Aliados de Putin ganan elecciones en Hungría y Serbia

Dos reelecciones de aliados del mandatario ruso en un mismo día.

El pasado domingo 3 de abril se realizaron elecciones no solo en Costa Rica, también en Hungría y Serbia.

En el caso de Hungría el primer ministro Viktor Orbán obtuvo el triunfo por cuarta vez consecutiva. Su partido el conservador Fidezs en coalición con el democristiano KDNP obtendrían una supermayoría con 135 escaños de 199, más que suficiente para gobernar en solitario pues el mínimo requerido es 100.

La oposición unida no vio buenos resultados. La inusual coalición Unidos por Hungría que agrupaba al socialdemócrata Partido Socialista Húngaro (MSZP), el ecologista Diálogo, el Partido Verde de Hungría, el liberal Momentum y el socioliberal Coalición Democrática junto –a quizás el más extraño miembro de la Coalición- el ultraderechista Jobbik, otrora un partido neofascista pero que actualmente se le suele ver solamente como populista de derecha y conservador, falló en obtener la victoria. Pareciera que tan dispar grupo no logró su objetivo pues la coalición entera recibió de hecho menos votos que sus integrantes en elecciones anteriores. Esto, según analistas, pudo ser debido a que el candidato a primer ministro, el alcalde independiente Péter Márki, es un conservador y difícilmente atraería al electorado mayormente progresista de la Coalición. Además el Jobbik sufrió una fractura y una facción radical descontenta con la alianza se separó creando el partido extremista Nuestra Patria que pudo haberle quitado votos al Jobbik, y por tanto a la Coalición.

A pesar de que el triunfo de Orbán es inobjetable y fue reconocido ya por la oposición, es justo decir que tras tres períodos de gobierno con mayoría calificada Orbán ha moldeado la institucionalidad húngara a su favor. La mayoría de medios estatales están rígidamente controlados y la mayoría de medios privados están en manos de empresarios afines, además Orbán ha colocado figuras claves cercanas a él en el Poder Judicial y otros estamentos del Estado y reformado la ley electoral para beneficiar a su partido, que es fuerte en zonas rurales, haciendo que el voto rural menos poblado cuente igual que el voto urbano donde la oposición es fuerte.

Orbán celebró su triunfo declarando que enviaba un mensaje a Bruselas, y no es coincidencia. Desde hace tiempo que Budapest ha tenido graves tensiones con la Unión Europea en torno a temas como derechos humanos y atención de refugiados, además de la cercanía hasta hace poco de Orbán con Vladimir Putin quien corrió a felicitarlo. A pesar de esto Orbán se ha distanciado de Putin tras la invasión de Ucrania, pero ha anunciado que no se sumará a las sanciones económicas.

Las tensiones con la Unión Europea han llevado incluso a amenazas de expulsión, que nunca se pudieron concretar por la alianza de Hungría con el gobierno similarmente ultraderechista de Polonia que se apoyan mutuamente, ya que la expulsión de un miembro requiere el voto unánime de todos los demás. No obstante si algo tiene la ultraderecha polaca es ser anti-rusa, y la reciente invasión rusa ha tensado las relaciones entre Hungría y Polonia al punto de que el presidente polaco Duda no fue tan efusivo como en otros momentos para felicitar a su aliado.

En Serbia los resultados fueron similares. El populista Alexander Vucic del Partido Progresista Serbio fue reelecto. Similar a Orbán, Vucic es cercano a Putin y ha estado en el poder desde 2014, con distintas acusaciones en su contra de derivar en el autoritarismo y de realizar reformas para acumular el poder, incluso enfrentando masivas protestas. En cualquier caso la coalición pro-Vucic obtuvo 188 de 250 escaños en el parlamento, mucho más que la oposición y más que suficiente para seguir gobernando en solitario.

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