El despertar de las hormigas es mejor película del CRFIC

El Festival Internacional de Cine de Costa Rica (CRFIC 2019) concluyó y los jurados, incluyendo al público, emitieron sus veredictos sobre cuáles fueron las mejores producciones en concurso.

El Festival Internacional de Cine de Costa Rica (CRFIC 2019) concluyó y los jurados, incluyendo al público, emitieron sus veredictos sobre cuáles fueron las mejores producciones en concurso.

«El despertar de las hormigas», de Antonella Sudasassi, se llevó el galardón a mejor película costarricense, pero además El baile de la gacela, Yo no me llamo Rubén Blades y La bohemia fueron las favoritas del público en sus categorías.

Según informó el Centro de Cine, el jurado de la «Competencia costarricense de largometraje» y la «Competencia centroamericana de largometraje» estuvo conformado por Susana Santos Rodrigues (Portugal), quien se dedica desde hace 10 años a la curaduría, distribución y comunicación de cine de autor; Raúl Camargo (Chile), director desde el 2014 del Festival Internacional de Cine de Valdivia (FICValdivia), en Chile; y la cineasta costarricense Hilda Hidalgo Xirinachs (Costa Rica).

En los considerandos, dicho jurado justificó la elección de la película El despertar de las hormigas por “su exploración formal del tema del deseo y la autonomía femenina”. 

A continuación las creaciones premiadas:

  • El despertar de las hormigas de Antonella Sudasassi se alza con el premio a Mejor largometraje costarricense.
  • Temblores de Jayro Bustamente gana el premio a Mejor largometraje centroamericano.
  • El premio al Mejor cortometraje nacional es otorgado a Estelas de Milena Salazar.
  • Callos de Nacho Rodríguez y Galatea al infinito de las directoras Mariangela Pluchino, Julia Maura, Ambra Reijnen, María Chatzi y Fátima Flores fueron reconocidas con Premios especiales del jurado.
  • El baile de la gacela, Yo no me llamo Rubén Blades y La bohemia fueron las favoritas del público para cada una las categorías en competencia.
  • Industria CRFIC reconoció a las películas Ceniza negra y El silencio del topo y al proyecto cinematográfico Lugares vacíos.
  • También otorgaron Mención especial al largometraje La batalla del volcán (El Salvador- México, 2018) del director Julio López.

En el caso del largometraje Temblores, el jurado destacó la película “por la capacidad de retratar una situación que pareciendo inverosímil es totalmente real y contemporánea, a través de una narrativa visual y sonora hábilmente construida”.

Sobre la película documental Callos, el jurado otorgó un Premio especial “por su acierto en el tratamiento de un tema que es íntimo y a la vez político con ramificaciones en toda la región”.

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En relación con La batalla del volcán, tomó la decisión de hacerle una mención por “poner en valor el registro histórico de un proceso político confrontándolo, con algunos de sus protagonistas, en el presente”.

Por su parte, el jurado de la Competencia nacional de cortometraje, constituido por Diego Ginartes Rodríguez (España), Marija Fridinovaite (Lituania) y Federico Montero (Costa  Rica), reconoció a Estelas por “por su honestidad, sensibilidad y la sutileza en el tratamiento de los personajes; y por la habilidad de capturar el paso del tiempo, contextualizado en una tierna historia de amor que encapsula la memoria para recordarnos la vulnerabilidad de nuestro ser”.

El jurado de la Competencia nacional de cortometraje, también otorgó Premio especial a Galatea al infinito aduciendo que hace “una relectura creativa y ambiciosa que va en oposición a la narrativa hegemónica heteropatriarcal, generando una reflexión crítica sobre la objetivización y capitalización sexual del cuerpo femenino”.

Industria CRFIC
El jurado de Industria CRFIC –plataforma del Festival que apoya, visibiliza e impulsa el desarrollo y finalización de proyectos centroamericanos- compuesto por Isabel Arrate (Países Bajos), Rafael Sampaio (Brasil) y Marcela Esquivel (Costa Rica), reconoció a seis películas en gestación o en posproducción.

Ceniza negra, una película de la directora Sofía Quirós  con producción de la cineasta Mariana Murillo, fue reconocida en la Categoría de cine en posproducción costarricense, de acuerdo con el jurado “por ser una película que trabaja con una sensibilidad artística la mirada de una niña afrocaribeña sobre ella misma, su familia y su comunidad, trayendo al cine nacional identidades poco retratadas. Por sus cualidades técnicas y artísticas, se destaca el potencial internacional de esta película”.

El silencio del topo, largometraje documental guatemalteco de la directora Anais Taracena y producción de Rafael González, fue premiada también la Categoría de cine en posproducción centroamericana, porque “destaca la valentía de romper el silencio y la perseverancia de la realizadora de este proyecto en ir al fondo del conflicto de su país y de nuestra región centroamericana. Por ser un documental importante que merece ser finalizado en las mejores condiciones posibles”.

Polvo de gallo, película salvadoreña del director y productor Julio López, se llevó el Premio Say the Same Subtitles según acta del jurado de Industria, “por mostrar un cine salvadoreño que explora con el género cinematográfico una realidad que es incómoda de enfrentar en el contexto de un sistema patriarcal. Se espera que este premio le permita a esta película un alcance internacional”.

El caso del largometraje costarricense Río Sucio, con la dirección de Gustavo Fallas y la producción de Ruth Sibaja, se le otorgó el Premio Centra Post (de posproducción completa de imagen y sonido), pues los “requerimientos son acordes a las posibilidades técnicas de Central Post. También por construir una atmósfera que explora el género de la tragedia, logrando una estructura narrativa que muestra la madurez de un proceso creativo de realización”.

En la Categoría de foro de presentación de proyectos de Industria CRFIC, el proyecto cinematográfico ganador fue Lugares vacíos del director Zenén Vargas y el productor Santiago Durán de Costa Rica. El jurado destaca que la razón para premiar es “la motivación de estos jóvenes por comprender el pasado político de su país y la importancia de traer a la luz una variedad de voces y perspectivas sobre un evento que podría ser olvidado. Además, por ser uno de los proyectos a los que este premio impactará de manera más inmediata para que logre llegar a su grabación”.

Y por último, el proyecto Si no ardemos cómo iluminar la noche de la directora Kim Torres y la productora Alejandra Vargas de Costa Rica se alzó con el Premio Cine House, que consiste en el préstamo por dos días de equipo completo de cámara y camión de luces, de acuerdo con el Jurado “por la claridad de los elementos narrativos y visuales, y por ser una historia con mirada femenina que podría tener fortaleza a nivel nacional e internacional. Este premio podrá contribuir a la creación de un teaser o un cortometraje que ayudarían al avance del proyecto”.
Estímulos económicos

El premio al Mejor largometraje costarricense recibirá un estímulo de 3.000.000 de colones, el Mejor largometraje centroamericano 1.000.000 de colones y el Mejor cortometraje nacional obtendrá 1.000.000 de colones
En la sección Industria CRFIC, el apartado de Foro de presentación de proyectos recibirá 3.000.000 de colones y Cine en posproducción otorgará dos incentivos económicos de 3.000.000 cada uno (6.000.000 millones en total).

Fuente: Centro de Cine.

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