¡Ahora sí tenemos presidente! ◘ Voz Propia 1

En este artículo la expresión “ahora sí tenemos presidente” nos habla de una búsqueda de un grupo social por algo más que soluciones.

Los seguidores del presidente Rodrigo Chaves tienen una notable habilidad para formar conceptos en redes sociales y consolidarlos: prensa canalla es un ejemplo. En las últimas semanas la expresión es “ahora sí tenemos presidente”.

Al señor Chaves Robles se le puede reconocer su tremendo deseo de ser ejecutivo o, al menos, parecerlo en su gestión de Gobierno. Él transmite que realmente desea arreglar las cosas y que para eso emite órdenes fulminantes, incontrovertibles, que deben hacerse como sea. Es un ejecutivo, pero además deja claro que es el comandante en jefe.

Y muchos costarricenses, más allá de sus incondicionales acólitos que le aplauden cualquier cosa, sea lo que sea que haga, podemos reconocer alcances de su gestión en algunos campos y en lo significativo: esa lucha que quiere dar contra mandos medios y burócratas insensatos que demoran cualquier cosa con argumentos pueriles, por ejemplo, es un aspecto que genera esperanza de que el estado despierte de muchas décadas de un cultural letargo.

Podemos mencionar también su empeño en la parte económica y la búsqueda en la generación de empleos con inversión extranjera, el modelo liberal de siempre, pero que funciona al menos para dar de comer a esa gran masa de títulos profesionales que circulan en el país, y que las universidad privadas -principalmente- venden como pan caliente.

Ahora sí tenemos presidente: el nuevo patriarca

El eco de la expresión “ahora sí tenemos presidente”, sin embargo, responde más a una expresión autoritaria, a la búsqueda de un autócrata o, incluso, de un dictador. Una búsqueda que un grupo social viene haciendo en este país desde algunas elecciones anteriores. La candidatura de Juan Diego Castro, por ejemplo, se fortaleció de ese grupo, aunque no fue la única. Se trataba de buscar más una especie de rey, emperador, ídolo mesiánico o algo similar para solucionar los problemas de fondo que se venían gestando en el país sin aparentes soluciones, como el desempleo, la pobreza, la corrupción y la inseguridad.

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Rodrigo Chaves Robles, un político y un gerente bastante hábil, supo realizar esa lectura y venir a coronar esa necesidad de un pueblo cansado de eufemismos, de retrasos constantes, de abusos burocráticos, de corruptelas y otras especies. Pero también trajo al personaje pedante, mezquino y poco concertador al que temen muchas personas con profundo respeto por la democracia, la institucionalidad y el estado de derecho.

Es decir, la expresión “ahora sí tenemos presidente”, nos trajo de nuevo al patriarca. Más allá de las acusaciones en su contra por acoso sexual en el Banco Mundial o de su constante maltrato y enfrentamiento con algún sector de la prensa, mientras vanagloria a otros, Chaves también trajo consigo pésimos hábitos de la política tradicional que envileció en el pasado a dos partidos tradicionales: al PUSC y al PLN.

Quienes trabajamos en la comunicación social y política, y estamos diariamente recibiendo comunicados de prensa de todas las instituciones, incluida Presidencia por supuesto, que además revisamos redes sociales y estamos en constante contacto con la mayoría de temas políticos vigentes en el país, quienes hemos escrito cientos de noticias, artículos, reportajes y entrevistas, quienes -como este servidor- además somos politólogos y educadores, podemos tener una visión amplia del fenómeno. Y podemos hacer los análisis comparativos que nos permiten valorar gestiones, estilos y soluciones reales de un gobierno a otro.

Es tan preocupante de un presidente que recibe de una buena parte de la población tanto apoyo, con esas frases significativas como “ahora sí tenemos presidente”, no pueda reconocer con madurez política que gran parte de su obra inicial en dos meses se debe a trabajos que ya se venían gestando en la administración anterior y que solamente se dedique en conferencia de prensa a achacar los males del estado y la institucionales a sus predecesores. ¿Qué tan mezquino, inmaduro y trivial se puede ser cuando se ostenta la investidura de presidente de la República un país como este?

Ahora sí tenemos presidente.
Presidente Rodrigo Chaves y Joselyn Chacón Ministra de Salud. .Foto: Roberto Carlos Sánchez

El resaltar la puesta de dos puentes baily, eterna solución temporal en cada emergencia climática, en una semana como si fuera la gran hazaña, cuando siempre ha sucedido así, dan las evidencias del más mezquino y pedante político que se vale del populismo para ser valorado y querido por quienes ignoran las cosas. Por supuesto, decir esto espanta y no les gusta para nada a sus seguidores, automáticamente ya estarán buscando las etiquetas para juzgarme, posiblemente me dirán “prensa canalla”, “PAC lover”, entre otros calificativos de uso generalizado en redes.

Pero también recuerde cómo dejó mal al país en su primer viaje internacional, cuando salió a sacar platos rotos y decir que Costa Rica no lo había hecho tan bien en la pandemia, cuando los demás países alaban -con datos- el desempeño costarricense. Hablar mal del país cuando se buscan inversiones es algo contraproducente e inmaduro a todas lucas.

Podríamos hablar y hacer una comparativa de Rodrigo Chaves Robles, sus logros y sus desaciertos, pero no tenemos espacio suficiente en esta oportunidad (será para los 100 días). Porque sus seguidores pueden estar seguros que hay logros y aciertos, que su trabajo está generando cosas importantes, pero lamentablemente detrás del antifaz de un personaje que no está haciendo digna su investidura.

Sondeo

Solamente le haré una pequeña lista de logros que Chaves se atribuye, y sus acólitos le atribuyen, pero que son trabajos cuyo mayor esfuerzo, idea original y cuya mayor implementación, vienen de procesos previos que apoyaron tanto el Gobierno anterior, como el Congreso anterior:

Que lo importante es hacerlo, ¡por supuesto! Es digno de resaltar que el presidente Chaves ha tenido el acierto de continuar con las buenas obras y los buenos proyectos para el país, aunque no pueda por orgullo reconocerlos como parte de la obra de otros, o que sean desdeñados como en el caso del tren eléctrico por populismo y politiquería.

Finalmente, motivo para otro artículo, está por verse la legalidad de muchos acometimientos del don Rodrigo, porque se puede emitir un decreto y ordenar que se haga, pero si es una leguleyada (esas sí serían leguleyadas) entonces tarde o temprano se caerán y el mal será peor.

Costa Rica es un país muy particular, que puede ser como un burro (parafraseo la famosa frase del expresidente Ricardo Jiménez Oreamuno), que siempre sabe reaccionar al último momento, justo antes de irse al barranco. Pero, ¿y si no lo hace?

¿Ahora sí tenemos presidente? Está por verse, esperemos que sí, que cambie esas terribles actitudes y se dignifique, incluso, a sí mismo.

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1 thought on “¡Ahora sí tenemos presidente! ◘ Voz Propia 1

  1. Muy acertado este artículo. Lástima que en este país pocas personas leen y muy pocas se cuestionan eso que leen. Los demás repiten titulares que les gustan.

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