A ritmo de mariachi: Vistazos al México de hoy (11)

En este artículo damos un vistazo a una de “las joyas de la corona” del estado mexicano: la petrolera estatal PEMEX.

Por Habib Succar

Fundada en 1937 en medio del proceso de expropiación y nacionalización del petróleo mexicano, bajo la presidencia de Lázaro Cárdenas, PEMEX había sido una de las empresas estatales más fuertes y sólidas del continente Latinoamericano. Inmensa fuente de ingresos para el gobierno federal y también fuente de desarrollo y de empleo para el sur de la república mexicana era una verdadera “joya de la corona” del erario. Pero PEMEX empezó a declinar ante el embate de las políticas neoliberales aplicadas desde los gobiernos de Salinas de Gortari (1988 ̶ 1994) hasta el sexenio de Peña Nieto que concluyó en 2018, pasando por las administraciones Zedillo, Fox y Calderón (1994 ̶ 2012), políticas que fueron el pretexto para el saqueo sistemático que sufrió PEMEX durante los últimos 20 años.

Según datos del Dr. Alfredo Jalife ̶ Rahme, PEMEX le dio al gobierno federal en el sexenio 2000 ̶ 2006 del presidente Vicente Fox, más de US$500.000.000.000 (quinientos mil millones de dólares) de ingresos fiscales y no se sabe a ciencia cierta adónde fueron a parar, aparte de financiar el Presupuesto federal. Pero fue al final del sexenio de Fox cuando se empezaron a fraguar los negocios tigres para PEMEX y leoninos para empresarios corruptos, con miras a su progresiva privatización, iniciada en tiempos de Salinas de Gortari.

Nombres como FERTINAL, AGRONITROGENADOS, ASTILLEROS HIJOS DE J. BARRERAS (España), ODERBRECHT y un largo etcétera, que incluye el tristemente célebre HUACHICOL (robo de combustible desde los ductos de PEMEX), significan una constante sangría a los recursos de PEMEX y un saqueo inmisericorde que llevó a la petrolera a estados deficitarios en el 2018, después de haber sido una auténtica mina de oro para el Presupuesto federal.

Huachicoleo

No vamos a enlistar en detalle los “negocios” corruptos que se hicieron desde dentro de PEMEX, con instrucciones y aprobación de las más altas esferas del gobierno federal. El director general de PEMEX actuaba y actúa siempre bajo las directrices del Consejo de Administración, integrado nada menos que por los secretarios de Hacienda y Crédito Público (Arturo Herrera) y su subsecretario (Gabriel Yorio), Energía (Rocío Nahle), subsecretario de Hidrocarburos (Miguel Ángel Maciel), secretaria de Economía (Graciela Márquez), de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Víctor Ml. Toledo, que renunció el 3 setiembre en curso) y el Director General de la Comisión Nacional de Electricidad (CFE, Manuel Bartlett) y como suplentes el subsecretario de Minería (Francisco Quiroga) y el subsecretario de Fomento y Normatividad Ambiental de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Julio César Trujillo).
Es decir, la dirección de PEMEX es del más alto nivel del gobierno federal y por tanto, sus políticas emanan directamente del riñón del presidente de la república.

A fines del sexenio de Vicente Fox, se alistaban ya corruptos “negocios” (léase saqueos) de PEMEX, que requerían la continuidad del gobierno del PAN para su consumación.

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En este caso, la clase política y económica poderosa aliada con la prensa, le robó la presidencia a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) por medio de la imposición de Felipe Calderón Hinojosa como presidente 2006 ̶ 2012, producto de un escandaloso fraude electoral cohonestado por el Instituto Federal Electoral (IFE, actual INE), más el tradicional partido PRI y sobre todo, la gran prensa comercial, televisiva, impresa y radiofónica que ayudó a “legitimar” el fraude cometido contra AMLO. No obstante, Felipe Calderón debió pasar sus 6 años en que tuvo siempre el estigma de usurpador, “la sombra de la usurpación del poder”, al extremo de que no podía ingresar al Congreso de la República a brindar sus informes anuales de labores (1º setiembre de cada año), porque había una importante cantidad de Diputados y Senadores que se lo impedían haciendo un verdadero escándalo en ambas cámaras (se tuvo que dictar una ley para resolver este entuerto, y desde entonces, el presidente brinda su informe de labores desde el Palacio Nacional, como hizo AMLO este 1º de setiembre).

Instalado el régimen espurio de Felipe Calderón, se empezaron a cocer los más turbios negocios en contra de los intereses de PEMEX y del pueblo mexicano. La construcción por parte de ODERBRECHT de la planta de agro nitrogenados, unida a un contrato absolutamente lesivo al interés mexicano; la compra más corrupta todavía de Fertilizantes Nacionales (FERTINAL) donde se valoró a precio de oro una chatarra de fábrica que valía si acaso US$50 millones, por la que se pagó al final un sobreprecio de US$200 millones, más otro turbio negocio asociado, comprando las deudas de FertiNal mediante financiación local y repartiendo dividendos inexistentes por $50 millones entre sus accionistas (incluyendo a un importante empresario banquero y televisivo que actuaba como banquero y accionista); la compra de un importante astillero vasco muy venido a menos en €330 millones (euros, ASTILLEROS HIJOS DE J. BARRERAS) que venía arrastrando pérdidas hacía muchos años y que solo produjo una plataforma para PEMEX a un elevadísimo costo; todos fueron “negocios” (saqueos) que tenían además una serie de “detalles operativos” que sangraban adicionalmente los recursos financieros de PEMEX durante años subsiguientes.

