La pluma literaria de Marjorie Ross “inventa” al asesino de Trotski

La pluma de investigadora, pero también literaria, tan acuciosa e insaciable de Marjorie Ross, confluye esta vez en los últimos días del asesino de León Trotski.

Ajustada a lo concreto de algunos hechos históricos, pero hurgando un poco más en la imaginación, Ross escribe una novela que ficciona el final de la vida de un hombre que cambió la historia.

La escritora es clara sobre la denominación de su obra: “Se trata de una novela de ficción, en la que varios de los protagonistas son absolutamente imaginarios. No es histórica, porque no le es fiel a la historia oficial, aunque haya en ella personajes que fueron reales. Tampoco es un ensayo; no se trata de probar ninguna tesis. Es literatura. Me gusta el término que usan los anglosajones: “faction”, que se refiere a que existen hechos reales (“facts”, en inglés), pero convertidos en ficción”.

“La herencia del asesino” es una novela publicada por la Editorial UNED que además nos sumerge en un contexto histórico de gran trascendencia para la humanidad: la Guerra Fría y las disputas a lo interno del bloque socialista.

“En los mismos EE.UU había un pequeño, pero muy activo movimiento trostkista. Al interior de los propios partidos comunistas latinoamericanos y en el PC español, hubo ala trostkista durante las primeras décadas de la Internacional Comunista. Fueron luego expulsados, anatematizados y muchos asesinados por los servicios de espionaje soviéticos y por los partidos comunistas dominados por los estalinistas”, indica la autora, y amplía:

“Eso se trata ya en mi libro anterior El secreto encanto de la KGB y está presente también, de alguna manera, en el trasfondo de esta novela”.

Obra de Joaquín Rodríguez del Paso para este libro.

Marjorie Ross expresa que “el asesinato que cometió (Ramón) Mercader no es de ninguna manera excusable, aunque se explique en el contexto de la lucha por el poder en la Unión Soviética y en el movimiento comunista internacional. Su polémica figura, como peón de Stalin en el ajedrez mundial, resulta útil para encarnar la frustración, la decepción y la transformación de muchos estalinistas, convertidos ellos mismos en víctimas del autoritarismo“.

Escuche también este podcast sobre la obra:

Ilustraciones de Joaquín Rodríguez del Paso

Un aporte significativo de este libro son las ilustraciones del artista plástico Joaquín Rodríguez del Paso (Qepd).

Según Ross y el mismo artista, en los créditos de la obra, él no “hizo las clásicas ilustraciones para esta novela”.

Él era un artista conceptual y nunca ilustró ninguna obra anteriormente.  En este caso (el único en que imágenes suyas figuran en una obra literaria) lo que desarrolló fue un diálogo gráfico con mi texto, fruto de meses de intenso diálogo conmigo, analizando diversos aspectos”, indica Ross González.

Según la escritora lo valioso es que “sus imágenes enriquecen enormemente la novela, dándole pistas a quienes la leen sobre el desarrollo e intención de los acontecimientos que se narran”.

“Joaquín fue un amigo inolvidable y un creador extraordinario y su participación en La herencia del asesino ha sido un lujo”, concluye.

Adquiera esta novela vía online en este enlace, pero también búsquela en las 12 librerías que tiene la Editorial UNED en todo el país por un módico precio de ¢3.000.

Marjorie Ross y Joaquín Rodríguez del Paso, autores.

La EUNED también ofrece libros electrónicos (e-books) de varios de sus títulos a precios muy bajos, que usted puede leer en el lector más conocido del mundo, el Kindle (comprarlo aquí a buen precio), o cualquier dispositivo.

Marjorie Ross González

Además de su trabajo narrativo y ensayístico, la escritora también escribe poesía, que publicó en su libro “Duelo por la rosa: poesía selecta“.

Además resalta su reconocida faceta como especialista en gastronomía, con sus críticas culinarias con el seudónimo “Escargot” para medios de comunicación y su libro “Entre el comal y la olla: fundamentos de gastronomía costarricense“, con el que obtuvo el Premio Nacional Aquileo Echeverría en el 2012.

Ha obtenido varios premios nacionales, como el Pío Víquez -del Ministerio de Cultura y Juventud- y el Ángela Acuña -del Colegio de Periodistas- en la rama de periodismo.

También tiene en su haber el Premio Aquileo Echeverría de literatura en 2001, 2009 y 2012.

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