A ritmo de mariachi: Vistazos al México de hoy (5)

Historia y presente de la hermandad entre México y Costa Rica en la pluma de Habib Succar G.

CIUDAD DE MÉXICO, 11AGOSTO2018.- Vista aérea de la torre latinoamericana, al fondo la zona norte de la capital. FOTO: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ /CUARTOSCURO.COM

  • Quinta entrega de esta serie de artículos sobre las relaciones entre México y Costa Rica, del pasado y del presente.
Por Habib Succar G.

OPINIÓN. Habiendo realizado una mención muy superficial de los nombres más notables de personalidades costarricenses, que encontraron en México asilo político o un escenario adecuado para su desarrollo artístico, profesional o personal ̶ todo desde luego con una óptica muy sesgada por mis escasos conocimientos de esta relación tan intensa entre nuestras naciones ̶ quiero iniciar ahora el acercamiento a la realidad mexicana de hoy, que resulta extremadamente interesante por los motivos que veremos más adelante.

Sin embargo, como una especie de introducción, debo mencionar el hecho de que la cultura costarricense, estuvo influida de una manera muy particular por la cultura mexicana durante varias décadas del siglo XX, sobre todo si hablamos de la música popular mexicana (las rancheras) y el cine mexicano que inundó las salas costarricenses allá por los años 50, 60 y 70, por no mencionar actrices, actores y cantantes de talla mundial, desde Cantinflas hasta Javier Solís y una pléyade de talentos sin igual.

Yo tengo muy vívidos recuerdos de mi infancia en Orotina, cuando escuchaba desde la tienda de mi abuelo en el mercado central, una rockola de aquellas que funcionaban con “una peseta” (veinticinco centavos) y con esa moneda podías escoger una canción. La rockola estaba ubicada en un bar en el mercado e indefectiblemente tocaba todo el día canciones rancheras que nunca escuché debidamente, pero que hablaban de balazos, muertes, corazones traicionados y tragedias de todo tipo.

Esos recuerdos de infancia fueron realmente un factor negativo durante mis primeros 20 años de vida, porque esas canciones repetidas a diario, me resultaban chocantes y nunca las pude apreciar o siquiera escuchar con atención. Todo lo contrario, sucedía con las magníficas películas mexicanas, que figuraban de forma estelar en las carteleras de todos los cines del país y en Orotina también.

Fue en el dichoso mes de enero de 1976, con tan solo 19 años, cuando tuve el enorme gusto de visitar México por primera vez. Viajé por LACSA. Estando ahí, en tierra mexicana, siente uno que por las plantas de los pies se nos mete a todo el cuerpo un “sabor” que cambió radicalmente mi forma de escuchar y ahora sí, de apreciar la música popular ranchera. Ni hablemos de las comidas ni de todas las particularidades de la vida cotidiana que puede uno observar, cuando camina por las enormes calles y avenidas de la actual Ciudad de México, antes Distrito Federal (D.F.) o simplemente aborda el Metro, un autobús, un taxi Vocho o un pecero (VW microbús).

La Torre Latinoamericana

El tamaño de la ciudad, para un aldeano josefino como yo, era apabullante. Las inmensas, interminables avenidas, las distancias devoradas por la velocidad del Metro, la monumentalidad de muchísimas edificaciones antiguas y modernas, todo, todo, todo, era impresionante. Mirar la ciudad desde la Torre Latinoamericana era un ejercicio para quedarse sin aliento. Esta es una historia de nunca acabar.

Yo sabía que en México gobernaba el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que era una especie de dictadura en democracia, porque era un partido que se perpetuaba en el poder desde 5 décadas atrás. Sabía que el PRI era, en política exterior, un país militante del bloque de los No Alineados, amigo de Cuba y la U.R.S.S., pero en política interior mucho más conservador y bastante represor de los movimientos populares, aunque tuviera muchas leyes de avanzada que configuraban un Estado Social de Bienestar. Sabía además por los testimonios de la masacre de Tlatelolco 1968, que la prensa y el aparato del poder estatal, se podían unir o coludir para detener o abortar los movimientos sociales revolucionarios o al menos, aquellos atentatorios contra el statu quo, como fue el movimiento estudiantil de 1968. Pero no sabía mucho más allá.

En ese entonces ignoraba cómo fue el proceso mexicano de la independencia de España, los breves periodos imperiales de Iturbide y luego Maximiliano, la formación de la República y el despojo de los enormes territorios de México al norte del Río Bravo (que ocupaban más del 50% de lo que hoy conocemos como los Estados Unidos de América), la Reforma Liberal, el Porfiriato, la Revolución Mexicana (en 1910), etc. Fue con el correr de los años que fui conociendo algunos de estos episodios.

El Zócalo

Un detalle de gran importancia para Costa Rica, es que con la firma del Acta de Independencia de Costa Rica el 29 de octubre de 1821 en la ciudad de Cartago, se declaró, literalmente: “1º Que se publique, proclame y jure solemnemente (sic) el jueves 1º de noviembre la independencia absoluta del Gobierno Español. 2º Que absolutamente se observarán la Constitución y leyes que promulgue el Imperio Mexicano, en el firme concepto de que en la adopción de este plan consiste la felicidad y verdaderos intereses de estas provincias…”

Es decir, la Provincia de Costa Rica se declara independiente de España y de inmediato se anexa voluntariamente al Imperio Mexicano, lo cual nunca se pudo concretar, debido al giro de los acontecimientos propios de la nación mexicana.

Dicen algunos que esa anexión a México obedecía al interés de los sectores conservadores costarricenses de mantener sus privilegios, porque México optó por una monarquía en vez de una república (excepción en toda América) y otros, dicen que esa anexión a México buscaba proteger a Costa Rica de los apetitos voraces de los imperios europeos que, por aquel entonces, solamente reconocían como “derecho internacional” la ley del más fuerte y se anexaban por la fuerza cualquier territorio que su ambición les dictara.

Fuera como fuese, la independencia de Costa Rica de España sí se concretó y la anexión a México nunca se cristalizó.

Continuaremos. (20 de junio, 2020).

SONDEO:

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2 thoughts on “A ritmo de mariachi: Vistazos al México de hoy (5)

  1. Gracias Habib por condensarnos esa historia que en aquellos días en Orotina no nos imaginábamos conocer. Ud palpandola en la tierra de Zapata, nosotros a la luz de su pluma.

  2. Excelente exposición de Habib Succar. Verdaderanente ilustrativo y ameno.
    Gracias por este trabajo justo y perfecto.
    Hector Gonzalez E. URUGUAY

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