A ritmo de mariachi: Vistazos al México de hoy (16) ◘ Voz propia

Este es el segundo artículo con algunos datos notables
del segundo año del gobierno de AMLO

Por Habib Succar

En medio de una pandemia que recrudece en todo el mundo y que está azotando fuertemente el Valle de México (incluye el Estado de México y la Ciudad de México), que ha vuelto a “semáforo rojo” y ahora, por vez primera, a un confinamiento obligatorio a partir de las 5 p.m. y otras medidas restrictivas que no se habían tomado durante todo el año 2020, los datos macroeconómicos de México siguen sorprendiendo a propios y extraños.

Hay un dato realmente sorprendente, que ha pulverizado los pronósticos de los “expertos” en economía que siempre citan algunos medios de prensa y que más parecen aves de mal agüero o agoreros que estudiosos de la economía mexicana: las remesas que vienen de EUA. Se pronosticó hasta la saciedad la fuerte caída del monto global de las remesas que envían los “paisanos” mexicanos que viven en EUA. No obstante, el resultado es sorprendente, no solo porque no hay tal caída en las remesas, sino que, al 15 de diciembre, las remesas superaban lo enviado durante el 2019 y todavía faltaba por contabilizar esta quincena de diciembre que es clave para los envíos familiares a México. Se proyecta que al final del 2020 se alcanzará la suma de US$39 500 millones de dólares, lo que representa un aumento del 8,4% más que en el 2019. ¡Y esto en medio de la pandemia y el hundimiento de la economía mundial!

Otro dato muy interesante es la fortaleza del peso mexicano frente al dólar EUA, ya que en los últimos meses el peso se ha apreciado desde $25,20 a $20,07 por US$1, siendo la moneda más fuerte de los países emergentes, destruyendo así de forma contundente las predicciones de los expertos en economía.

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De manera muy particular, y muy sensible para la mayoría de la población, para los sectores mayoritarios y más vulnerables económicamente, los precios de la gasolina y de la electricidad, en vez de subir constantemente como era usual en los gobiernos anteriores, porque era una forma de financiar los déficits permanentes del gobierno federal, no han aumentado y no solo se han mantenido sino que se han rebajado, de modo que hoy la gasolina y la electricidad son más baratas que cuando AMLO llegó a la presidencia el 1º de diciembre de 2018, cumpliendo así una promesa de su campaña electoral.

Otra promesa de AMLO en su campaña electoral fue la de no aumentar los impuestos, de forma que, por vez primera, durante dos años de gobierno, no se ha aumentado el IVA ni ningún otro impuesto, pero sí se han cobrado las gigantescas sumas que gobiernos anteriores acostumbraban condonar a las grandes empresas, dado que en 2019 AMLO propuso y se aprobó una ley que prohíbe al presidente autorizar condonaciones de impuestos, tal como era costumbre en los gobiernos anteriores. Además, la nueva ley penaliza con cárcel sin fianza ni excarcelación posible a los defraudadores del fisco.

Raquel Buenrostro

El efecto del cobro más agresivo de los impuestos de periodos anteriores y actuales, ha sido que, en plena pandemia, con una caída brutal de la economía mexicana (y mundial), la recaudación de impuestos ha aumentado (0,7%) respecto de todo lo recaudado en 2019 para proyectarse en 4,07 billones de pesos (aprox. US$214 mil millones). En esta labor, AMLO ha depositado toda la confianza y el poder en Raquel Buenrostro, directora del Servicio de Administración Tributaria (SAT), quien ha sido implacable en su labor y ha rendido enormes frutos para el erario.

En su informe presidencial del 1º de diciembre, AMLO informó que, gracias a la austeridad del gobierno federal y el combate frontal a la corrupción, se logró un ahorro anual promedio de $750 mil millones de pesos, es decir, $1,5 billones de pesos en dos años (aprox. ¡US$68 mil millones!). Esto es lo que AMLO llama “austeridad republicana”.

De esta forma, las finanzas públicas están “sanas” (aunque cargan una gigantesca deuda pública generada en gobiernos anteriores y en el tristemente célebre FOBAPROA), y no se tuvo que recurrir a préstamos con el F.M.I. ni ningún otro organismo internacional para financiar los gastos de la pandemia ni las enormes obras públicas de infraestructura que se están desarrollando (Refinería de Dos Bocas, Tren Maya, nuevo Aeropuerto Cd México y la reparación de las 4 refinerías que los gobiernos anteriores dejaron deteriorarse por falta de mantenimiento, para rehabilitarlas y ponerlas a funcionar nuevamente en un lapso de 2 ̶ 3 años máximo).

Un dato muy llamativo e impresionante, es que AMLO anunció en octubre, un plan de inversiones mediante una alianza público ̶ privada para desarrollar en los próximos dos años una lista de 147 proyectos de obras de infraestructura que alcanzará la enorme suma de $895 mil millones de pesos (aprox. US$40,6 mil millones). De las 147 obras, 72 se tienen contempladas para que se inicien y terminen en el 2021 mientras que 41 serán para el lapso 2021-2022 y 34 para el 2023-2024 según esta fuente.

