Edificio Lehmann será restaurado para recuperarle su apariencia original de 1914

El principal cambio será evidente en su fachada, que recuperará la apariencia de 1914, cuando el edificio fue construido por el arquitecto Gerardo Rovira.

Según el Centro de Patrimonio, a partir de algunos permisos que acaba de dar, el edificio que albergaba la Librería Lehmann, tendrá una intervención en su fachada para hacerlo ver igual que como fue cuando fue construido.

“Si bien el cambio en el tipo de actividad comercial en el edificio de la antigua Librería Lehmann es una pena, ha dado paso a esta restauración, a que recuperemos este emblemático patrimonio josefino y lo podamos apreciar de forma muy similar a como fue construido hace un siglo”, indicó Diego Meléndez, director del Centro de Patrimonio Cultural.

Según la información, el principal cambio será evidente en su fachada, que recuperará la apariencia de 1914, cuando el edificio fue construido por el arquitecto Gerardo Rovira con un elegante estilo Neoclásico.

Según el nuevo diseño, será quitada una estructura de vitrinas en su frente para ponerle «las pilastras (columnas decorativas adosadas a la pared) que fueron cortadas por esta modificación, volverán a prolongarse hasta el suelo y los ventanales desde donde se seduce al transeúnte, recuperarán su forma original», explica el Centro de Patrimonio.

Según Patrimonio, los cambios deben ajustarse a la legislación nacional, por esa razón se incluyen accesos para personas con discapacidad, espacio para una ruta de evacuación, servicios sanitarios para los clientes, nueva instalación de tuberías y, muy importante, un sistema eléctrico que cumpla con el código vigente. El antiguo edificio carecía de los sistemas mecánico y eléctrico, informan.

Por otra parte, aparte de la fachada, internamente «contará con un pasillo de evacuación contiguo a la pared del lado este que desembocará en una puerta de emergencia con salida a la avenida».

Además, el edificio se pintará por completo, los vidrios de la planta baja serán sustituidos por vidrio temperado de una sola pieza e instalarán toldos sobre cada ventana para simular los que tuvo hace un siglo.

“Esta información se sustenta con el material fotográfico antiguo con el que se cuenta, por lo tanto, la intervención se basa en información fidedigna y no en supuestos ni interpretaciones del autor”, señaló Verónica Solórzano, arquitecta del Centro de Patrimonio Cultural.

Asimismo, recomendó que las partes de las pilastras que serán reconstruidas “aporten una muestra honesta de su recolocación, ya sea mediante los colores a utilizar o bien texturas. Es decir, si bien es cierto se está devolviendo su apariencia original, debe quedar la huella de la época en la que se está ejecutando la intervención, tal como lo señala la Carta de Venecia en su Art. 12”.

Según el permiso otorgado por el Centro de Patrimonio Cultural, los materiales propuestos para la intervención “son compatibles con los existentes en el edificio, por lo tanto, no se considera que suceda una alteración a su tejido histórico”, mencionó.

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