El epílogo de la literatura universal ◘ Voz propia

Estamos posiblemente ante la tragedia más grande a la que se ha enfrentado la literatura, después de la quema a la biblioteca de Alejandría.

Por Ronny Rosales. ¿No han sentido que la nueva era trajo consigo diferentes frases clichés que los medios nos exponen? “En los últimos años, los cambios tecnológicos han sido innumerables…”, por ejemplo. “Nunca nos hemos enfrentado a tantas alteraciones en nuestro estilo de vida en un lapso tan corto…”

¡Lo prometo! Procuro originalidad, no caer en las repeticiones y uso de frases hechas, expresiones de inventario; es decir, ofrecer un contenido único que usted no haya leído y que con dificultad llegue a encontrar en otro medio. El contexto me obliga, me empuja. Procuraré ser escueto, ir al grano rápido.

Entre los avances tecnológicos, se pueden catalogar los siguientes como los más relevantes:

  • La robótica.
  • Inteligencia artificial.
  • La digitalización de la información.
  • Medios de pago.
  • Comercio electrónico.

________________________ Espacio para que usted agregue otro que crea conveniente.

La literatura como pausa de la línea del tiempo

Las reglas de este juego que llamamos “vida” cambian con frecuencia. Es la literatura, que al funcionar como un frigorífico de eventos, la que nos permite detectar estas diferencias. Si usted tiene un diario, es probable que haya leído un escrito antiguo de su autoría y sentido vergüenza a posteriori. Seamos honestos, debe existir al menos un texto de ese diario que usted desea arrancar, bañarlo en gasolina y prenderle fuego evitando que llegue a los ojos de otra persona.

La estructura de la narrativa gira en torno a uno o varios problemas que el personaje principal debe resolver, procurando que la solución en el nudo no sea muy evidente, sino ¿qué gracia tendría consumir una historia que tiene un final esperado?

Costa Rica recibirá un millón y medio de vacunas J & J contra Covid en próximos días

Gobierno no lo espía, fueron Google y Apple quienes instalaron la App de Salud en algunos teléfonos

Donald Trump utilizó Departamento de Justicia para espiar a la oposición

Figueres no superó la cantidad de votos que obtuvo hace 4 años en la convención liberacionista

El autor está en la obligación de crear una conclusión que nos sorprenda, que no calculemos.

El problema es la razón que motiva el movimiento de los personajes, este motor de la obra.

Es aquí donde toman relevancia los cambios tecnológicos y se relacionan directamente con la producción literaria.

Al ser diferente la dinámica social, los problemas a los que estamos expuestos cambian drásticamente la forma en la que un personaje puede reaccionar ante una serie de eventos.

Una buena obra permite al lector empatizar, pensar en algún momento: “mi mamá diría eso. Yo hubiese actuado de igual manera, o incluso… peor”.

¿Qué pasaría si ciertas obras clásicas costarricenses fuesen desarrolladas según en pleno 2021?

Descargo de responsabilidad: Lo siguiente son espacios no pagados, por lo que las marcas que aparecen a partir de este preciso momento, espero que las reconozcan por perder grandes oportunidades de capitalizar las menciones. Simple, oro desaprovechado.

A París de Carlos Gagini (versión 2021):

Federico podría mantener contacto con Adela al partir a Francia. Su máxima preocupación sería que lo etiqueten en una fotografía en Instagram cerquita de Marta.

Su esposa lo aterraría de videollamadas a Federico con la excusa de que el bebé quiere escuchar al papá, aunque la verdadera intención es ver si se está portando mal (obvio, de paso analiza el lenguaje no verbal de su esposo con ese sexto sentido del que muchos hemos sido víctimas).

Al enfermar Luis, Federico haría un SINPE Móvil para que Adela pueda llevar a su hijo a la Clínica Bíblica. La vida en Francia es cara y los vinos con su amante no se costean solos, mejor dirigirse a la Farmacia la Bomba a comprar algunos medicamentos y pagar el UBER ¿Por qué no? Es probable que el autor nos sorprenda con un giro narrativo y brillante donde Federico quisiera jugar de vivo a Marta y decirle:

-“Amorsh”, no ve que se me enfermó el bebé, voy a mandarle las medicinas a través de UBER Eats… Ah si, si, en Costa Rica hay de eso, por eso nos dicen la Suiza de Centroamérica.

