6 de febrero de 2023

Amenazas de los autobuseros son tiros por la culata ◘ Voz Propia

OPINIÓN. Por Editor. Los autobuseros ejercen una presión ingente contra diputados (así lo delató la diputada Sofía Guillén) y ahora amenazan con no dar servicio en cientos de rutas. Incluso ya se revela que algunas rutas no están recibiendo el servicio adecuado estos días o del todo no lo reciben.

Sin tener vehículo, yo dejé de usar buses desde que llegaron las plataformas de transporte (Uber, Didi, etc.). Empecé a notar que por el doble de precio voy más cómodo, rápido y seguro, sin tener que aguantar muchos desagrados y dificultades en autobuses en mal estado, lentos, a veces repletos y hasta con personas indeseables. PERO mi caso no es de todas las personas, lo tengo bien claro, porque además yo no ocupo transporte todos los días para trasladarme al trabajo.

Sin embargo, el otro día observé que en una parada de una ruta de TIbás donde se da pésimo servicio, los trabajadores se ponen de acuerdo y pagan “colectivos” (que pasan a raudales o que contratan entre varios mediante Uber o Didi). Noté que el pasaje de ese bus a San José vale ¢350 y un Didi cerca de ¢1.200. Es decir, 4 personas aportan ¢300 y se van juntas. ¡Fácil! Observé con atención que pasaron 3 colectivos y se fueron llenos (12 personas), mientras el bus -cuando pasó media hora después- iba con 3 personas.

Autobuseros abusivos desde siempre

Lo anterior para decir algo más que lo obvio: el transporte público necesita propietarios y empresas con más visión de futuro y mejor planeación. ¿Y qué relación tiene esto? Pues que un autobusero con mejor criterio empresarial (no como funcionan hoy sin visión alguna) podría tener mejor unidades pequeñas pasando cada 10 o 15 minutos que una casadora destartalada cada 45 minutos. No existe un planeamiento estratégico en muchas de las rutas de buses y solamente basta analizar con cuidado caso por caso.

Autobuseros deben cambiar modelo de transporte o desaparecer.
Es la hora del transporte eléctrico y la sectorización que se impulsa desde hace varios años.

Los autobuseros lamentablemente se comportan como aves de rapiña que quieren comer lo que sea y como sea, antes que ser estratégicos y comer bien. Pero además beneficiar a las personas, su fin último de existencia. Y es aquí donde está el meollo: ellos se ven existiendo solamente para hacer dinero como sea; no tienen vocación de servicio ni saben cómo hacerlo, cómo pensar en el bienestar social. Son egoístas y glotones. Y por eso se quedan a veces sin el santo y sin la limosna. Y así han sido siempre: se han opuesto al pago con tarjetas, a las ventajas para adultos mayores, a las medidas de la Ley 7600 y cualquier legislación que les exigiera mejorar.

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Bravo por los colectivos y las familias que alimentan, mientras los buses pasan vacíos, contaminando y dando mal servicio.

Que vendan activos, que busquen soluciones, que replanteen el servicio que dan y que recuperen esa visión de servixio, porque pronto quedarán obsoletos. Con una visión diferente estarían ganando más, estarían mejor, pero el autobusero nacional tiene un comportamiento de mafia, retrógrado y abusivo.

La bicicleta, compartir transporte, motos, Uber-Didi, caminar, carritos familiares de bajo consumo, motonetas y hasta caminar siempre será mejor que tomar un bus hediondo y en mal estado. ¡Los buses no son imprescindibles y podemos demostrarlo con una revolución de transporte comunal!

Lo cierto es que extender la vida útil de esa flota vehicular es un retraso en todo sentido para el país, una propuesta de un Gobierno conveniente a algunos sectores muy concretos que claramente desea beneficiar con excusas muy pobres. Más bien deberían estar trabajando para avanzar en la legislación para normar los servicios de plataformas (Uber), avanzar en la sectorización y lograr acuerdo con los empresarios para dinamizar y modernizar el servicio, no permitirles empeorar.

Si Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana apoyan esta ley para extender vida útil de los buses estarán mostrándose con toda claridad, otra vez, a favor de los intereses de grupos de interés por encima de la protección de las personas. Ya se registran 17 municipalidades que se han manifestado en contra del proyecto 22.530.

Que no saquen los buses de los garajes, ¡enhorabuena! Así aprendemos a encontrar soluciones más ágiles, eficientes y dignas de transporte. ¡Colectivos, este es el momento! Que haya una amnistía temporal para todas las personas puedan usar sus vehículos sin que las autoridades de Tránsito les bajen las placas.

Y luego que les quiten las rutas por incumplimiento de contrato a los autobuseros y las pongan a concursar de nuevo con empresarios que traigan un cambio de mentalidad y servicio.

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