A nivel del PIB, la estimación era de una caída del 10,02% en 2020 y ahora se está midiendo en 9,82%, producto del “cierre de la economía por la pandemia”. El empleo formal que perdió 1,1 millones de puestos según el IMSS durante la pandemia, cerrará el 2020 con un déficit de 714,138, un 3,5% del total, asumiendo que en diciembre se perderán alrededor de 344,248 plazas (esa pérdida es un promedio del efecto estacional que sucede en diciembre, como en los últimos 5 años).

Una estrategia totalmente diferente

La política económica del gobierno de AMLO para enfrentar la pandemia, “contraria a los gobiernos neoliberales anteriores” según enfatiza AMLO cada vez que puede, se centró en inyectar fondos de asistencia social mediante diferentes programas, así como pensiones para adultos mayores, estudiantes y personas de toda edad con discapacidad permanente, así como 1 millón de créditos “a la palabra” de $25,000 pesos (sin garantía, US$1250) para pymes, formales e informales, pagaderos sin intereses en un lapso de 9 meses, más otros programas sociales, que suman en total 18. Es decir, la dispersión de recursos para paliar el desastre y el cierre de la economía, se orientó según AMLO a la base de la pirámide social y no a las grandes empresas, como querían y clamaron durante meses las cámaras empresariales y casi toda la prensa de forma casi unánime.

Es decir, no hubo salvataje para las grandes empresas y tampoco hubo quiebras masivas de las medianas y grandes. Aquellas empresas, muy pocas, que enfrentaron la quiebra y tuvieron que buscar sus propias soluciones, fue por razones propias, internas de ellas, como el caso de Aeroméxico, que pudo reflotar mediante créditos y medidas extremas de salvación.

Debido a esta política, contraria a los postulados neoliberales de gobiernos anteriores, el periódico The Economist (Inglaterra) tildó a AMLO de “tacaño e indiferente” frente a la pandemia, por no recurrir a créditos internacionales y no “salvar” a las grandes empresas durante la pandemia (fuente).

Un factor muy importante en la política económico ̶ social de AMLO, ha sido durante dos años, el aumento sostenido de los salarios mínimos, que se ubicaban entre los más bajos del mundo. En los años 90 México todavía se ubicaba en el puesto 28 de la escala mundial de salarios mínimos, y de ahí descendió durante los siguientes 30 años hasta caer al puesto 71, ¡toda una vergüenza nacional! El gobierno de AMLO decretó de forma consensuada con empresarios y sindicatos, un aumento del salario mínimo del 16% en 2019 y del 20% en el 2020, proyectándose un nuevo aumento del 15% en 2021. Aun así, México seguirá siendo en 2021 un país con salarios mínimos muy bajos.

Alcalde Luisa María

Otro lastre que venía perjudicando enormemente a los trabajadores y beneficiando abusivamente al sistema bancario y financiero, aprobado en gobiernos anteriores, eran las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORES), que cobraban altísimas comisiones y daban muy bajos rendimientos, al extremo de que el trabajador promedio al jubilarse, no recibiría siquiera un salario mínimo mensual, y eso que los salarios mínimos en México son de los más bajos de Latinoamérica, según vimos. AMLO propuso y se aprobó una ley que le disminuye la cantidad de “cuotas” que deben aportar los trabajadores (menos años de cotización) y se aumentan los aportes patronales, además de ponerle un tope máximo a las comisiones bancarias de administración, bajándolas sustancialmente en casi un 50%.

Otro aspecto de radical importancia socio ̶ económica, es el proyecto de ley que eliminaría o regularía estrictamente el subempleo, llamado por su nombre en inglés “outsourcing”, que es una figura legal aprobada desde 2012 a finales del gobierno de Felipe Calderón. Según el gobierno de AMLO “el outsourcing o subcontratación laboral ha sido aprovechada por empresarios para evadir impuestos y mermar los derechos de los trabajadores”, ya que se eliminó la obligación directa del empleador de asegurar a sus empleados y reconocerles sus beneficios laborales (incluyendo el aguinaldo) y desde entonces, las empresas contratan una empresa que le provee los servicios de los trabajadores, de modo que la empresa contratante se exime de asegurar a sus funcionarios y de pagarles el aguinaldo y otros derechos laborales. Bajo esta figura legal se venían cometiendo enormes abusos contra los trabajadores y también gigantescos fraudes contra el fisco; incluso se ha determinado que algunas mega empresas prestatarias de outsourcing eran fachadas para la emisión de facturas falsas y el consecuente lavado de dinero. La clase empresarial ha solicitado con vehemencia que se revise el proyecto de ley y AMLO estuvo de acuerdo en negociar el proyecto para presentar una nueva versión en febrero 2021, consensuada.

Todas estas medidas de política económica y social tomadas por el gobierno federal, a pesar de lo drásticas o radicales que son algunas y que atañen directamente al sector empresarial, han contado en general con un consenso tripartido de gobierno, empresarios y sindicatos, dado que el nivel de abuso al que se había llegado contra los trabajadores en México, era indefendible. Se hace necesario un tercer artículo para comentar otros aspectos relevantes sobre el segundo año de gobierno de AMLO. ¡Nos vemos!

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