Así justifican los ministros del Ejecutivo su rechazo al proyecto actual de Cannabis medicinal

El presidente Carlos Alvarado no estuvo en la conferencia de prensa de esta tarde.

Los tres jerarcas de Salud, Seguridad y Agricultura expusieron esta tarde objeciones al proyecto para legalizar la Cannabis medicinal y el cáñamo industrial según sus propios estudios ministeriales.

Texto aprobado presenta problemas que van desde riesgos para la salud pública y la seguridad ciudadana, incompatibilidades con la normativa ya existente en la materia y roces con convenios internacionales asumidos por el país“, informó Presidencia.

El relato lo empezó y terminó la ministra de la Presidencia, quien dijo que tenían que se categóricos con que apoyan el proyecto, pero deben corregir los problemas que presenta:

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Michael Soto expuso así sus razones en cuanto a los riesgos a la seguridad pública y para los productores ante el crimen organizado:

Daniel Salas, por su parte, expuso que el proyecto así planteado es un riesgo de salud pública:

Finalmente, Renato Alvarado del Ministerio de Agricultura y Ganadería planteó que el cultivo de cáñamo es riesgoso en Costa Rica porque faltan estudios y no hay cómo industrializarlo en este momento:

El presidente Carlos Alvarado no estuvo en la conferencia de prensa de esta tarde.

Según defendió el Ejecutivo, “las instituciones han enviado observaciones desde 2019 a la Asamblea Legislativa, sin que estas se aplicaran. Además, ninguna fue convocada a audiencia”. Ahora están trabajando para corregir los problemas y proponerlas al Congreso.

La lista de problemas

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El Ejecutivo informó los problemas de la siguiente manera:

  • La planta por sí sola no es medicamento. El texto aprobado trata la planta como un medicamento, sin cumplir los parámetros científicos ni médicos mínimos para catalogarlo como tal.  “Ello, resulta altamente riesgoso para la salud pública, ya que se asume que la planta por sí misma, sin importar cómo sea consumida por la persona, tiene efectos terapéuticos o medicinales, y eso no es así“, señaló el ministro de Salud. Adicionalmente, no hay mecanismos efectivos de trazabilidad, lo que resultaría en un control casi inexistente.
  • Autocultivo. La poca regulación del autocultivo como lo plantea el proyecto, le hace prácticamente imposible el control a las autoridades de salud y seguridad, ya que cualquier persona podría encubrir el cultivo de marihuana como si fuera cáñamo. Michael Soto, ministro de Seguridad explicó que “si el cultivo y desarrollo del medicamento se da por profesionales y científicos expertos, no existe tanto riesgo y su regulación es completamente viable, pero el autocultivo y el autoconsumo generarían una proliferación de cultivos que dificultaría las acciones contra el tráfico ilícito de estupefacientes y contra el crimen organizado“
  • El texto quintuplica el nivel de THC recomendado. El THC es el componente psicoactivo en los productos de cáñamo. La concentración máxima recomendada por la OMS y países europeos es del 0,2%, el proyecto actual lleva este límite hasta un 1%. Los productos con altos niveles de concentración dejan de ser consideradas drogas blandas.
  • El texto va en contra de normativa internacional asumida por Costa Rica. Desde el inicio de las consultas de la Asamblea Legislativa, las diferentes autoridades han sido insistentes en que el proyecto va contra diferentes convenciones a las que se ha adherido el país, tales como la Convención Única sobre Estupefacientes de las Naciones Unidas, el Convenio de Viena sobre Sustancias Psicotrópicas y la Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas.

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