¿Cómo podría el sonido del coronavirus solucionar la pandemia?

Como una sinfonía, los patrones musicales reflejan la geometría de intersección de la proteína realizada al materializar su código de ADN”, explicó Buehler.

El profesor de ingeniería Markus J. Buehler tiene una afición muy particular; llevar al mundo sonoro los fenómenos de la ciencia. En un 2020 en que se conmemora el año Internacional del Sonido, Buehler hizo de un evento trágico una música increíble, y sorprendió al mundo mostrando cómo se escucha el SARS-CoV-2.

Además de docente de biomecánica y mecánica molecular en el Instituto de Tecnología la Universidad de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), Markus J. Buehler es compositor de música experimental. Lo excepcional de su trabajo es que sus composiciones son, en realidad, el movimiento de moléculas trasladado a frecuencias sonoras. 

El nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que provoca la enfermedad COVID-19, está compuesto por proteínas que contienen, a su vez, aminoácidos, cada uno codificado por secuencias de ADN, según explicó Buehler al Consejo Internacional de Ciencias (ISC, por sus siglas en inglés). 

“Las proteínas son una materialización del lenguaje del ADN, y reflejan un lenguaje natural que aún no sabemos cómo hablar. Sin embargo, podemos escuchar este lenguaje calculando las frecuencias vibratorias de las moléculas que forman las proteínas”, ilustró.

De esta manera, lo que se hace es someter a una determinada temperatura al virus, observar las secuencias de vibración de cada una de sus moléculas y trasladarlas al lenguaje musical. El resultado es sorprendente, sobre todo considerando el avance de la pandemia en el mundo. Escucha cómo suena el nuevo coronavirus:

Según explicó el científico, la composición musical tiene una estructura compleja en la que se intersectan los patrones de la reacción de las moléculas y los aminoácidos, a la vez que estos se alteran según la forma física de las proteínas que componen el virus. El SARS-CoV-2, por ejemplo, contiene tres cadenas de proteínas dobladas.

“Todas estas estructuras son demasiado pequeñas para que el ojo las vea, ¡pero se pueden escuchar! Representamos la estructura de la proteína física, con sus cadenas entrelazadas, como melodías entrelazadas que forman una composición de varias capas. Como una sinfonía, los patrones musicales reflejan la geometría de intersección de la proteína realizada al materializar su código de ADN”, explicó Buehler. 

COVID-19: ¿la cura está en el sonido?

Consultado por si la sonificación de la estructura viral puede llevar a respuestas de cómo crear una vacuna, tratamiento o cura para COVID-19, el científico sostuvo que a largo plazo sí, es posible. Aseguró que los patrones vibratorios de las proteínas pueden dar herramientas de análisis a los científicos para saber cómo atacar su composición. 

Además, puede recurrirse a simulaciones musicales para el diseño de medicamentos o para probar el efecto que nuevas proteínas podrían tener para interferir con el virus. De hecho, Buehler actualmente se encuentra investigando estas posibilidades junto a sus estudiantes. 

Fuente: Sputnik.

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