Desaparecer en un barrio de México DF: familias denuncian casos | Fotos

Según las cifras oficiales, México cuenta con 60.000 personas desaparecidas, cifra que incluye también algunos casos de la política que llevó a cabo el Estado mexicano en la década de 1970

Aunque el Registro Nacional de Personas Desaparecidas cuenta que en Ciudad de México hay apenas 797 casos incluidos hasta fines de 2019, un aluvión de denuncias recientes hace suponer que esa cifra ha crecido.

Sputnik recogió dos testimonios sobre hechos ocurridos en el último año en la capital mexicana que relatan cómo estos jóvenes desaparecieron en lugares conocidos para ellos —pero distantes entre sí— y denuncian que la autoridad no haya dado respuestas adecuadas a esta inesperada situación que las familias debieron enfrentar y que se agrava con el tiempo.

Tanto el rostro de Natali Carmona Hernández como de Jesús Olvera Martínez han quedado estampados en las calles donde fueron vistos por última vez gracias a la iniciativa del colectivo Hasta Encontrarlos CdMx, que nuclea a familias que tienen algún integrante desaparecido en la capital del país, en un intento por visibilizar la peor crisis de derechos humanos de la historia reciente mexicana.

El caso Natali

El domingo 27 de enero de 2019 Natali estaba en su casa con su familia cuando Víctor, su pareja sentimental, pasó a buscarla para ir juntos a Puebla. Ella se despidió de su madre y salió rumbo a casa de él, a pocas cuadras. Desde entonces, está desaparecida.

Aidé Hernández posa frente al boletín de búsqueda de su hija Natali Carmona Hernández
© SPUTNIK / ELIANA GILET / Aidé Hernández posa frente al boletín de búsqueda de su hija Natali Carmona Hernández

Aidé Hernández Ávila, su madre, denunció ante Sputnik que ha habido muchas irregularidades en la investigación de la desaparición de su hija, que actualmente se encuentra en la Fiscalía de Puebla, cuando —dice su madre — no se tiene certeza que Natali haya siquiera salido de su propio barrio.

«Natali no llevaba celular, solo Víctor llevaba, pero desde el domingo le marcaba y me mandaba a buzón, por eso fui con su familia de él a ver por qué no regresaban. Como a las cinco de la tarde del domingo me comentaron que no me preocupara, que ellos ya venían de regreso pero a las siete me dijeron que ya no habían tenido comunicación con ellos», explicó Hernández.

Al día siguiente, la familia de Víctor le dijo a Aidé que la pareja había sido detenida por la policía en el estado de Tlaxcala, por lo que viajaron juntos hacia allá, incluso llevaron un abogado desde Ciudad de México pero no hallaron nada, no estaban detenidos.¿Cuál fue el interés de habernos llevado a Tlaxcala sabiendo que era mentira?», se pregunta la madre de Natali, «de ahí, reportamos a Natali a Fipede», agregó.

Fiscalía Especializada en la Búsqueda, Localización o Investigación de Personas Desaparecidas o Fipede, es la única instancia oficial que actualmente acepta las denuncias de personas desaparecidas en la capital mexicana, en sus oficinas de la colonia del Gas, en la alcaldía Azcapotzalco, al norte de la ciudad.

Quince días después de su desaparición, el cuerpo de Víctor fue hallado semienterrado en el municipio de Huejotzingo, estado de Puebla.

«Pero esa es la versión de su familia, porque a mí nunca se me demostró la identidad del cuerpo que su familia se trajo de Puebla», indicó la madre de Natali.

Aunque Aidé Hernández insistió en que se le permitieran ver las fotografías del cuerpo, no ha logrado confirmar esa pista para que pueda orientar también la búsqueda de su hija desaparecida. Tampoco aceptó la familia de Víctor —relató Hernández a Sputnik— que se practicara ningún análisis de ADN a ese cuerpo hallado para confirmar su identidad, sino que se hizo mediante una placa dental. Según relató a Sputnik la madre de Natali, las denuncias de desaparición de su hija y de Víctor se unieron en la Fipede, al presumir un escenario común de desaparición.

Aunque esta Fiscalía se había comprometido con ella a realizar el análisis de ADN del cuerpo hallado en Puebla, en cambio, se declaró incompetente, de acuerdo con el relato de Aidé, como consecuencia del hallazgo y se excusó de poder actuar en el caso, trasladando la investigación de la desaparición de Natali a la Fiscalía de Puebla.

«Hoy su carpeta de investigación está en Puebla y está intacta. El propio Fiscal de allá me dijo que no sabe por qué la enviaron si no hay ningún indicio de que Natali haya entrado en ese estado», explicó su madre quien lleva poco más de seis meses unida al colectivo Hasta Encontrarlos CdMx, con quienes plasmó el rostro de Natali en el último sitio en donde la vio su familia, en la colonia San Lorenzo Tezonco de la alcaldía Iztapalapa.

