¿De cuál pueblo hablamos en Costa RIca? ◘ Opinión

Cuando usted escuche que alguien hable del pueblo, pregúntese: ¿a cuál pueblo se refiere? ¿Es retórica o demagogia lo que hay detrás?

clic para más información

OPINIÓN. Siempre que un político, sea de izquierda o de derecha, sea capitalista y comunista, populista o equilibrado, progresista o religioso… habla de EL PUEBLO, uno siente que su discurso es retórica vacía, demagogia o falsedad.

Geovanny “Debrús” Jiménez, autor.

La clase política no le tiene miedo al pueblo“, se dejó decir la diputada liberacionista Yorleny León ayer, y eso se convirtió en el tema frecuente del día. Pero, ¿a cuál pueblo sería ese?

¿Será que hablamos del pueblo de los neopentecostales y religiosos conservadores que siguen el rebaño sin entender lo que hacen y dicen porque piensan que la palabra de un pastor o líder religioso es, literalmente, santa palabra? ¿Acaso de ese pueblo que piensa que lo más importante es creer antes que hacer caso de la evidencia, las pruebas y los hechos que se le ponen al frente?

¿Será quizás el pueblo de los sindicatos que no protestaron contra la ley que regula las huelgas porque están de vacaciones? Es frecuente que en panfletos, comunicados y discursos sindicales la palabra pueblo y la defensa del pueblo (y de los trabajadores) sea de uso común y arbitrario, pero en realidad de cuál pueblo hablan, ¿del que representan los empleados públicos que defienden como les corresponde o del que maltratan esos empleados cuando no cumplen su trabajo en servicios esenciales o importantes, como la salud, la educación o los servicios vitales?

¿O quizás usted esté pensando en ese pueblo que invoca el odio populista de Juan Diego Castro con sus locuciones verborraicas llenas de cizaña contra personas e instituciones? ¿Será que hablamos de ese pueblo que busca la violencia y los culpables en la acera del frente sin mirar la propia?

¿Se refiere quizás al pueblo costarricense que está lleno de xenofobia, homofobia y otros odios en contra de las personas que le son diferentes a sí mismo, sin darse cuenta que los diferentes somos todos, porque todos podemos ser objeto de burla y de desprecio por nuestra gordura, pequeñez, ignorancia, etnia, cultura, creencias, procedencia, ruralidad…?

¿O, finalmente, se refiere a ese pueblo que, sin pertenecer a un grupo particular, sufre y es perjudicado por las huelgas, la usura bancaria, la discriminación y la corrupción en todos los niveles y espacios de la sociedad?

Cuando se habla del pueblo muchos lo usan como un eufemismo, como una excusa para encubrir sus intereses reales, en algunos casos espurios y deshonestos, egoístas y hasta descarados.

LEA TAMBIÉN:

Sin embargo, afuera hay un pueblo, uno que sufre, trabaja, vive y siente el deterioro y el maltrato de quienes dicen defenderlo. Quienes sufren porque no fueron atendidos en el centro médico, porque su pequeña empresa perdió miles por culpa de un bloqueo en la calle, porque sus hijos no asisten regularmente a clases, porque son despreciados por los cultos por ser gais, migrantes, indígenas, negros, pequeños, gordos, campesinos, mecánicos, jóvenes inexpertos, adultos mayores sin fuerzas; porque el Gobierno no ofrece con eficiencia sus servicios; porque algunos pocos políticos y empresarios se roban miles de millones de colones del dinero de erario público de todos los ciudadanos; porque no pueden pagar sus deudas porque pagan comisiones e intereses abismalmente abusivos que se dejan unas pocas manos de los banqueros sin conciencia social; porque no pueden comprar medicamentos ante su precio excesivo; porque la delincuencia no les permite circular en paz…

Hay un pueblo que no pertenece a los sindicatos, ni a los partidos políticos, ni a los grupos religiosos, ni al Gobierno o al Estado, ni a las cámaras empresariales y sectores financieros multimillonarios del país, ni tampoco a grupo alguno que exista. Ese pueblo es el pueblo real, el que trabaja todos los días, produce, se cansa y vive con dignidad, con valores REALES y con honor.

Ese pueblo desprotegido es al que los verdaderos estadistas deben defender.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *