Con escaso público y problemas “Centroamérica cuenta” no lo logra en la FILCR

Ausencia de público, inexistencia de una transmisión en vivo ni de una memoria audiovisual, espacios mal diseñados y un desacierto al “injertar” el festival

  • Ausencia de público, inexistencia de una transmisión en vivo ni de una memoria audiovisual, espacios mal diseñados y un desacierto al “injertar” el festival centroamericano en la FILCR durante días laborales entre semana, son parte de los problemas delatados.

Según varios observadores consultados por este medio y con base en un recorrido que realizamos el pasado miércoles por algunas actividades de Centroamérica cuenta, el común denominador es el escaso público.

Según un editor de la Casa del Cuño -que no quiso publicar su nombre por temor a recibir represalias en el futuro-, las actividades realizadas ahí no han superado las 20 personas en el mejor de los casos y, en situaciones tristes, no pasa de 5 personas, incluso con suspensiones de eventos.

Durante dos días que este medio monitoreó la actividad, en la Carpa Literaria, la asistencia de público promedia entre las 7 y 10 personas, excluyendo al staff y organizadores del evento.

“Pero eso no es nada: sucede que el público son otros escritores y normalmente relacionados de una y otra manera al evento”, expresó otro participante que tampoco quiso autorizar el uso de su nombre, por el mismo temor.

Y, para agravar ese hecho, las fuentes consultadas nos indican que los actos no han sido transmitidos mediante streaming por Internet ni se están grabando en audiovisual por parte de los organizadores, es decir, quedan para el completo olvido.

“Al ministerio, ni a Sergio Ramírez, se les ocurrió aprovechar ese recurso y llevar todo esto más allá de Costa Rica“, expresó un expositor.

Además, en redes sociales se encuentran críticas muy fuertes hacia la creación del espacio denominado “Carpa literaria”, un lugar con capacidad para un público masivo que no llega, con mal sonido e incomodidad por su cercanía con el área de comidas que, irónicamente, es la que siempre tiene mucho público (ver fotos de nuestros recorridos).

Otro espacio usado para Centroamérica cuenta es el salón de ensayos del Teatro La Aduana, donde se repite la norma de la asistencia.

Según algunas personas consultadas, sí ha habido actividades con asistencia notable, principalmente aquellos que traen autores reconocidos o muy queridos, como el caso del mismo Sergio Ramírez, Gioconda Belli o Perrozompopo y algunos invitados de prestigio.

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También parece que los autores costarricenses sí han logrado convocar públicos decentes a sus actividades los fines de semana, principalmente aquellas actividades que ya tienen tradición.

Por ejemplo, el mismo miércoles asistimos a una actividad de Editorial Montemira en el bar y restaurante El Apotecario, en Barrio Escalante, donde se llenaron todos los espacios. Las editoriales nacionales tuvieron que acudir a lugares cercanos para realizar sus actos porque los espacios de la FILCR estaban ocupados por el festival centroamericano.

Para los consultados, el gran problema fue de planificación y de desconocimiento de la dinámica que presenta la Feria del Libro de Costa Rica, a pesar de que el Ministerio de Cultura y Juventud ya tiene muchos años de experiencia en el tema.

“Esta actividad se hizo a la carrera, eso se nota, se incluyeron un montón de actividades y todas entre semana, en horarios donde la gente trabaja o tiene otros compromisos”, indicó un expositor consultado.

Y no es para menos: más de 90 actividades fueron cargadas a una agenda de 5 días, todos entre semana, del lunes 13 al viernes 17 de mayo. Para la realización de la FILCR se han invertido 188 millones de colones.

La feria se comió a Centroamérica cuenta: ha venido bastante gente pero a ver y comprar libros, no a las actividades”, agregó otra fuente.

En efecto, la FILCR ya tiene un público leal, un nicho creado durante dos décadas, que asiste a pesar de los constantes cambios de fecha que impone el Ministerio de Cultura y Juventud.

Por otra parte, en otra “carpa”, mejor diseñada en cuanto espacio, sonido y más acogedora, en la plaza Skawak, contigua al Teatro La Aduana, no obstante, el Centro Cultural Español organiza una agenda propia que tiene notable público y éxito.

En días pasados los escritores y pequeños editores ticos crearon el hashtag #CostaRicatambiéncuenta como protesta ante los maltratos y exclusiones que tuvieron que enfrentar en el proceso previo a la feria.

Los datos confirman que en la Casa del Cuño la cantidad de puestos de venta disminuyó de 44 en el 2018 a 30 en el 2019, una disminución de un 32% en aras de abrir espacios para el festival invitado.

Editoriales pequeñas y autores fueron excluidos, como el caso de don Orlando Ramírez -quien tuvo que pagar un espacio más caro en la nave de ladrillo- o de Editorial CulturaCR, que fue arbitrariamente rechazada. Algunas editoriales, incluso, prefirieron trasladarse al espacio de la nave de ladrillo ante los problemas que pone el Ministerio de Cultura a través del Centro de Producción Artística y Cultural (CPAC), entidad encargada de producir, en coordinación con la Cámara Costarricense del Libro, la FILCR.

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A pesar de las lluvias, todas las personas consultadas por Culturacr.net coinciden que la asistencia de compradores ha sido nutrida y en la misma cantidad que años anteriores, ni más ni menos.

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