Dos jóvenes en el poder: ¿En qué se comparan Nayib Bukele y Carlos Alvarado? ◘ Análisis

Dos jóvenes en el poder: Puede ser que Bukele de El Salvador y Alvarado de Costa Rica tengan más cosas en común de las que parece, aunque ciertamente las diferencias son notorias.

Hace unos 10 días considerar cualquier parecido entre el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y el de Costa Rica, Carlos Alvarado, me hubiera parecido una tontería, es más, una aberración.

Sin embargo, hoy no me parece tan descabellado, y quizás a usted tampoco le parezca así si consideramos los siguientes elementos para establecer una comparación de similitudes.

Lo primero es hacer la salvedad de que Alvarado no tiene el apoyo de las Fuerzas Armadas, porque Costa Rica no tiene Ejército, y que indudablemente el costarricense no tiene el arraigo populista que sí tiene -al inicio de su administración- el salvadoreño. Mientras la aceptación popular de Bukele anda por el 80% y algo más, la de Alvarado es una de las más bajas de América, con un 24%.

Sin embargo, algunos acontecimientos nos plantean escenarios inéditos en los últimos días. Veamos punto por punto.

Bukele llega a la presidencia de su país con un Congreso cuyas mayorías no le pertenecen, son parte de los partidos tradicionales ARENA Y FMLN, quienes han sido acusados en concubinato escandaloso de gran actos de corrupción que incluyo llegan a relaciones tenebrosas con las maras y el narco. Alvarado también tiene una Asamblea Legislativa que le es arbitraria y en la que tiene un escuálido apoyo de 10 diputados (de 57) que incluso se convierten en 9 por la ausencia de uno de ellos que funge como Ministro de la Presidencia.

Proyectos vitales de Alvarado en Costa Rica como eliminar el secreto bancario contra la evasión fiscal o el tema de regular y penar la usura bancaria, así como la definición de la regla fiscal para limitar el presupuesto estatal, han sido atacados por la oposición de manera inclemente en las últimas semanas. Detrás, por supuesto, la feroz presión de la banca, las grandes empresas privadas acostumbradas a la evasión y la prensa creada para defender esos intereses.

No muy diferente le pasa a Bukele en su Congreso, donde un proyecto para financiar la lucha contra el crimen organizado fue también atacado y retrasado por las fuerzas de los partidos mayoritarios, hecho que fue el desencadenante de la famosa invasión al Parlamento del país y que suscitó un férreo ataque de la prensa asociada a los partidos tradicionales.

Es claro que tanto en Costa Rica como en El Salvador los medios de comunicación han sido incisivos contra los gobiernos de turno, en su constante afán por el rating, donde atacar a los gobiernos es usualmente éxito seguro en una gran visitación.

Sin embargo, aunque en El Salvador a Bukele se le acusa de violación a la división de poderes por su atrevimiento con el Poder Legislativo de su país, en Costa Rica esa violación al fuero de un poder de la República se dio en otra vía: de manera inédita en las últimas décadas fue el Poder Judicial y un tropel de 45 agentes y hasta 4 magistrados de la Corte, invadieron Casa Presidencial por un asunto que bien pudo resolverse con unas cuantas personas. Tanto fue el circo que incluso despojaron de sus teléfonos celulares y computadoras al mismo presidente de la República y su ministro de la Presidencia. En la tierra de Farabundo Martí el ejército no los hubiera dejado ni salir de sus oficinas, pero Costa Rica es un país ampliamente civilista.

Tanto Bukele como Alvarado están luchando contra fuerzas poderosas, intereses muy grandes y multimillonarios, así como con el egoísmo institucional. Por supuesto, resulta bastante claro que el costarricense sin apoyo popular y sin un grupo castrense la tiene más cuesta arriba, aparte de la conformación del Congreso nunca cambiará, mientras el salvadoreño pronto tendrá elecciones legislativas.

