Asesinato de Eva abre debate: ¿femicidio o crimen pasional?

Hay que leer. Las redes sociales, entre ayer y hoy, están saturadas de un debate que enfrenta dos grupos de población que siempre son difíciles de definir.

Hay que leer. Aunque para algunos, desde la perspectiva de género, no cabe ninguna duda de que todas las muertes de mujeres por parte de su pareja son femicidios, hay una parte de la población que defiende razones pasionales y relaciones tóxicas, más allá del sexo de las personas victimarias y víctimas.

Las redes sociales, entre ayer y hoy, están saturadas de un debate que enfrenta dos grupos de población que siempre son difíciles de definir. No escucharlos y asumir una posición ideológica a priori no resuelve o elimina que haya voces disímiles y son parte de una sociedad democrática y diversa.

Tirios

Entre quienes argumentan que a Eva aparentemente la mató un chata y un supuesto criminal ligado al narco, defienden que se trata de una relación tóxica de una joven que se liga a una persona dañina. También defienden que, aunque menos, también hay hombres que son víctimas de mujeres violentas en relaciones tóxicas.

«No nos matan por ser mujeres… nos matan porque son agresores, porque hay rasgos sociopáticos… y a como matan una mujer, matarán a un niño, a un anciano, a un joven, al que sea…. ya no es «Ni una Más»… ahora es «NADIE MÁS», expresó una usuaria en Facebook.

En esa línea están quienes hablan de las decisiones personales, más allá del sexo de cada uno: «ella no es una mártir, ella tomó malas decisiones porque así ella lo quiso, ella escogió irse a meter a ese cuarto después de meses de abuso, ella decidió llevar a su hijo a «compartir» con un padre violento», indicó una usuaria de nombre Margarita.

«Nadie tiene derecho a quitar otra vida. Pero esto nos tiene que enseñar como sociedad que un hombre malo es malo. Y uno bueno es bueno. ¿Elegís al malo? Está bien, es tu derecho. Y también tu responsabilidad», expresó otro usuario de nombre Antony.

Troyanos

En contrario, está el feminismo que considera esta muerte como consecuencia del machismo que aún habita a muchos hombres desde la sociedad patriarcal.

Omar Jiménez, abogado, indica que «no, Eva no es la culpable por la pareja que eligió, muchas han elegido empresarios o profesionales y también su pareja las mató», en contraposición al decir que quienes hablan de que no se trata del machismo, sino de la elección de cada quien.

Así piensa un hombre de apellido Matarrita: «La mató por ser mujer, porque si no es de él no es de nadie, porque si él le es infiel es normal, es hombre, pero si ella lo hace merece morir».

En WhatsApp, por ejemplo, circula un mensaje muy claro, no identificado que expresa: «A Eva la mató un “chata”. A Andrea la mató un empresario. A Maureen la mató un defensor público. La violencia no es clasista. Las tres murieron a mano de sus parejas o exparejas, no son crímenes “pasionales”, son femicidios. Las mató el machismo, las mataron tipos que las creían “de su propiedad”, las mataron por ser mujeres y esto no es razón para matarlas. Aprovechemos “movember” para revisar y erradicar, también, las masculinidades tóxicas y el machismo que traemos desde niños. Eso que las mata».

La pena para estas muertes

Otro debate que despiertan estas muertes tiene que ver con las condenas para delitos tan violentos como estos.

Una parte de la población pide pena de muerte o, al menos, cadena perpetua para estos asesinatos a sangre fría, entre personas de confianza y que son prácticamente in fraganti.

Según un usuario de apellido Araya, para violadores, pederastas y femicidas debería existir esa pena, porque le cuesta al sistema ¢780.000 por mes mantenerlos.

Araya piensa que es positivo porque «lo pensarían dos veces antes de cometer cualquiera de esos delitos; se reducirían costos al Estado (que pagamos todos) por mantener a esas lacras; se reducirían los problemas de hacinamiento en las cárceles y el punto más importante a su criterio: se estarían tomando acciones reales y puntuales para honrar a las víctimas y poner un alto a estas atrocidades».

Tantos las autoridades, como los especialistas en estos temas (trabajadores sociales, como la carrera que estudiaba Eva), coinciden en su mayoría que esa no es la vía, porque exacerba la violencia y pasa por encima de los derechos humanos de las personas.

Por otra parte, muchos creen que la muerte no es pena válida, sino la cárcel porque obliga a esas personas a vivir una realidad cruda sin libertad. Otros piensan que se les permite el perdón y la posibilidad de reivindicarse con la sociedad para su bien.

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