Conspiranoicos selectivos y la creación de la UPAD: Gobernar sin datos no es posible

¿La privacidad no existe? Hablemos seriamente de la realidad en torno al fenómeno del manejo de sus datos personales y el Estado costarricense.

OPINIÓN. El Gobierno de la República de vez en cuando comete estos errores de bulto, uno no sabe si por incapacidad o simplemente por ingenuidad. Incluso al más alto nivel se tejen desaciertos graves que desatan tormentas en un estanque.

El error no debe justificarse, debe aceptarse y sentar las responsabilidades a quienes corresponda. Sencillamente no puede ser que hayan escrito un decreto, un bodrio, como ese; sencillamente no puede ser que hayan impulsado la creación de una entidad (oficina o departamento) con ese nivel de irresponsabilidad y ligereza administrativa; sencillamente no puede ser que se permitan decir que hurgarán en los datos confidenciales de las personas a sabiendas del concepto de transparencia con el que se trabaja y se promulga la acción política.

El decreto dice textualmente que se debe “facilitar acceso a la UPAD a información confidencial con la que cuentan las instituciones públicas cuando así se requiera”. ¿Cómo es posible que alguien haya escrito algo así en un decreto? ¿Acaso no conocen la Constitución de Costa Rica?

Aunque en este tema viral algunos aprovechan para hacer ataques homofóbicos y, por supuesto, politiqueros, lo cierto es que las excusas de adultocentrismo y homofobia no son válidas para cubrir la incapacidad o el abuso que alguien comete. Conozco adultos de 15 años y jóvenes de 87 años, nada tiene que ver la edad o preferencia sexual o incluso el comportamiento en el ámbito privado de una persona; solo tienen que ver los hechos y la evidencia del error.

La privacidad no existe

Ahora bien, sepa usted también que sus datos confidenciales y su privacidad no existen en el mundo actual. Y no son los gobiernos ni las entidades del Estado quienes manejan sus datos; aunque deberían ser los únicos autorizados para eso.

Tenga bien claro que si usted no quiere ser vigilado ni quiere que le violen su privacidad, ni hurguen en sus “datos confidenciales”, entonces debería -aunque ya podría ser tarde- dejar de usar Facebook, sus cuentas de Google (el correo gmail), aparatos o cuentas de Amazon, acudir a créditos donde usan empresas como Datum, Credie o Crediserver (donde investigan dónde trabaja usted, su salario y su familia, tanto para ofrecerle productos financieros como para acosarlo si debe) y la “Protectora de Créditode la Sugef, que investigan y manejan datos privados de las personas, no contestar encuestas de ningún tipo -ni siquiera del INEC-, y, sobre todo: APAGUE SU TELÉFONO CELULAR, SUS TELEVISORES Y COMPUTADORAS.

Aparatos como el Fire TV o las tabletas Kindle de Amazon, los smart tv con acceso a Internet de todas las marcas, los celulares y laptops con cámaras y demás instrumentos de la vida moderna, normalmente funcionando con cuentas creadas por usted mismo y activadas por Google o Facebook en múltiples páginas web, la existencia de un GPS o servicio de ubicación en el teléfono para usar Uber o cientos de plataformas y que informan dónde está usted al instante, son ejemplos claros de que su vida está siendo vigilada sin duda alguna.

Súmele a la vigilancia que permiten los aparatos, toda la información que usted voluntariamente brinda a empresas como Facebook y Google, desde sus gustos e intereses personales, su preferencia sexual, su rutina diaria, su ubicación y hasta sus ideas políticas. El uso de correos no cifrados como gmail hacen de sus mensaje mediante esta plataforma algo nunca respaldado ni privado, por eso políticos y personas cuidadosas ahora usan protonmail y otros que no recogen información personal, entre otras opciones como el Line que es una alternativa al WhatsApp de Facebook.

El artículo 24 de la Constitución Política dice que “se garantiza el derecho a la intimidad, a la libertad y al secreto de las comunicaciones”. ¿Hemos movido los hilos de la patria para evitar que esas plataformas violen nuestra Carta Magna diariamente?

Estamos rodeados de satélites y todos ellos activan miles de funciones mediante la Internet en nuestros aparatos electrónicos, y nosotros les hemos dado permiso sin saberlo mediante esas autorizaciones que nadie lee. La privacidad hoy no existe.