Otro elemento que hace símil es que ambos son bastante jóvenes y son hijos de una generación que se mueve en los espacios de la comunicación y la tecnología, aunque es notable el manejo para efectivo en términos de popularidad que realiza Bukele (un especialista en publicidad digital), mientras en el caso de Alvarado las críticas han sido negativas en el campo de la comunicación y del éxito en la transmisión de los mensajes; en casa de herrero cuchillo de palo. Pero también confronta dos estilos muy diferentes: uno es más moderado y cauteloso en un país donde cualquier cosa que diga será tergiversado, mientras el otro ha construido directa y frontalmente su propia comunicación vía Twitter y redes sociales; al primer mal entendido sale a aclarar y sus tuits se hacen virales, porque tiene el apoyo de la gente.

Es posible que la prensa logre mermar un poco el poder a Bukele en los próximos meses, porque la imagen de un jerarca también se comporta por ciclos y es natural que al inicio de sus administraciones tengan buenos apoyos, aunque el de Bukele es ciertamente excepcional. También es posible que Alvarado pueda recuperar un poco su popularidad cuando empiece a evidenciar el resultado de su trabajo en los temas donde ha podido avanzar.

¿Está de acuerdo usted con eliminar el secreto bancario para combatir la evasión fiscal?
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Pero aquí está la llave de todo este asunto. Si los costarricenses no salimos a defender esos proyectos y esas acciones políticas tan controversiales con los sectores más poderosos del país, el presidente podría terminar por agotarse y sacrificar esas medidas para poder terminar su mandato con menos presión y mejores resultados en otros frentes. Los ataques ingentes, despiadados y absurdos de todos los grupos están a la vista: Defensoría de los Habitantes, Poder Judicial, Fiscalía, diputados de oposición principalmente de los partidos PUSC, Nueva República y algunos “independientes”, ex candidatos populistas como Juan Diego Castro o el mismo Fabricio Alvarado, los sindicatos, sectores de la prensa que atacan en diferentes frentes como el caso evidente de CRhoy, la Extra y elmundocr, así como fuerzas que están instauradas dentro del mismo Estado como el mismo Banco Central o la misma Procuraduría General de la República.

No vamos a convertir al presidente tico en un mártir o en una víctima, él sabía hacia donde iba y suponía que en ciertos períodos sería casi ingobernable el país de su débil silla presidencial. Y en este aspecto también se comparan, pero con una notable diferencia: el sistema político salvadoreño sí le da poder al gobernante (con solo el hecho de que sea el Comandante en Jefe del Ejército), mientras en Costa Rica es lo contrario y, cada año, se evidencia una pérdida de su margen de maniobra.

Y entonces faltaría el tema religioso, el más polémico que nuestros tiempos pos medievales. El cuscatleco acude a Dios, reza y pide histriónicamente ante las cámaras, con ese afán por ganarse el respaldo del pueblo cristiano y conservador, pero el tico es todo lo contrario, se trata de un joven progresista, consistente con los derechos humanos y de las minorías, de una visión más humanista que divina de la realidad.

Espero que usted entienda en este momento que comparar dos elementos incluye tanto los aspectos en los que se parecen como en los que se diferencian.

Quién es mejor o peor, quién ha logrado, logra o logrará mejores resultados para su país, no es asunto que nos interese para efectos de este artículo. Esa tarea se la dejamos a usted, pero valore que también comparar a estos dos mandatarios implica necesariamente, también, comparar los contextos y los países donde ellos se desenvuelven. Además valore la historia: En Costa Rica, por ejemplo, ningún gobernante ha logrado el inmenso apoyo popular con el que Bukele inició su administración en El Salvador (creo que ni Figueres después de la Guerra Civil del 48).

Indudablemente, el tico también llega a la presidencia con el desgaste sufrido por el Partido Acción Ciudadana (PAC), después de un gobierno difícil y ensombrecido por un caso como el cementazo, también montado principalmente por la prensa asociada al capital bancario. El PAC también viene a ser un partido emergente ante el bipartidismo tradicional, como sucedió en El Salvador con Bukele, aunque éste usó un partido como plataforma para montar un gobierno personalísimo, mientras el PAC se conformó como alternativa al bipartidismo desde 2002 y fue fundado por otro político que desistió luego de ser presidente: Ottón Solís.