«Lo último que sabemos es que Natali salió de aquí, donde estamos pintando el mural y se dirigió a casa de Víctor, aquí atrás. Yo no voy a descansar hasta llegar a lo último, para que esto que le pasó a Natali, no les pase a otras chicas», concluyó.

El caso Jesús

Irma Martínez recuerda cada detalle de la tarde del domingo tres de marzo de 2019. Ella había llegado a su casa del mercado y regañó a su hijo menor, Felipe de Jesús, porque no había terminado el quehacer que le había indicado su madre. Para tomar aire, salió a fumar un cigarro al frente de su casa en la colonia Primavera, de la delegación Tláhuac.

Eran las cinco de la tarde cuando ella vio salir a su hijo.

«Salió, volteó a verme, me esbozó una media sonrisa y yo me confié, no lo detuve porque pensé que iba a la tienda que está aquí a la vuelta», explica su madre a Sputnik, señalando las escasas distancias donde todo ocurrió.

Entró a su casa, su esposo estaba hablando por teléfono con un familiar.

«Yo me senté en la cocina en un pequeño sillón junto a la ventana que da hacia la Avenida, entonces me desvanecí. Cuando mi esposo me encontró, yo estaba convulsionando en el piso», explicó Martínez. El mismo día en que Jesús desapareció, ella fue internada a consecuencia de una falla cardíaca, que le fue diagnosticada como una cardiopatía isquémica y una angina de pecho inestable. Dada la falla en las arterias, su corazón está creciendo.

Ahora, mientras pinta detalles en el mural que toma forma en una pared del Camino Real a San Andrés —y de fondo el imponente volcán Popocatépetl ofrece su pico nevado como horizonte de las calles de este barrio de Ciudad de México ubicado sobre las faldas del monte Ajusco— Irma reconoce que cuando empezó a buscar a Jesús, aparecieron otros cuatro o cinco casos de personas desaparecidas en la misma colonia. En la esquina del sitio, el anuncio de búsqueda de dos hermanas desaparecidas en noviembre confirma el relato de esta madre y su presunción de que algo pasa aquí y todos callan.

Irma Martínez posa frente al mural de su hijo en la colonia Primavera de la alcaldía Tlalpan, Ciudad de México.
© SPUTNIK / ELIANA GILET Irma Martínez posa frente al mural de su hijo en la colonia Primavera de la alcaldía Tlalpan, Ciudad de México.

Desde que salió del Hospital, dos días después de su descompensación, Irma buscó a Jesús, junto a su esposo y su hijo mayor. Recién el día seis de marzo, tres días después de haberlo visto por última vez, lograron poner la denuncia correspondiente en Fipede.

«Llegué a Fipede y dije que quería poner una denuncia porque mi hijo estaba extraviado, entonces me separaron de mi esposo, a él lo pasaron con un MP (agente del Ministerio Público) y a mí con otro. Cuando yo estaba platicándole al señor la denuncia, me dice si yo estaba segura que mi hijo había salido de casa o yo le había hecho algo», relató, en referencia a la atención que recibió de una Fiscalía que se presenta especializada.

«Luego, cuando le dije que mi hijo no estudiaba, este señor me dice ¿para qué lo busca si es un huevón? ¡porque es mi hijo! ¡por eso lo busco!», relató.

«La persona que tomó mi denuncia me puso como sospechosa y hasta la fecha lo sigo siendo, ese es mi coraje con ellos, nos ofenden», explicó Martínez a este medio. Según denuncia la mujer, aparte de la acusación directa a la madre, la Fiscalía no avanzó en 10 meses sobre ninguna línea de investigación de qué pudo haber pasado con el adolescente, que entonces tenía 16 años y acababa de empezar a recibir tratamiento psiquiátrico.

Martínez explicó que demandó a los funcionarios de la Fiscalía por no haber actuado con la debida diligencia en la búsqueda de Jesús, por lo que el primer agente del Ministerio Público fue removido de la investigación.

«A casi un año, la nueva encargada está haciendo todo lo que se debería haber hecho desde un principio, pero mi coraje es todo el tiempo que se perdió sin saber que ha pasado con Jesús», concluyó.

Boletín de búsqueda de Joseline Luciano y de Saraí de Jesús Luciano, desaparecidas en la colonia Primavera de la alcaldía Tlalpan
© SPUTNIK / ELIANA GILET Boletín de búsqueda de Joseline Luciano y de Saraí de Jesús Luciano, desaparecidas en la colonia Primavera de la alcaldía Tlalpan

Según las cifras oficiales, México cuenta con 60.000 personas desaparecidas, cifra que incluye también algunos casos de la política que llevó a cabo el Estado mexicano en la década de 1970, en su amplia mayoría, son casos ocurridos como consecuencia de la estrategia frontal de combate al crimen organizado que militarizó el país, en la llamada ‘guerra contra el narco’.

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