por ir a un centro educativo privado.

Muchos dirán que podemos y los usuarios pueden prescindir de los grupos y, por supuesto, bloquear perfiles nocivos para evitar encontrarse con toda esa basura; sin embargo, aquí el problema finalmente no somos nosotros (quienes podemos discernir y pensar con criterio propio), sino el alcance que este odio y estas mentiras tienen en personas inocentes, ingenuas o ignorantes deseosas de morbo y desahogo ante sus problemas.

Y para eso también existen medios de comunicación, cuya carencia de ética profesional y humana los mantiene siempre listos para denigrar a quien sea figura pública con tal de hacer virales. La dinámica de la comunicación cae por lo bajo. Y aquí no se trata de ser pro Gobierno o alineado o esas expresiones rebuscadas, se trata del ejercicio de la ética periodística y de la decencia humana.

Yo puedo estar en desacuerdo con el Gobierno, lo estoy parcialmente con el tema de los nuevos impuestos, pero de ahí a actuar con ese nivel de cizaña solamente propia de personas mentalmente insanas como que definitivamente no. Y la oposición más radical al Gobierno, en su desesperación por destruirlo, en su odio muy “cristiano”, cada día cae más bajo. ¿Cuánto falta para ver en este país a un loco incitado por ese odio en redes sociales disparando a personas inocentes en un centro comercial?

En Costa Rica deberíamos de crear un movimiento de bloqueo a Facebook por su incapacidad para evitar este odio. Las denuncias a publicaciones, perfiles falsos y grupos donde se reparten mentiras normalmente no sirven para nada, porque no hay investigación seria detrás, no hay humanos detrás que revisen y puedan constatar lo que sucede en estos espacios. Porque al algoritmo nada le importa esto, solamente quiere asociar anuncios y más anuncios en esos “contenidos” que la gente por morbo quiere ver.

Pero creo que los decentes y los responsables somos más: podemos evitar la red 6 días a la semana y revisarlo solamente una vez, o tal vez dejar de usarlo por dos semanas, en bloque humano colectivo, para que esta molestia se haga sentir. Ya artistas con cuentas millonarias como Leonardio Di Caprio, las Kardashian y cientos más han apoyado estos movimientos de bloqueo. Faltamos nosotros.

En Costa Rica hay muchas organizaciones de la sociedad civil con valores y capacidad de acción. Quizás sea el momento preciso para actuar, PARA ACTUAR y evitar un desastre peor en nuestro país, en nuestra democracia y en la salud mental colectiva. Yo poco puedo hacer, pero estoy haciendo ese poco, pero las organizaciones sociales tienen la gran responsabilidad de impulsar este movimiento que nos urge.

Para comprender mejor por qué esto sucede y es posible sin duda recomiendo el documental-drama “Social dilemma” en Netflix, donde se revela con claridad y por los mismos creadores del monstruo, cómo funcionan las redes hoy y cómo es que permiten e incluso promueven al difusión de estos contenidos falsos y nocivos. Lo hemos dicho de manera reiterada en el pasado, sobre la violencia y la incitación al odio (xenofobia, homofobia, etc.) pero esta producción audiovisual viene a confirmarlo.

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