El dilema del talento costarricense: dejar la patria para ser valorado

Para nadie es grato dejar la patria, muy pocos pueden decir realmente felices que prefieren cualquier otro lugar que la familia, la patria y el lugar donde creció, de sentirse -en palabras de la escritora Anacristina Rossi- como un árbol desgajado en dos.

Tal vez usted no, tal vez sí, pero muchos talentos costarricenses han sentido que necesitan salir de Costa Rica, del serrucha pisos, del choteo y de la horizontalidad que lo anula.

Para nadie es grato dejar la patria, muy pocos pueden decir realmente felices que prefieren cualquier otro lugar que la familia, la patria y el lugar donde creció, de sentirse -en palabras de la escritora Anacristina Rossi- como un árbol desgajado en dos.

Esa es la historia de muchos artistas y escritores que han dejado la patria para buscar mejores rumbos, es el caso de Yolanda Oreamuno, de José León Sánchez, de Maribel Guardia, de Eunice Odio, de la Chavela Vargas, de Frankling Chang y de muchos más.

Aunque no todos salen por las mismas razones, saben que afuera podrán expandirse y ampliar sus vivencias para mejorar.

También es el caso de los escritores Anacristina Rossi, Uriel Quesada y José Ricardo Chaves, quienes narran sus experiencias en otros lares como migrantes costarricenses, en el libro compilatorio “Retornar con la distancia: identidad, migración y memoria en la literatura costarricense.

“Yo no me fui, a mí me fueron”, narra Rossi en su ensayo sobre como llegó a Inglatera, recorrió varios países y terminó estudiando en Francia, donde por fin logró que le reconocieran su bachillerato de secundaria costarricense y algunos cursos que había llevado en la Universidad de Costa Rica.

José Ricardo Chaves, con nostalgia compara su vida en México -donde ahora vive cerca del Estadio Azteca- y su pasado en Tibás, con su desarrollo como lector y escritor, hasta entenderse alguien que no hizo mucho ni poco, sino lo que fue posible.

Uriel Quesada, por su parte, narra en tercera persona -como si fuera un periodista hablando de un personaje- sobre sí mismo y sus memorias en Estados Unidos como educador y en Costa Rica como escritor gay que logró una posición por su literatura irreverente para la sociedad conservadora de su país natal.

Los escritores Rossi y Quesada concluyen con su reflexión sobre la experiencia social y política vivida en las elecciones de 2018, así como su papel como escritores en nuestro tiempo. Pero cada uno tiene una historia que contar que sin duda le mantendrá interesado de principio a fin.

“El autor ya no es la figura de autoridad moral que solía ser. Ahora tiene que convertirse en vedette para gustar. Aquí y en cualquier lado. Solo un escritor que viva en un país de muchos lectores tendrá la posibilidad de hacer arte, de no venderse al mercado, y ser leído”, concluye Anacristina Rossi.

La obra, editada por Iván Molina, se puede conseguir en las librerías EUNED o bien de manera online en este enlace. Su precio es de solamente ¢4.000 y cuenta con cerca de 190 páginas. El libro es el número 18 de la colección “Historia cultural de Costa Rica”.

Recuerde que la EUNED tiene 12 librerías físicas en el país. Aquí las direcciones y más datos para llegar a ellas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *