¡Cuidado! Glovo le puede quitar su dinero y salirse con la suya

Si no atiende esto pronto Glovo te va a quitar dinero por un envío que nunca llegará a tu casa. Términos abusivos le permiten hacer eso y no hay defensa al consumidor en ese sentido…

Aunque parece que también lo hace Uber Eats, en este caso se trata de la mensajería de Glovo, que ha demostrado con toda claridad que NO ES CONFIABLE, según lo que le vamos a explicar.

Si usted hace un pedido por ¢15.000 -por ejemplo- y el repartidor que comisiona con esa empresa no encuentra el punto exacto, o se pierde, pueden cancelarte el pedido y perderás todo el dinero, según establecen los términos de servicio que el usuario acepta al instalar la aplicación.

El asunto es que el personal de Glovo -que está en otro país- puede llamarte o intentar hacerlo, pero quizás la llamada no te ingrese al teléfono (por múltiples razones), entonces eso faculta al encargado de cancelar tu pedido desde las oficinas centrales en forma claramente arbitraria. Y eso implica automáticamente que deberás renunciar al pedido y al dinero total pagado.

El asunto es que, para ser una empresa gigante, solamente se comunican por llamada desde plataformas digitales (usan llamada desde una ip, es decir, desde la Internet), NO USAN WhatsApp, correo electrónico, ni mensajes de texto u otras formas posibles de comunicación para reconfirmar o buscar otras formas de comunicarse con el cliente.

Así las cosas, un error de comunicación como una llamada no lograda -que no ingresa al teléfono del cliente-, permite a esta empresa cancelar el pedido y robarte tu dinero. Porque eso es, un robo que no tiene reversa, porque a pesar de todas las gestiones que usted haga no le van a reembolsar lo que cobraron, es decir, cero garantía de devolución del dinero como sí hacen empresas serias de negocios digitales.

El asunto es que indistintamente de los términos y condiciones que se acepten con una transnacional, que no paga impuestos en el país, si una persona no recibe el producto por el que pagó podría considerarse éticamente como un robo o una estafa. Es preciso hacer un análisis jurídico para determinar los alcances de estos “términos y condiciones” que podrían estar acumulando abusos comerciales.

En Costa Rica le sucedió a Culturacr.net con un pedido que, curiosamente, fue esperado fuera de las oficinas pero nunca llegaba. De repente, sin ninguna llamada registrada en el teléfono, fue cancelado.

Hicimos el reclamo y fue infructuoso. El mensaje reiterado, del que tenemos pantallazos, era que no podían hacer ningún tipo de devolución, según los términos del servicio.

Y estuvimos casi 3 horas peleando el reembolso para medir la capacidad de respuesta en estos casos. Como es esperable en estos call centers, encontramos muchas expresiones de copy-paste (que los empleados copian y pegan millones de veces para decir, de muchas formas, que no pueden solucionar la queja o solucionar el problema del usuario).

Lo curioso es que, a manera de protesta, insistimos por todo ese tiempo repitiendo lo mismo y dos empleados (Rosa y Tábata) tuvieron que hacer lo mismo: repetir los copy-paste, hasta que llegó “Michael” y abruptamente cerró el chat sin darnos posibilidad de respuesta alguna.

Culturacr.net consultó con el Banco Nacional, el emisor de la tarjeta usada en esta transacción, y se nos envió un formulario para hacer un reclamo que implica impresión, firma y luego escaneo para ser enviado (sí, en la era digital).

Según manifestó Daniela Acosta, la amable funcionaria del Banco Nacional, si la empresa no está de acuerdo o no colabora con la devolución del dinero, hay un espacio de reclamo que requerirá una investigación.

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