De neoliberales y neopentecostales: el hambre con las ganas de comer ◘ Voz Propia

Tanto los neoliberales como los neopentecostales buscan un objetivo común: hacer riqueza en pocas manos.

OPINIÓN. Cuando peleábamos contra los neoliberales (TLC-PLUSC-ML) se nos metieron los neopentecostales y, cuando luchábamos contra esta nueva amenaza, se nos metió el neoliberal religioso por la cocina (el hambre con las ganas de comer). No hay derecho, diría Cantinflas. El trump tico ha llegado.

El estado social de derecho y la institucionalidad, el equilibrio y el pragmatismo político, la seriedad y responsabilidad política de centro, y la paz social, otra vez en peligro.

Neoliberales se metieron por la cocina

El asunto es que el economista neoliberal -estoy seguro- no sabe ni papa de religión (ni le interesa) y solamente se sabe de memoria la frases como “con la ayuda de Dios”, “que Dios lo bendiga”, “si Dios lo permite”, y afines.

Ministra de Salud

Y en los últimos años también ha quedado claro que los religiosos no saben nada de economía, excepto de su propia economía, claro. El varias veces rechazado proyecto de “Canal Verde Interoceánico” es una evidencia de ello, tanto así que hasta el mismo Chaves se echó para atrás con el asunto.

Pero juntos, convenientes y fanáticos, pueden hacer muchísimo daño.

Como bien dice mi amigo Manfred Falcón, al final de cuentas se trata de una alianza natural entre los neoliberales mercantilistas y conservadores religiosos. Ambos están dispuestos a vender, empeñar, gastar, hipotecar o hacer lo que sea con tal de producirle RENTA a unos pocos en detrimento de las mayorías (aunque digan lo contrario). Por eso no es extraño que Nueva República esté aliada con Chaves en el Congreso y que los fabricistas sean hoy los principales adoradores del nuevo “mesías” o “ungido”. Esa es, hoy, una nueva amenaza reconfigurada y duplicada. (Sigue abajo…)

La pregunta que queda en el tintero es, ¿cuál será la alianza natural opositora de ese peligroso grupo de neoliberales y neopentecostales? ¿Será que volvemos a ver algo inimaginable en la política (como sucedió en el 42 con la alianza Calderón-Mora-Sanabria)? Digo, ¿podríamos pensar en una unión Frente Amplio – PAC- PLN o PUSC? Por lo pronto parece descabellado, pero hay más en este asunto.

Chaves hoy tiene apoyos variopintos, pero sus acólitos incondicionales -es inevitable decirlo- son personas cuya comprensión de la realidad política y su nivel educativo es bajo, muchos de ellos ovejas de los cultos evangélicos. Es decir, son fácilmente manipulables con solamente mencionar la palabra Dios y la Biblia. Honrosas, también, son las excepciones.

Si Rodrigo Chaves piensa que tiene un cheque en blanco se equivoca. El estudio del CIEP que le da un 79% de apoyo también dejó claro que los costarricenses seguimos siendo en un 70% respetuosos de la democracia y la institucionalidad. Por eso no es de extrañar que la venta del BCR tenga tantos rechazos populares.

Más aún, el partido político que llevó a Chaves al poder (Progreso Social Democrático) está sufriendo una evidente e inminente ruptura. Ya empezaron por fundar un nuevo partido para, según ellos, hacerlo rodriguista y seguir la huella del mandatario que apenas tiene 4 meses de gobernar y ya revolvió hasta el cajón con las joyas de la abuela. Esa división tendrá efectos adversos, porque parece evidente que el culto es con Rodrigo Chaves, así que el PSD (con la deuda política adelantada que tendrán) se convertirá en una fuerza disminuida sin un líder de ese nivel de manipulación (pero con un negociazo entre manos).

Y no extrañan esas divisiones, porque cuando los partidos políticos son creados para lucrar con la política siempre sucede eso. Ya sucedió con Restauración Nacional y el fabricismo, así como con las múltiples divisiones de los neoliberales en diferentes fuerzas como el Libertario, Unión Liberal y demás inventos unipersonales.

Hoy no se trata de luchar contra los prejuicios y los discursos homofóbicos, machistas, racistas, xenofóbicos y demás evidencias de discriminación y odio, sino de volver al marco de proteger las valiosas instituciones del país que producen menos desigualdad económica: el INS, ICE, BCR y otras.

Neoliberales al acecho de la privatización.
El ICE en la mira de los que quieren comprar los bienes del estado.

El neoliberal quiere venderlas porque alguien está ansioso por comprarlas, cómo no, son un extraordinario y jugoso negocio. Sin embargo, hoy la amenaza también se reviste de ignorancia y discursos de odio, en una versión populista de la posverdad, que se conjuga muy bien entre el mercantilista y el religioso. De nuevo, se juntaron el hambre con las ganas de comer.

Finalmente, para contestarnos las preguntas planteadas párrafos arriba, será fundamental estar en la coyuntura electoral, desde las próximas elecciones municipales hasta las próximas presidenciales en 2026. Incluso en este momento podemos decir que es impredecible lo que pueda suceder y todo dependerá mucho de lo que pueda avanzar el actual presidente en su agenda privatizadora y populista.

¿Qué hay en la acera del frente para oponerse a este grupo que se va aliando naturalmente? Creo que eso será tema para una próxima entrega.

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