Algunos elementos para comprender Bolivia

La realidad política es compleja. No hay negros y blancos, pero sí muchos grises en la política y en el éxito ideológico de una tendencia y otra.

OPINIÓN. Quienes celebran o lamentan que Evo Morales haya renunciado a la presidencia, indudablemente parten de un prejuicio o una percepción ideológica, pero no del análisis necesario para comprender y valorar lo que realmente sucede.

Bolivia lleva 3 gobiernos consecutivos socialistas y pro indígenas con Morales. Angela Merkel, en Alemania, lleva 4 gobiernos. Las diferencias subyacen y se explican por la ausencia de polarización: no hay diferencias ideológicas muy marcadas en Alemania, como sí se dan en Latinoamérica.

«El poder puede producir corrupción, el poder absoluto produce corrupción absolutamente», escribió Lord Acton. Cada pueblo tiene una tolerancia diferente al exceso de poder. En Latinoamérica ha sido común denominador que llega un momento en el que los gobernantes traspasan la ideología y las buenas intenciones para entender el poder por el poder mismo.

Así vistas las cosas, posiblemente lo mejor en nuestro subcontinente sea la alternancia en el poder, para imaginar una confluencia hacia el centro y el balance que finalmente traiga paz y comprensión a nuestros pueblos.

Yo no estaría seguro de que en Bolivia hubiera fraude. Para mí es más que claro que la OEA no es confiable tampoco: la OEA es y siempre ha sido pro USA y pro capitalista, y siempre define cosas en contra de los gobiernos socialistas; quien paga la música manda en el baile. De eso no hay duda y las evidencias abundan. Es como pedirle a Montaner, Vargas Llosa o Jaime Baily que sean garantes de las elecciones en Venezuela o Bolivia.

Lo que sí rescato y valoro sin duda alguna, de gran valor histórico, es que Morales haya preferido renunciar antes que ser parte de un conflicto que causara más daño y violencia. Eso es trascendental.

Yo no tengo duda de que dejó a Bolivia mejor de como estaba cuando llegó. Tampoco que logró reivindicar a la gran mayoría de la población indígena, que siempre estuvo relegada y maltratada por unos pocos terratenientes blancos. Por ejemplo, en Bolivia se hablaba de privatizar el agua y muy seriamente antes de Morales.

Deja un 16% de pobreza, pero encontró peores condiciones de hasta 25-30%. Y eso en un país grande es un tanate de gente beneficiada. También es muy importante que deja una institucionalidad importante para el bien social y el resguardo de la gran mayoría de su población originaria.

Ahora bien, sabemos que la gran central sindicalista que le dio su apoyo durante muchos años decidió darle la espalda en los últimos días, un desencadenante que indudablemente lo obligó a reconsiderar su permanencia en el poder. Renunciar en este momento no solamente es una medida patriótica, sino conveniente.

Evo Morales y su grupo renuncian, pero ya han enviado el mensaje bien claro: «Volveremos y seremos millones».

¿Es un golpe de Estado en Bolivia? Técnicamente no, sin embargo, la investigación de la Fiscalía tras la resolución de la OEA, el desapoyo de los sindicatos y la presión internacional nos hablan de acciones políticas que van más allá de la democracia misma. Este tema nace en la palestra política de nuestro tiempo: ¿van a buscar siempre los perdedores en las urnas hablar de fraude y traerse abajo los gobiernos? Ya en Costa Rica hemos vivido las absurdas denuncias de fraude electoral por parte de los partidarios pentecostales en las elecciones pasadas.

Finalmente, una anotación importante que debemos comprender es que los mayores opositores a Evo Morales, hoy, son la gente del sector oriental (Santa Cruz), los blancos o ladinos, y los grupos religiosos de la prosperidad (neo-pentecostales), quienes han usado sus iglesias para levantar estos movimientos en buscar del poder. Morales ha reivindicado sus creencias y cultura tradicional indígena frente a la evangelización de estas iglesias que escalan las alturas de Bolivia.

La realidad política es compleja. No hay negros y blancos, pero sí muchos grises; y por supuesto, hay muchos elementos más por analizar que no están incluidos aquí.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad del su autor y no de este medio de comunicación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comentarios con Facebook