AMLO es tan diferente: sobre un editorial difamante

Opinión, a raíz del editorial: “Covid ̶ 19 y el fracaso populista” – La Nación

En julio: 35% menos.

Me quedé más que sorprendido, boquiabierto, cuando leí ese editorial de La Nación del 11 de julio, donde el editorialista se daba la licencia de tipificar a los presidentes Trump y Bolsonaro y señalarlos como “machistas, populistas y de tendencias autocráticas” y sin decir agua va, agrega que a ese dúo debe agregarse al presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) “populista con sesgos izquierdistas, arranques paternalistas y más desdeñoso que agresivo, también rechaza las recomendaciones de los expertos” sobre la pandemia (sic). “Su machismo es más sutil” agrega, aunque el editorialista no se toma el trabajo de fundamentar sus asertos.

Por Habib Succar G.

Esta caricaturización del presidente AMLO, para una persona medianamente informada, resulta ofensiva. El desparpajo con que el editorialista vilipendia la figura de AMLO me dejó impresionado, porque he considerado siempre los editoriales de La Nación, una fuente sesuda de opiniones, posiciones y comentarios dignos de análisis serios, aunque no se compartan. En este caso, extraño muchísimo la seriedad y, sobre todo, la falta de información o peor aún, la tergiversación de la información tan pavorosa que demuestra en el caso del presidente mexicano.

En enero de 2020, cuando apenas el mundo había recibido la incipiente y primera notificación de la OMS de 31 de diciembre sobre el Covid ̶ 19, la oficina a cargo de la vigilancia epidemiológica de la Secretaría de Salud de México, a cargo del insigne Dr. Alcocer, dio su primera alarma y se formó desde la primera semana de enero, un comité científico técnico de alto nivel, coordinado por el Dr. Hugo López ̶ Gatell, epidemiólogo, para manejar todo lo relacionado con el nuevo virus.

Desde enero de 2020 pues, el gobierno federal de México empezó a dar los primeros pasos para atender la situación sanitaria que se veía venir y, desde esos primeros días, el presidente AMLO se puso “bajo las órdenes del Dr. López ̶ Gatell y del grupo de científicos y médicos” que conformaban el comité designado para ese efecto. Nunca, nunca, nunca, el presidente López Obrador dictó una sola orden o directriz sobre el manejo de la pandemia, desde el punto de vista médico o sanitario. Lo que sí hizo, fue tomar las previsiones económicas y diseñar un plan para atender, prioritariamente, a la gente pobre de México, es decir, al 60% de la población y dictar una serie de medidas presupuestarias urgentes para aprovisionar al desmantelado sistema de seguridad social mexicano, que carecía de médicos, enfermeras, hospitales, respiradores y otra larga lista de insumos necesarios para la pandemia.

En México no se reportó el primer caso sino el 27 de febrero. A fines de marzo, se reportaban oficialmente apenas 585 personas contagiadas de Covid ̶ 19, sobre una población total estimada de 126 millones de habitantes. No obstante, ya durante febrero, el Dr. López ̶Gatell empezó a asistir cotidianamente a “las mañaneras” (conferencia de prensa diaria de 7 a 9 a.m. en el Palacio Nacional) a brindar informes, educar a la gente y evacuar consultas de la prensa. Desde entonces el Dr. López ̶ Gatell anunció que los efectos de la pandemia serían de “larga duración” y se iban a sentir hasta fines de año.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, existen tres fases para que la enfermedad por COVID-19 se considere una epidemia en el país y con base en dicho modelo se planificó todo el trabajo. Así como el Dr. López ̶ Gatell informaba los aspectos científico técnicos del tratamiento de la pandemia, el presidente López Obrador informaba lo suyo, respecto de las acciones gubernamentales para proveer ayudas económicas a la población más pobre y a los micro y pequeños empresarios. Del 24 de marzo al 20 de abril las actividades públicas se habían restringido a reuniones de menos de 50 personas, se solicitaba la sana distancia, el lavado de manos y se exhorta a quienes pudieran hacerlo, a permanecer en resguardo domiciliario, sobre todo aquellas personas mayores de 60 años. Para entonces, el presidente todavía continuaba con sus giras a diferentes partes del país, hasta que el comité técnico a cargo del Dr. López ̶ Gatell le indicó que debía suspender sus giras a partir del 15 de abril, y así lo hizo AMLO, siempre respetuoso de las indicaciones del Dr. Gatell.

A partir del 20 de abril se declara la tercera fase de “transmisión comunitaria” y se dictan medidas mucho más rigurosas para la reclusión voluntaria de la población. El presidente AMLO siempre enfatizó que todas las medidas tomadas por el gobierno federal eran de acatamiento voluntario y nunca de forma autoritaria, contrario a lo que infelizmente afirmó La Nación en su desafortunado editorial.

Cuando AMLO fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México (entonces D.F.), en su gabinete nombró más mujeres que hombres. Hoy, como presidente de México, tiene nombradas un 50% de mujeres y un 50% de hombres a cargo de las 18 secretarías de gobierno (ministerios en Costa Rica). Si se consulta la página web de la Secretaría de Relaciones Exteriores y se escuchan las entrevistas del canciller, Dr. Marcelo Ebrard, nos enteraremos de que “las relaciones exteriores de México son de carácter feminista”. Martha Bárcenas, atendió al presidente AMLO en su reciente visita al presidente Trump; ella es la primera mujer Embajadora de México en Washington en 200 años.

Son muchísimos los casos que podría mencionar, donde se nota el respeto absoluto del presidente AMLO por el orden constitucional de México y más bien, cómo él mismo se ha auto regulado en el ejercicio del poder. Solo dos breves ejemplos: AMLO presentó y se aprobó constitucionalmente, la realización de un plebiscito revocatorio del mandato presidencial a mitad de periodo sexenal (2022); algunos dirían un suicidio político. Aún así la oposición sigue “denunciando” que AMLO se quiere reelegir (sic) algo que está prohibido en la Constitución. Luego, envió al Congreso y se aprobó una ley que le permite al presidente, en casos de fuerza mayor, disponer por decreto de modificaciones presupuestarias hasta por el 5% de los montos de cada partida aprobada. Anteriormente, los presidentes de México (Peña Nieto, Calderón, Fox, etc.) variaban el presupuesto a su antojo hasta en un 100% del monto de las partidas sin aprobación del Congreso. Vaya diferencia.

En fin, un presidente serio, responsable, que se sometió desde enero de 2020 a las autoridades de salud a cargo de la pandemia, un presidente de notable convicciones democráticas, preocupado y trabajando por vez primera en la historia por la enorme población pobre de México, respetuoso del orden constitucional y de claras convicciones feministas que demuestra en los hechos, no puede ser catalogado con esa pasmosa ligereza de la forma en que La Nación se permitió hacerlo, faltando a la verdad, a los hechos y a la abundante información periodística con que se cuenta, para informarse adecuadamente de la realidad mexicana de hoy.

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