El caso Sobrado: Una democracia electoral de lo sublime a lo ridículo ◘ Editorial

Las autoridades judiciales deben salir a aclarar y dar a conocer la verdad de los hechos con la prueba misma.

EDITORIAL CULTURACR.NET. No le basta al sistema electoral costarricense, ni al mismo Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), de tantas décadas de legitimidad y credibilidad.

No le basta al TSE de tener el sistema de votación con controles cruzados más difícil de ultrajar que existe, no le basta tener conteo electrónico y conteo manual de las actas, no le basta tener a miles de diferentes personas de todas las denominaciones políticas vigilando el voto (miembros de mesa), no le basta tener sus propios delegados voluntarios y sus propios auxiliares electorales pagados para vigilar el voto, no le basta tener un estricto sistema de recolección, conteo y registro de los votos en cada mesa, no le basta tener a la misma Fuerza Pública vigilando el proceso…

No le basta que, precisamente por todo eso, sea considerado por los especialistas del mundo como uno de los más sólidos y confiables que existe.

No basta si de un pronto a otro una aparente mala interpretación de una llamada telefónica intervenida en un caso de corrupción implica a su magistrado presidente, en este caso al señor Luis Antonio Sobrado. Un asesor de Johnny Araya expresó que en esa llamada del alcalde con un regidor suplente se referían al presidente del Tribunal de Elecciones Interno del PLN y no al señor Sobrado, del máximo órgano electoral de todo el país, el TSE.

Una horda de pocos difamadores e infames, así como egoístas irresponsables, que pululan en redes sociales, está deseosa de que algo así les dé pie para despotricar de la manera más ruin contra el TSE y el mismo sistema electoral y político de los ticos. Muchos ni siquiera entienden y automáticamente “convierten” a un magistrado del Tribunal en un político corrupto más. Muchos, manipulados y engañados como sucede usualmente en redes, por su propio desconocimiento, rápido están estableciendo absurdas asociaciones políticas entre partidos políticos, entre políticos corruptos y el mismo TSE.

Y todo eso a las puertas de una de las elecciones más fragmentadas, complejas y posiblemente grotescas que hemos visto después de la Guerra Civil de 1948.

La mentira está ganando la batalla y no a favor de una agrupación política u otra, sino a favor de los grupos más mal intencionados e inescrupulosos de la sociedad política costarricense.

No basta si hay gente conspiracionista que se alimenta de muchos fracasos electorales que está esperando cualquier cosa para decir que hay “fraude electoral”.

Y no basta si no se revela, por parte de las mismas autoridades judiciales -la Fiscalía, los jueces que intervinieron las llamadas y el OIJ-, la verdad de los hechos, la grabación misma de la llamada, para que la gente escuche y no haya dudas sobre la honorabilidad de Sobrado, de los magistrados del TSE y de la institución.

Y no basta, no basta de ninguna manera, si se comprende que ese hecho que parece tanto fortuito como ridículo, le está haciendo un gran daño no solamente al sistema electoral, sino a la misma democracia y estabilidad social costarricense. La responsabilidad es mayúscula, enorme.

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No le basta a un país con tener la mejor defensa institucional posible, la más sólida institucionalidad y el más fuerte sistema político de pesos y contrapesos, si permitimos que estas situaciones se den y pasen como si nada.

Los mismos candidatos y políticos de todos los partidos responsables deben salir a defender el sistema electoral y callar a ese grupo de maliciosos y difamadores que se ‘edifican’ en chats de odiadores de WhatsApp o Telegram, en cultos religiosos, en troles voluntarios y pagados, en chats de político fanáticos (politiqueros) y otros espacios para la destrucción.

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