Y finalmente, para mejor comprender la situación, es preciso saber que la cultura del tico es muy distinta a la del salvadoreño, además de su historia y la conformación de su identidad e idiosincrasia. El país del célebre Keylor Navas ha tenido mejores índices sociales, económicos y políticos al punto que el mismo Nayib Bukele dijo que aspira a que su país sea más como Costa Rica en ese sentido. Esa situación de bienestar costarricense no le permite comprender otras realidades y exagera en muchas ocasiones la percepción negativa de su situación. El choteo, el serrucha pisos y el conformista que los ticos llevan dentro se impone muchas veces contra el Gobierno, los políticos y contra el mismo sistema, en detrimento de las cosas positivas que desde afuera le reconocen al país.

6 thoughts on “Dos jóvenes en el poder: ¿En qué se comparan Nayib Bukele y Carlos Alvarado? ◘ Análisis

  1. Quien redacta es un admirador de Carlos Alvarado, evidentemente. Y está un poco engañado con respecto a lo de progresista. Si se refiere al progresismo “light” del PAC, entonces sí.

  2. me parece un falacia, uno gobierna para el pueblo (Bukele)y el otro (Alvarado)gobierna para ela clase alta y me parece que estos puntos:” Proyectos vitales de Alvarado en Costa Rica como eliminar el secreto bancario contra la evasión fiscal o el tema de regular y penar la usura bancari”, son del partido politico FA no del PAC, y la comparacion no es nada real, si no mas bien es una forma de victimisar al presidente de Costa Rica

    1. Solo una preguntita: ¿es el Frente Amplio quien impulsa en el Congreso y desde el Ejecutivo esas propuestas a favor del pueblo y del Estado costarricense? Yo no me atrevería a decir que el gobierno solamente beneficia la clase alta, es una visión muy reducida de una administración que debe negociar con todas las fuerzas e intereses, porque llegó sin apoyo legislativo y con un apoyo popular reducido. Es otra realidad. Gracias por su comentario.
      Atentamente: Geovanny “Debrús” Jiménez, el autor.

  3. Comparar a Bukele con Carlos Alvarado es como decir que el agua y el aceite se pueden mezclar, si bien es cierto Salvador tiene un ejercito, el presidente de Costa Rica tiene de respaldo a la policía, cuando un hombre como Bukele, toma las riendas del poder para gobernar para los mas desposeídos, es lógico que el pueblo se vuelque hacia El, cosa que no ha hecho Carlos Alvarado que al margen de la constitución política la ha violado en varias oportunidades, es muy notorio el odio que el señor Carlos tiene por el pueblo de Costa Rica es muy alto,algo que Bukele es lo contrario, ama a su pueblo, creo empleo brindo becas a los mas pobres levanto el pueblo donde fue alcalde al lado de todo eso Carlos Alvarado esta rodeado de puros delincuentes, personas gays y mas, esto en vez de mejorar su imagen la deteriora, porque en ningún momento ha tenido amor por su pueblo, un oportunista, que no esta trabajando , es muy lastimoso pagar cada mes casi 5 millones a una persona que el único trabajo que ha hecho es aumentar la pobreza , el desempleo y la incertidumbre en nuestro país. Debemos dar gracias que Costa Rica a pesar de tener este gobierno tan nefasto , tiene bases solidas para poder sobrellevar las desiciones tan desacertadas tomadas por el gobierno de Carlos Alvarado , yo considero a Bukele un patriota, el fundador de su nueva republica del Salvador y a Carlos Alvarado como la persona que esta destruyendo nuestra democracia, en pocas palabras, comparar a Carlos Alvarado con Bukele es como comparar al dia con la noche , Alvarado es uno de los filibusteros modernos de nuestra patria

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