A ritmo de mariachi: Vistazos al México de hoy (8) ◘ Opinión

En esta octava entrega de la serie “A ritmo de mariachi”, Habib Súccar continúa su interesante disertación sobre el presidente López Obrador y sus luchas contra una prensa “chayotera”.

Una de las mayores enseñanzas que he recibido durante este último año, en que he pasado muy pendiente del acontecer cotidiano de México, y hasta cierto punto me apena decirlo, ha sido el valor de la prensa para forjar y defender una sociedad democrática y para vigilar sanamente el desempeño de la Administración pública, para que los poderes del Estado operen apegados a la legalidad, a la eficiencia y la eficacia en la ejecución del gasto público y en beneficio de las grandes mayorías del pueblo que los elige.

Es una verdad de Perogrullo, sí, y los ticos podemos decir que la prensa costarricense se ha caracterizado mayoritariamente, durante décadas, por ser una crítica y observadora permanente del accionar de las instituciones públicas en Costa Rica. Incluso creo que no hay mayor fracaso de la institución de la Auditoría Interna en el aparato del Estado costarricense, que el hecho palpable de que los grandes chorizos, los negocios oscuros de la corrupción en la función pública, han sido siempre destapados por la prensa nacional y nunca, por norma general con excepciones, por la labor de las auditorías.

Pero bueno, esa prensa crítica y relativamente objetiva (siempre tiene intereses detrás, no hay prensa “libre”) que en Costa Rica ha sido “el cuarto poder” y que está vigilando permanentemente el buen manejo del erario, en México no ha existido desde hace muchas décadas, quizás desde los años 60 del siglo XX. ¿Y por qué no ha sido así? Ya lo dijimos: existe la “sagrada institución del chayote” todavía, sobre todo a nivel de los gobiernos estatales en México, porque a nivel federal, el gobierno actual de AMLO, eliminó el pago de miles de millones de pesos (mdp) para comprar periodistas y medios de comunicación, para que callaran a conveniencia o fueran propagandistas a conveniencia del poder público.

Subsiste en México pues, una “prensa chayotera” que calla o publica según quienes le paguen el chayote. Tradicionalmente, repito, el chayote era financiado con fondos del gobierno federal y de los gobiernos estatales, pero hoy esa práctica se ha restringido a ciertos gobiernos estatales, sobre todo en los casos en que el gobernador de algún estado quiere aspirar luego a la presidencia de la República.

Prensa mexicana

“No existe en la historia de México un presidente que haya sido y esté siendo más atacado por la prensa, diariamente, que el Lic. Andrés Manuel López Obrador”. Y estos ataques vienen, de forma sistemática, desde hace 30 años atrás, cuando AMLO se caracterizaba por unas posiciones políticas radicales de denuncia de la corrupción en el aparato del Estado. Esto le granjeó un odio profundo de la clase política y por consiguiente, de la prensa chayotera, aliada del poder público y corrupta igual que los políticos.

Esa prensa, en el presente 2020, cada día inventa, tergiversa, manipula, oculta o calla los hechos políticos, según su conveniencia económica. Y al decir prensa, incluimos a gran cantidad de comentaristas, opinadores, intelectuales y periodistas que, por medio de sus canales informativos, actúan a coro con los medios de prensa tradicionales: periódicos, revistas, televisión, radio y más recientemente también, durante la última década básicamente, en redes sociales como Twitter, YouTube, Facebook, WhatsApp, Instagram y otras, donde incluso la tecnología permite formas muy sofisticadas para crear y propalar paparruchas (fake news) varias veces al día.

Este es el contexto en que se debe desenvolver diariamente el presidente AMLO, un político de una larga trayectoria resistiendo los ataques de la prensa, de manera que para López Obrador no es ninguna novedad. Sin embargo, su aguda inteligencia política lo ha llevado a inventar un novedoso muro de contención, frente a las paparruchas diarias de la prensa: “las mañaneras”; las mañaneras son conferencias de prensa diarias que ofrece el presidente AMLO en el Palacio Nacional, de 7 a 9 a.m., ante una nutrida concurrencia de periodistas mexicanos y extranjeros.

