¿Dónde quedó aquel liberalismo culto y científico? El neoliberalismo de hoy es un fraude ◘ Voz Propia

“Cuando una ideología considera que la cultura y la ciencia NO son esenciales se convierte en un fraude para el pensamiento social y político”.

Cuando uno lee que entidades decadentes como la Asociación Nacional de Fomento Económico (ANFE) consideran que la cultura NO es esencial, es inevitable recordar aquellos patriarcas liberales que fundaron la República de Costa Rica.

Cuando uno percibe que políticos y seguidores de partidos que se dicen abiertamente “liberales” consideran que invertir en una Agencia Espacial Costarricense (AEC) es algo innecesario y superfluo, no puede eludir la referencia de nuestra historia.

Estos dos casos por mencionar los dos más notorios en los últimos días: el rechazo de la cultura y la ciencia espacial como baluartes en la existencia de una nación.

“Los liberales del Olimpo” se llamó a un grupo de connotados pensadores y políticos de finales del siglo trasanterior y la primera mitad del siglo pasado. Ricardo Jiménez Oreamuno (tres veces presidente de la República y presidente de los tres poderes -Judicial, Ejecutivo y Legislativo- en momentos diferentes), Rafael Iglesias Castro, Cleto González Víquez, Mauro Fernández y muchos otros que llenan las páginas de la historia, son ejemplos.

Aquellos liberales creían en la educación, en la ciencia y en la cultura, así como en la no intromisión de la religión (Católica en ese momento) en la vida política del país. Con ese pensamiento forjaron la ilusión de un futuro para el país basado en el conocimiento y no en los dogmas. Promovieron la educación gratuita y obligatoria, abrieron instituciones de educación superior y el conocimiento de las artes y la ciencia eran fundamentalmente apreciados.

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Hoy, un camaleónico grupo de nuevos liberales (neoliberales), discípulos de Hayek y Friedman, se basaron en los preceptos del liberalismo económico clásico (preeminencia de la propiedad privada, estado mínimo, fortaleza del mercado, etc.) pero olvidaron totalmente el valor del conocimiento, de la cultura y la ciencia. Los defino como dogmáticos economicistas, es decir, quienes han construido un dogma de fe con esas creencias que dan predominio a la economía sobre cualquier otra actividad humana.

Como es natural, cuando usted da hegemonía a la economía pensará siempre que el mercado de lo básico debe imperar y, por lo tanto, las actividades que hacen futuro y permiten una visión más amplia del mundo -como la ciencia y la cultura- son no esenciales, son secundarias y puede prescindirse de ellas.

Y esto que comentamos sin mencionar que muchos de estos liberales asumen poses contradictorias según el oportunismo político del momento, como el caso más célebre y claro del eterno candidato presidencial perdedor: Otto Guevara Gutt. Al principio liberal, luego conservador, primero defendía unas ideas luego las contrarias… Hoy muchos se fueron de su lado, pero incluso en casa aparte siguen con el mismo comportamiento errático (ver programa 4 de Cultura electoral 22 sobre “Partidos liberales”).

Por ejemplo, en la creación de la AEC los opositores insisten en que Costa Rica no está para invertir en esas “ocurrencias”, que es ridículo pensar que el país tenga un futuro espacial y menos en el marco de una crisis económica y fiscal. Algo así como decir que no debemos invertir en educación superior universitaria si no resolvemos primero el analfabetismo o los problemas que presenta la primaria. Una lógica claramente errada, carente de visión y despreciativa de la gran importancia del conocimiento espacial para el futuro de cualquier nación.

Un pensamiento, una ideología o una doctrina político-económica que no sepa o no quiera mirar hacia el futuro, valorar el gran aporte de las artes y la cultura, que desdeñe la ciencia y tecnología, es fundamentalmente un fraude para cualquier sociedad. Un liberalismo de cortas miras que solamente puede entender -y lo sigue como un dogma- de leyes económicas y de teorías del mercado, es un buen ejemplo de ese fraude.

Entonces, ¿qué tipo de sociedad pueden visualizar personas como las que componen la ANFE a futuro? Posiblemente una muy definida, donde solamente exista el poder y el valor del dinero, del mercado y nada más. Y por esa razón estos grupos en Costa Rica siempre están reducidos a la mínima expresión, porque los costarricenses parece que tenemos más amplias miras hacia el futuro y más largas entendederas, como aquellos liberales del pasado que a pesar de sus errores hoy podemos valorar por su aporte a la Costa Rica que hoy disfrutamos.

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