Brasil estaría a una semana de dar un giro radical hacia la izquierda: ¿Qué dicen las encuestas?

Las elecciones en Brasil calientan con denuncias de fraude y una amplia preferencia a favor de Lula da Silva, por el momento.

Brasil tendrá elecciones presidenciales y legislativas el próximo 2 de octubre y los grupos y medios de comunicación de la derecha ya hablan de violencia política y posibles errores del candidato de izquierda, Ignacio Lula Da Silva, además de algunas denuncias de un eventual fraude.

La preocupación se da por las constantes denuncias de fraude en grupos extremistas de ambos bandos, mientras y un ambiente donde se prevé, según los sondeos estadísticos, de un giro radical desde la derecha conservadora y neopentecostal del actual presidente Jair Messias Bolsonaro hacia el representante más significativo de la izquierda progresista.

Bolsonaro declaró en un medio local que si no ganaba con al menos un 60% de los votos eso implicaría algo anormal en el tribunal electoral del país, provocando así las expresiones del fanatismo religioso que lo apoya sobre un eventual fraude.

Brasil prefiere a Lula hoy

Sin embargo, la última encuesta de Datafolha, publicada ayer, muestra cómo Lula sube al 47% y Bolsonaro se mantiene firme en el 33% de la preferencia de votos. Esta casa fue la más cercana a acertar el resultado de las elecciones de 2018. Para ser electo sin necesidad de una segunda vuelta se necesita un 50% de los votos en Brasil.

Las encuestas el pasado 15 de setiembre decían que, en el sondeo del IPEC, Lula da Silva (Partido de los Trabajadores) tiene un 46% y Jair Bolsonaro (Partido Liberal) un 31%; y en el de Quaest, Lula tiene un 42% y Bolsonaro un 34% de las intenciones de voto.

El problema de fondo es la dispersión de los sondeos electorales, que a menudo presentan brechas muy diferentes entre los dos candidatos, alimentando igualmente las expectativas de los dos bandos y provocando denuncias de supuestos fraudes, así como los tradicionales ataques a las encuestadoras que podría manipular los datos.

Bolsonaro, fiel a su estilo mesiánico y populista, para congraciarse con grupos de evangélicos y religiosos en el país, ha dicho que Brasil es «una tierra santa, una tierra escogida por Dios». (Sigue abajo…)

«Todos los días cuando me levanto hago lo mismo: me arrodillo, rezo un ‘padrenuestro’ y le pido a Dios que el pueblo brasileño nunca experimente los dolores del comunismo», expresó Bolsonaro en un acto de campaña recientemente.

Bolsonaro, sorprendentemente, ha defendido que su gobierno eliminó la corrupción, ha sido ejemplo en el mundo de protección ambiental y manejó la pandemia de manera destacada. Sin embargo, esos son observaciones al margen de los datos, es decir, los datos dicen diametralmente lo contrario de su gestión.

Bolsonaro bandera brasil
Bolsonaro negó la pandemia, negó las vacunas y negó tomar medidas para proteger a las personas. Hoy dice que manejó la pandemia de manera ejemplar.

Lula da Silva, quien tuvo que padecer cárcel por un supuesto delito que terminó sin comprobarse y con una absolutoria, hoy surge de las cenizas cuando logró demostrar que los jueces que intervinieron en su caso lo hicieron faltando a la ley y con claras intenciones políticas. Un tribunal anuló todas las condenas en su contra.

Ahora Lula surge como un mártir dispuesto no solamente a retomar el poder para su grupo partidario, sino a retomar el país ante lo que han definido como la amenaza de la derecha extrema.

Da Silva busca el apoyo del tercer candidato en las preferencias electorales, con cerca de un 7%, Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista.

“No podrás hacer el bien a pesar de tus intenciones, porque tus posibilidades de ganar son nulas. Todavía tienes tiempo de enmendar tu error, compañero Ciro”, dice una carta enviada por varios líderes de la izquierda latinoamericana, entre ellos Rafael Correa de Ecuador y el Premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel.

No obstante, Gomes dice que tanto Lula como Bolsonaro son representantes del fascismo y del extremismo de la derecha y la izquierda.

El voto en Brasil está permitido para ciudadanos mayores de 16 años y obligatorio para aquellos entre 18 y 70 años. Aquellos que no voten en una elección y luego no presenten una justificación aceptable (como estar ausentes de su lugar de votación en ese momento) deben pagar una multa de 3.51 BRL (equivalente a 0.96 USD ). Los ciudadanos brasileños que residen en el extranjero solo pueden votar para la elección de presidente.

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