Perdería sentido la historia, ¿dónde queda el dramatismo?

El tonto de las adivinanzas de Los cuentos de mi tía Panchita.

Una vecina haría una demanda pública, ya que escucha como una madre descorazonada trata a su hijo de tonto.

La UNED y otras universidades buscarían becar al tonto.

Importadora Monge adelantaría un sueño de navidad y llevaría un equipo de cómputo, un teléfono celular y muebles para que coloque sus instrumentos de estudio. En televisión entrevistarían a la madre quien llorando arrepentida cuenta como fue que le apodó a su hijo: El tonto. Evidentemente, nuestro personaje principal enviaría un mensaje por Messenger al rey con sus adivinanzas. El rey quien ahora es influencer, lo invitaría a su casa y se tomaría miles de fotos, abrazados en una hipocresía que solo ellos no son capaces de notar, pero que a pesar de lo anterior la gente aplaude cegada por las vendas de las tendencias.

Cachaza de Virgilio Mora.

Cachaza aparecería en el Facebook del OIJ como persona extraviada, su madre compartiría en todos los grupos la foto de su hijo y la municipalidad de San José en conjunto con Obras del Espíritu Santo reconocerían a Cachaza. Ellos ayudarían a que se reúna con su madre, obvio antes se asegurarían de convocar a los medios para que todos los costarricenses seamos testigos de este conmovedor reencuentro.

Spoiler, Cachaza aparecería en una segunda versión de la muy sonada canción: Sin la mascarilla hay COVID pa’ ti y COVID pa’ mi.

Como bien menciona Hernán Casciari en su cuento, El Celular de Hanzel y Grettel: “a cualquier historia de las que escuchamos de chicos, usted le pone al personaje principal un celular en la bolsa y se arruina”.

Si analizamos las grandes obras de la literatura universal, podemos resumir los problemas que le dan sentido a la historia como: La falta de comunicación, la distancia y el desencuentro.

Usted apreciada persona culta y lectora, (me atrevo a llamarles así porque cualquier ser capaz de llegar a estas alturas del artículo merece mi cariño). Ya esto no es un contratiempo en nuestra sociedad actual, más bien lo incómodo es la falta de privacidad, ¡Es que ya uno no se puede ni emborrachar tranquilo!

Tal vez usted no lo ha pensado, probablemente porque escuchamos estas historias antes de que el mundo cambiara; sin embargo, estamos ante una posible desactualización de toda la literatura universal.

¡Sí!

Por primera vez en nuestra historia, las nuevas generaciones verán como un sinsentido la espera de Penelope por Odiseo, los deseos del Quijote por aventurarse al mundo sin planificar su viaje. La actual infancia no verán sentido a las historias antiguas y probablemente tampoco le tomen interés. ¿Cómo va a interesar algo que me parece absurdo?

¿Notan lo que está sucediendo?

¿Cómo empatizar con la falta de comunicación de Romeo y Julieta si a los seis años me abrieron un “feis”?

¿En qué momento la raza se dividió en dos y para “unos” el mundo que conocen los “otros” carece de sentido?

Los problemas cambiaron

Ya la incomunicación no es problema, no tenemos que buscar un teléfono público y monedas plateadas para llamar, informar que estamos bien y que nos vamos a atrasar. Las infidelidades se destapan por un descuido con la contraseña del celular o en redes sociales (me han contado). Las serenatas se hacen por vídeo y los problemas se solucionan con un audio de WhatsApp con radio musical de fondo.

¡Me niego a pensar como Hernán Casciari! Es difícil escribir esto siendo el mi escritor favorito.

No creo que la vida real se esté privando de aventuras novelescas por estar conectado a la tecnología, que las historias que contamos pierden brillo y nos convertimos en héroes perezosos.

Somos una generación que verá crecer problemas inéditos, ya murieron los héroes que perduraron por miles de años, acabaron los finales felices producto del reencuentro. Somos una generación que experimentará problemas nuevos, lo que permitirá crear historias nuevas donde usted y yo podemos ser un superhéroe inédito.

Nos toca ser las primeras personas en escribir las historias que solo el tiempo sabrá cuanto perdurarán en su reloj de arena.