Celebración de AMLO en el zócalo

Porque aquí viene también la “otra parte”: siendo que las redes sociales permiten que casi cualquier persona, sin mayores recursos económicos o tecnológicos, pueda decir públicamente su opinión o su mensaje sobre cualquier tema, desde hace una década surgieron en México un ejército de “yutuberos” (operadores de canales de YouTube), que ejercen diariamente la función de comunicación social o de prensa, y se vinieron convirtiendo, paulatinamente, en un medio alternativo de carácter masivo, para información del pueblo mexicano de su realidad cotidiana, frente a la prensa tradicional.

En un proceso proporcional, mientras la audiencia de los canales de YouTube informativos, independientes, la audiencia de la prensa tradicional ha venido en franco declive. La otrora omnipotente Televisa, hoy vale en el mercado el 10% de su precio de hace una década (no son datos ciertos, es un ejemplo de la dramática caída de las acciones de todas las empresas periodísticas de México).

El Dr. Alfredo Jalife ̶Rahme, un analista geopolítico mexicano de prestigio internacional, ha señalado claramente este fenómeno generacional precisando que hoy, la población de México menor de 35 años no ve televisión ni lee periódicos. Esos millones de ciudadanos(as) mexicanos se informan mediante redes sociales, con YouTube y Facebook de preferencia. Hoy se pueden contar canales de YouTube que cuentan con 1,6 millones de suscriptores, 900 mil, 800 mil, 650 mil, 400 mil… Y en Facebook sucede algo similar con ciertas páginas informativas o de personajes populares. El canal de YouTube del presidente AMLO cuenta con 2,08 millones de suscriptores.

Una ventaja enorme de las publicaciones en RR.SS. (redes sociales) es que, cuando se observa un vídeo o una publicación cualquiera, se puede compartir con otras personas y así, se obtiene un efecto multiplicador extraordinario de una publicación determinada (se hace viral = virus).

De modo que, en la elección presidencial del 1 de julio de 2018, por vez primera en la historia mexicana, las “noticias” de la prensa tradicional no tuvieron el peso usual en el pueblo mexicano y sobre todo, una enorme e importante franja de decenas de millones de personas entre 18 y 35 años votaron por AMLO (63%), aunque también fue popular en los otros estratos de población.

Fue la primera vez en la historia electoral del México contemporáneo, que medios alternativos como las RR.SS. “se brincaron” el cerco mediático de la prensa tradicional en contra de AMLO. Y hay otra virtud de las RR.SS. respecto de las paparruchas: a más tardar 24 horas después, la verdad de los hechos se publicaba y se viralizaba y se ponía al descubierto la manipulación de la prensa tradicional chayotera.

Este fenómeno mediático es apasionante y fue contrario a lo que sucedió en otros países, según vimos en el documental de Netflix “Nada es privado”, donde se denuncia que elecciones en Ucrania, Argentina, Colombia, Brasil, Estados Unidos de América y otros 5 países más, fueron manipuladas y se cometió “fraude mediático”, mediante el uso muy sofisticado de las RR.SS., sobre todo de Facebook y WhatsApp.

Ese es, a grandes rasgos, el desafío diario que el presidente AMLO enfrenta con mucho éxito, mediante sus conferencias “mañaneras”, donde empieza el día difundiendo otra versión de los hechos, alimentando así al ejército de yutuberos y feisbuqueros que, mayoritariamente y sin ambajes ni falsas poses, apoyan al presidente AMLO y la Cuarta Transformación (4T), de la cual hablaremos en el siguiente artículo.

Youtubers que apoyan 4T

1 thought on “A ritmo de mariachi: Vistazos al México de hoy (8) ◘ Opinión

  1. He seguido con mucho interés sus artículos a “Ritmo de mariachi”, me parecen muy enriquecedores y atinados, especialmente los últimos dos . El nuevo acontecer político mexicano es un hito histórico y sin lugar a dudas marcará un antes y un después de AMLO.
    Espero con ansias el próximo.

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