Tanques de PEMEX

Simultáneamente, las 6 refinerías instaladas en la república mexicana se dejaron atrofiar intencionalmente, para justificar así la venta de crudo a refinerías en Texas (EUA) y su posterior importación como combustibles refinados. Son miles de millones de dólares EUA al año por concepto de importación. La capacidad de refinamiento instalada bajó brutalmente y dejó a México, un país productor de petróleo que antes refinaba su crudo, como un importador dependiente absoluto de las ventas que venían de Texas. No voy a abundar en números y estadísticas, pero el descalabro de la industria petroquímica mexicana no podía ser mayor.

Por otro lado, desde hacía décadas venía funcionando de manera “oficial” otro asalto a mano armada contra PEMEX: el huachicol. Se denomina así a “la industria” que se había desarrollado dentro y fuera de PEMEX para el robo y posterior venta de combustible. Es decir, los ductos de PEMEX eran perforados y succionados en miles de sitios a través de toda la república, de donde se extraían combustibles para venderlos en el mercado negro, y también existían ductos que salían directamente desde las instalaciones de PEMEX y no se sabía a dónde iban a dar, surtiendo así a gran cantidad de receptores ilegales de los combustibles extraídos de la manera más descarada de PEMEX, a vista y paciencia de todas las autoridades de la petrolera; los datos varían, pero se habla de una pérdida anual para PEMEX de $60 mil mdp (sesenta mil millones de pesos), otros hablan de $300 mil mdp.

Después de la exitosa guerra contra el huachicoleo librada por el gobierno federal entre enero y febrero de 2019, se calcula que al 2020 se ha eliminado más del 90% del robo de combustibles. El gobierno federal por su parte, cada mes informa del descubrimiento de gasolineras cuyas compras de combustible son muy inferiores a los volúmenes de ventas, con lo que se presume y se demuestra en muchos casos, la compra de combustibles en el mercado negro.

Los controles internos en PEMEX se han intensificado a todos los niveles. Antes, eran tan creativos para robar, que enviaban un buque petrolero lleno de crudo hacia el Caribe y al día siguiente ese mismo buque llegaba a puerto de vuelta, donde PEMEX le compraba el crudo que se había “desaparecido” en alta mar. Luego, existía una mafia sindical dentro de la empresa que sangraba al erario con sus enormes y cuantiosos privilegios (el antiguo Zar de los sindicatos Romero Deschamps, anda en fuga) para que una casta de dirigentes se enriqueciera estrafalariamente a costas de contratos colectivos leoninos. Todo ello se acabó y se renovó la dirigencia y los contratos.

El caso ODERBRECHT es el más sonado y emblemático de la corrupción de PEMEX y fue por este medio que muchos millones de dólares EUA llegaron a manos de políticos de todo tipo en el periodo 2006 ̶ 2018. No se sabe con exactitud todavía, porque se habla de entre US$10 y $20 millones de dólares que se habrían pagado en sobornos a políticos mexicanos por parte de ODERBRECHT para conseguir contratos de obra pública y otros negocios turbios como Agro Nitrogenados, que hoy quizás podrían ser impugnados por su lesividad al estado mexicano.

ODERBRECHT financió así el pago de sobornos por cientos de millones de pesos a Diputados y Senadores del sexenio de Peña Nieto, para “comprar” sus votos a favor de la llamada “reforma energética” que pretendía privatizar PEMEX, pero se tuvo que conformar con la apertura de algunas de sus actividades y la reestructuración de su organigrama interno y los ruinosos negocios con las empresas generadoras de “energías limpias” (casi todas españolas) que le han acarreado pérdidas de miles de millones anuales a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El saqueo de PEMEX y la CFE es un cuento de las mil y una noches, de nunca acabar. Pero todos esos procesos se están revirtiendo actualmente y el gobierno de AMLO se ha propuesto llevar adelante la Cuarta Transformación sobre los hombros de la recuperación de PEMEX, las refinerías y la Comisión Federal de Electricidad, por medio de nuevos contratos con las empresas privadas productoras.

Los exdirectores de PEMEX fueron, durante los sexenios anteriores, especie de jeques árabes con acento mexicano, que dilapidaron a manos llenas los recursos del pueblo mexicano. Hoy la clase política tiembla y se resquebraja, ante las revelaciones, confesiones y acusaciones del exdirector de PEMEX Emilio Lozoya, a quien se le ha aplicado “criterio de oportunidad” y se le mantiene en libertad condicional, mientras coopera con la Fiscalía General de la República, denunciando a todos los corruptos beneficiados con todos los negocios turbios realizados alrededor de PEMEX, la Presidencia de la República y el Congreso y el Senado.

Ahí cifra mucho AMLO la recuperación de la industria petroquímica de México y su independencia energética, invirtiendo muchos recursos en la reparación y recuperación de las refinerías abandonadas y en la construcción de una nueva refinería en Dos Bocas, en el sur del país, para detonar el desarrollo de esa zona tradicionalmente abandonada por los gobiernos, donde también se ha iniciado la construcción del ansiado Tren Maya, para conectar el istmo de Tehuantepec y crear un corredor de desarrollo en la zona.

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