Educación mediocre para los pobres: ¿Y el futuro de Costa Rica?

Geovanny Jiménez S. OPINIÓN. Los educadores le tiran la culpa al MEP y el MEP calla cautelosamente pero uno sabe que desearían culpar a los docentes y padres. Entretanto, los padres culpamos al MEP y a los docentes. Lo cierto no es la culpa, sino la realidad que tenemos: la educación pública de Costa Rica es deficiente y, en algunos casos, incluso hasta mediocre. Y hay que decirlo sin miedo.

El caso es que mientras conservadores y progresistas se enfrascan en una batalla campal por la educación sexual y religiosa, una realidad más apremiante espanta a muchos padres y madres de familia: el tiempo efectivo de clases es básicamente pobre.

En los últimos dos años nuestros estudiantes no han recibido ni un tercio del tiempo efectivo de clases. Y eso es fácilmente comprobable, todos los padres de familia lo sabemos.

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¿QUÉ PASA ENTONCES?

¿Es esta la educación pública que queremos en Costa Rica, por la que invertimos cerca del 8% del PIB? Es una vergüenza para este país, para el gremio educativo y para el Ministerio de Educación una situación a este nivel de complicidad o, al menos, de tolerancia en lo mediocre.

Y para los estudiantes la peor enseñanza: la responsabilidad no es importante mientras se esté en la esfera de lo público todo, incluso, una protesta, puede ser un vacilón y el poder está en el que agrede y actúa de manera irresponsable, mientras en el sector privado todo avanza y la brecha social se amplía más y más.

Pero olvidemos las culpas, cada uno con su consciencia si la tiene. Aquí el asunto es epidémico, se trata de una situación en la que hasta los mismos padres -ampliando la complicidad- terminan por aceptar la situación.

Porque tengamos esto bien entendido: esta es la educación que Costa Rica le brinda a los pobres. Porque los de clase media y media alta con salarios buenos -como muchos funcionarios del Estado, educadores empresarios y afines- tienen a sus retoños en instituciones privadas.

Entonces estamos de frente a un círculo de pobreza educativa que genera un status quo que tiene graves consecuencias en el futuro de esos “menores” que mañana conformarán este país.

¿Qué ejemplo podemos darle a nuestros hijos e hijas si regularmente están ausentándose a clases? ¿Qué ejemplo si, además de enfrentar un entorno hostil y difícil por la violencia, las drogas y la cultura del mínimo esfuerzo, permitimos que los llamados a educarlos no lo hagan como debe ser?

¿Qué le espera a Costa Rica dentro de una o dos décadas? Tercermundismo, eso nos espera. Y todas sus consecuencias: desigualdad social más ensanchada, pobreza y ausencia de oportunidades por carencias educativas, entre otros cuadros que ya conocemos, pero se podrían intensificar.

Y cuando uno piensa eso se siente robado. El Estado costarricense invierte muchísimos millones, como no lo hace en otros temas, para la educación de nuestros hijos -no nacidos en cuna de ricos. Pero no reciben clases, no avanzan, no tienen mejores oportunidades.

¡Y muchos se oponen a la educación dual! Vaya tontería tan lamentable. Se oponen per se, sin saber en qué consiste y sin saber sobre el proyecto en la Asamblea Legislativa.

Y muchos padres de familia nos sentimos en estado de indefensión, de indignación y de profunda tristeza, porque uno percibe el maltrato y el desprecio, porque muchos no pueden pagar una institución privada para ofrecer a nuestros hijos mejores condiciones o que, por lo menos, sí les den clases.

Porque tenga algo bien claro: estas huelgas y protestas reiteradas y basadas en la mentira no dañan al Gobierno, dañan al pueblo y la verdadera clase trabajadora; produce las condiciones para generar más pobreza y desigualdades. Los dañados son los padres de familia que deben velar por buscar soluciones ante la ausencia de los educadores, y son los estudiantes, quienes tal vez por sentirse importantes y evitar unos exámenes hoy son carne de cañón para defender los intereses y beneficios de otros.

Y tenga claro que esto lo dice un educador, uno que también es padre de familia y se preocupa por el futuro de Costa Rica.

2 comments

  1. Dos CR . La de la educación privada y la de la educación pública. La abismal diferencia trae como consecuencia una gran brecha social que le dificulta a los pobres surgir , consecuencia de la precaria educación recibida. Bien apuntado pero la protesta de estudiantes es válida y ejercita el derecho a buscar en futuras necesidades la capacidad de poder organizarse para exigir el desecho constitucional de educación igual para todos.

  2. La reforma educar para una nueva ciudadanía es para reducir la calidad de la educación pública. Prohíbe los conocimientos, sólo permite desarrollo de habilidades y destrezas técnicas. O sea, el modelo público actual es para formar técnicos que sólo puedan obedecer órdenes.

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