2 thoughts on “El epílogo de la literatura universal ◘ Voz propia

  1. Las estructuras superficiales ciertamente varían pero hay acciones y reacciones de percepción y conducta que se mantienen sin cambiar (ojo: no cambian no porque no puedan, porque sí podría suceder pero solo si se dan ciertas circunstancias y estas han estado históricamente ausentes). Para explicarme doy un ejemplo de las conductas que se mantienen: ciertamente ahora, a diferencia de antaño que había que esperar una carta que duraba meses en llegar o bien cuando había que esperar una llamada telefónica (cuando el teléfono en casa era un privilegio de pocos), se puede enviar, por ejemplo, un mensaje de texto al instante por What’s App, pero ¿cómo suele reaccionar la persona promedio cuando aparece solo una rayita en su mensaje? Comienza a ponerse ansiosa y le surgen preguntas como “¿Qué le habrá pasado? ¿Se le acabó la recarga? ¿Tendrá el celular apagado? ¿Se lo robaron? ¿Le ocurrió un accidente de auto?”, etc. Y cuando aparecen dos rayitas en gris: “¿Será que vio el mensaje pero no lo ha querido abrir? ¿Me estará ignorando al propio?” etc. Y peor, si las dos rayitas aparecen en celeste, pero tampoco responde: “¿Por qué lo vio y me ignoró con tanto descaro? ¿Qué será: acaso no le gustó lo que escribí? Voy a leer y ver si escribí algo que pudiera sonar raro u ofensivo”, etc. Con ese ejemplo, me parece, se puede evidenciar que aunque la velocidad con que se envía y recibe un mensaje es miles de veces más rápido ahora, la incertidumbre de la respuesta se puede mantener tan igual o más que en el pasado. EN RESUMEN, creo que es un excelente punto el que hace el autor de este artículo sobre este cambio de circunstancias, debido principalmente a la tecnología, pero falló en ver lo que suele mantenerse estancado: la conducta de las personas. Creo esta frase de Gustave Flaubert también puede dar mucho para analizar en relación al tema: “Nuestra ignorancia de la historia nos hace difamar nuestra propia época. La gente siempre ha sido así”.

    1. Hola, J. Herdel:

      Primero. Agradezco mucho su lectura y su comentario.

      Luego. Continuando su comentario acerca del tema de la incomunicación como modulador conductual en el plano histórico. No podría defender que la conducta humana se ha estancado y creo que el mismo ejemplo que usted utiliza justifica sin objeción alguna, que la dinámica social ha cambiado y con ella la conducta de las personas.

      En antaño, las personas enviaban un telegrama o una carta a sabiendas de que el tiempo de respuesta era incierto; podría ser meses, semanas, años o incluso, era probable que la carta se extraviara y con ella la comunicación. Ahora estamos al alcance de una llamada, por ello muchos creadores de contenido (no podría afirmar que todos intelectuales) han llamado a esta circunstancia la cultura de la inmediatez. Ahora existe el: “Mirá, me urge ocupo que me contestés ya” o el “nos comunicamos en cinco minutos” y con ello la ansiedad o el enojo que antes no tenía sentido.

      Hoy, estoy molesto y escribo un mensaje inmediato o peor aún, bufeo un audio que desprende ondas sonoras viscerales que serán el inicio de un problema. De haber nacido doscientos años antes al terminar de escribir la carta cesaría el cincuenta porciento de mi enojo y, al recibir la respuesta, hubiese olvidado la razón de mi enojo.

      Si cambia el entorno en el que nos desenvolvemos, cambian los patrones culturales, cambian los estímulos positivos y negativos que regulan la conducta; además, se normalizan situaciones que antes eran impensables.
      ¿Qué no cambia? Las necesidades fisiológicas del ser humano; sin embargo, la dinámica en como la sociedad satisface dichas necesidades dista mucho.

      Considero que el miedo a perder la capacidad de producir energía eléctrica, agua potable instantánea o perder acceso a internet (que generarían de paso incomunicación y que además son miedos que antes no existían) serán el eje de las futuras narrativas. Incluso, estos nuevos miedos son muestra que la conducta de las personas no se estancan, evolucionan con el entorno y la cultura.

      Saludos. Agradezco mucho su mensaje y su lectura al presente medio.

      Ronny Rosales

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