El clientelismo político que se oculta detrás del rechazo al análisis de datos ◘ Voz propia

Quienes se oponen a la tecnología en el estado, quienes se oponen al análisis de datos esconden mucho más que una supuesta defensa de los derechos de privacidad de las personas…

Me da pena, pero lo voy a confesar. Cuando era joven, incluso en la UCR, mi ingenuidad me llevaba a pensar que el estado y el Gobierno (que no son lo mismo) tenían grandes controles y detectaban con sofisticados mecanismos el dinero que brindaban a la gente en ayudas sociales. Pensaba que si alguien se pasaba de listo lo detectaban y pasaban a los tribunales de inmediato. Totalmente alejado de la realidad estaba, ¡qué iluso!

Hoy, después de ver todos los controles, bases de datos y recursos tecnológicos (incluyendo el extraordinario Sinirube) que aplicaron en el MTSS y el IMAS para evitar el fraude con el Bono Proteger, con más de 33 millones de trámites en controles cruzados, me siento digno de burla y cargado de pudor.

Más aún cuando veo que a pesar de tantos controles y tecnología (las valiosas herramientas digitales) de todas formas hay casi 6.000 casos de ciudadanos corruptos que intentaron y lograron recibir una ayuda para la que no tenían derecho (el Bono Proteger), una ayuda que le quitaron a gente que sí necesitaba realmente.

Mi punto es, ¿se imaginan ustedes lo que hacían antes con esas ayudas en la época de bipartidismo clientelista? Qué idiota era yo. Hoy, asombrado, miro en retrospectiva y no puedo creer que el estado fuera ese monstruo clientelar que servía para empujar huestes populares hacia intereses electorales. Hoy, con tanta tecnología digital y no se logra corregir, imagínese ayer con tanta información en archivos de papel empolvados que rara vez eran consultados.

Por eso, no extraña que hoy el manejo de datos en sistemas eficientes para la toma de decisiones tenga tantísimos enemigos: pillos de la política tradicional, bribones y patanes de la politiquería clientelista, enemigos del estado mismo (incluyendo sus propios funcionarios en ocasiones).

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Pero hagamos un ejercicio de resiliencia, lo bueno es que hoy podemos observarlo, que hoy podemos entenderlo mejor y que hoy existen estos valiosos sistemas que, en lugar de ser atacados, deben ser reforzados para garantizar la honestidad y transparencia en la ejecución de los fondos públicos, en sencillo: para que la plata vaya a quien la necesita, no a los vagabundos pega banderas y ladronzuelos de cuello blanco, como sucedía antes.

El estado siempre ha sido un dinosaurio anquilosado precisamente por eso: porque hay fuerzas dentro de él que pretenden defenderlo, pero más bien lo hunden por su burocrática actitud: rechazo a los avances en tecnología y abuso del poder que tienen como funcionarios. Defender sus empleos, por ejemplo, evitando capacitarse para tener mejor manejo tecnológico, es dispararse al pie.

El clientelismo era un cáncer socio-político, uno de esos que ahora se está combatiendo para evitar su metástasis, uno de esos que puede curarse (como el de cérvix o próstata) si se trata a tiempo y con la mejor tecnología a disposición.

En conclusión, quienes se oponen a la tecnología en el estado, quienes se oponen al análisis de datos esconden mucho más que una supuesta defensa de los derechos de privacidad de las personas, en realidad defienden un estatus quo que añoran para seguir haciendo de la política un negocio clientelar.

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