Ahora bien, la Unidad Presidencial de Análisis de Datos (UPAD) que quiso crear el Gobierno no es más que la idea de crear una oficina para contar con información y datos para la toma de decisiones. Cualquier persona sensata entiende que eso muy importante en la acción política para no cometer errores y lograr los objetivos que se trazan. Así dicho, tiene sentido.

Sin embargo, los responsables crearon un mamarracho de decreto y actuaron con poca transparencia sobre el tema, de manera que la desconfianza esa, tan cazurra, de los ticos, surgió. Y la oposición se aprovechó, como es natural, y los medios también. Más aún en la coyuntura donde se habla de romper el secreto bancario.

Ojo al punto: no podía ser peor. Ahora dirán que el Gobierno pretende violar la privacidad e incluso tener en control el dinero de los costarricenses. Así es como se construyen mitos (mentiras que de tanto decirse terminan por convertirse en verdad) y se forman colectivos en la paranoia social.

Conspiranoicos selectivos

Aquí es donde surgen personajes como Fabricio Alvarado, diciendo que el Gobierno quiere convertir a Costa Rica en otra Venezuela o tonterías afines.

Más aún, surgen de la nada otros personajes como José Miguel Corrales hablando de crear un referendo revocatorio del mandato para poder quitar un presidente mediante una nueva votación. Algo tan insensato como eso solamente nos pone a las puertas de que a los 2 primeros años de Gobierno haya un referendo de ese tipo y todos los gobiernos terminen colapsando, porque los estudios aclaran que a la mitad de todos los gobiernos la imagen desciende notoriamente, porque los gobernantes deben tomar medidas duras e impopulares para sobrellevar la barca.

Y, por supuesto, no faltó la fiscala Emilia Navas y movimientos opositores planteando denuncias contra el presidente Carlos Alvarado por firmar el decreto. Todo es ganancia política cuando uno de los actores comete un error, más aún cuando se trata del presidente con poco poder de un país muy democrático como el nuestro.

Todos contra el presidente por pretender crear una oficina para reunir datos que le permitan tomar buenas decisiones, por querer violar “datos confidenciales de los costarricenses”. Muy bien, entonces yo ahora espero seriamente las denuncias y los movimientos sociales en contra de la permanente violación de TODOS sus datos por parte de todas esas plataformas como Facebook, Google, Amazon, Datum, CrediServer, Credie y hasta la misma Sugef.

Más aún, espero entonces de esos grupos sociales y políticos una acción decidida para regular o aclarar cómo el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) maneja los cientos de miles de datos de todos los costarricenses, día con día, puerta a puerta.

Y espero, con fruición y un una sonrisa un poco sarcástica, que todas esas personas, usted y yo además, apaguemos nuestros celulares desde hoy.

Entonces, de qué hablamos exactamente aquí. Explíquenme, por favor, cuál es el gran pecado del Gobierno al pretender crear esta oficina, aparte de un decreto mal hecho y un manejo evidentemente errático en términos de comunicación y operación. ¿Cuál es el delito que ahora queremos asignarle a Carlos Alvarado y que le permitimos a todas las corporaciones transnacionales y empresas privadas que hacen ingeniería de datos sin pena alguna?

Y claro, todos tenemos claro que detrás de esto hay conspiranoicos selectivos, adalides de la protección civil, “movimientos ciudadanos” y opositores oportunistas que quieren sacar provecho. Eso también es cierto, como cierto es que el Gobierno debe reconocer su equivocación y explicarle al pueblo, de inmediato, por qué actuó de esa manera, en lugar de buscar excusas. Y se deben sentar responsabilidades, para demostrar que se toma muy en serio eso de gobernarle a un país como el nuestro. Sé que la gente sensata lo entenderá.

La UPAD es una buena idea, natural en la política, para la toma de decisiones, pésimamente manejada por un equipo que evidencia incapacidad. Los gobiernos todos los días acuden a la información, confidencial o no, de los ciudadanos con el propósito de tomar sus decisiones; eso no es nuevo ni es para rasgarse las vestiduras haciendo alusión del principio constitucional de la privacidad. De otra forma, un presidente y su equipo actuaría de manera errática con un pésimo manejo de los recursos públicos.

Por supuesto, siempre existe la desconfianza, la paranoia de un pequeño grupo de la población, pero sin esos datos y esa información no se podría gobernar, así de contundente.


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