A ritmo de mariachi: Vistazos al México de hoy (10) ◘ Opinión

En este artículo pasa revista al principal problema de México, según el presidente López Obrador: la corrupción, y qué sigue después de esta lucha que tiene características muy particulares.

Habib Succar G.

“NO ROBAR, NO MENTIR Y NO TRAICIONAR AL PUEBLO DE MÉXICO”. Ese es el estribillo que constantemente está pronunciando el presidente López Obrador en sus conferencias mañaneras y en otros podios donde diserta sobre temas nacionales.

Una de las características que definen y diferencian claramente al presidente AMLO, es que conoce personalmente de forma profunda al pueblo mexicano y su realidad cotidiana. AMLO afirma y muchos lo corroboran que, en sus luchas políticas y varias campañas electorales, “le ha dado vuelta 3 veces a México” en giras incansables, que han llegado hasta los más apartados municipios del país. No es poca cosa en una nación enorme con 126 millones de habitantes.

Él mismo ha dicho en reiteradas ocasiones que, en la tercera vez que optaba por la presidencia de México, en la campaña electoral 2018, estaba muy claro en que el clamor popular, el reclamo principal, la aspiración más cara del pueblo mexicano, era enfrentar, combatir y acabar con la corrupción.

AMLO ha señalado que “la corrupción es la madre de la desigualdad” tan brutal que sufre el pueblo mexicano. Y ha dicho también, una y otra vez, que el expresidente Carlos Salinas de Gortari (1988 ̶ 1994) es “el padre de la desigualdad”, y no se cansa de citar al gobierno de Salinas como uno de los más corruptos de la historia reciente, que abrió las puertas de par en par al neoliberalismo en México, privatizando y vendiendo a precio de ganga los abundantes recursos y activos de la nación, empezando por el bestial “salvataje a la clase financiera-bancaria” mexicana mediante la ley FOBAPROA, que consistió en un gigantesco crédito de US$100.000.000.000 (cien mil millones de dólares) aprobado en 1990 por la mayoría de los partidos políticos de entonces, aunque también se dio la clara oposición de una valiente minoría, un puñado de Diputados federales, entre los que descollaron Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard Causabón, entre otros.

Este “Fondo de Protección al Ahorro” (FOBAPROA) ha sido la mayor estafa cometida por la clase política contra el pueblo, en favor de los dueños de la banca mexicana. Creado en 1990 el FOBAPROA fue transformado en diciembre de 1998 en el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB). La deuda contraída por el estado mexicano, asumiendo como propias (socializando) las deudas y las pérdidas de los banqueros nacionales y extranjeros, fue tan gigantesca, que todavía en 2020, 30 años después, el estado mexicano sigue destinando la altísima suma de $100.000.000.000 (cien mil millones de pesos) anuales solo para el pago de intereses, según datos brindados por el mismo AMLO.

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La historia de los casos más emblemáticos de la corrupción de la clase política, coludida con los empresarios económicamente más poderosos de México, es extremadamente larga. Cualquier persona que pase una revista somera a las enormes estafas cometidas contra el pueblo mexicano, a través de los diferentes sexenios de gobiernos del PRI (durante 70 años hasta el 2000) y posteriormente del PAN (2000 a 2012) y nuevamente el PRI en 2012-2018, se quedaría sin palabras y podría decir que eso son exageraciones, que eso es literatura de fantasía, porque en México la corrupción es más creativa que la literatura.

PEMEX (Petróleos Mexicanos, empresa estatal), que antes era “la joya de la corona” y una gigantesca fuente de ingresos para el estado mexicano, fue llevada prácticamente a la quiebra en los últimos 18 años de gobiernos del PRIANATO (PRI+PAN) del 2000 al 2018, pasando por Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, quienes se enriquecieron obscenamente a costas de PEMEX y los “negocios” oscuros que fraguaron con Oderbrecht y otros.

No se puede hacer esa inmensa lista de la corrupción en México, repito, pero adelante iremos analizando someramente los casos más sonados que hoy por hoy están siendo ventilados, con nombres y apellidos, en la política mexicana y, sobre todo, en la esfera judicial, donde por fin parece que se hará justicia con tanto ladrón suelto, gracias a la extradición de España del exdirector de PEMEX Emilio Lozoya Austin.

Por ello AMLO interpretó bien el sentir, el clamor -repito-, del pueblo mexicano contra la corrupción, identificándolo como el primero, el mayor y más grave problema de México, por encima incluso de los gravísimos problemas de inseguridad y los miles de muertos causados cada año por la actividad del narcotráfico en México.

Y no podría ser de otra manera. Ya se ha establecido la verdad en México y se reconoce oficialmente que, en las elecciones de 2006, con la complicidad del Instituto Federal Electoral (IFE, actual INE), se consumó un fraude, le robaron la presidencia a AMLO y se “le entregó la presidencia de la república al usurpador Felipe Calderón Hinojosa”. Don Felipe Calderón, a su vez, nombró como Secretario de Seguridad y Gobernación a un prominente funcionario de la Policía que venía del sexenio anterior de Vicente Fox: Genaro García Luna, quien traía una carrera administrativa en ascenso y se coronó durante el sexenio de Calderón como el hombre más poderoso de México.

Con Genaro García Luna a cargo de la seguridad del país, el expresidente Calderón “declaró la guerra al narcotráfico” y sacó el Ejército a las calles, junto con una corrupta Policía Federal, a luchar supuestamente contra los cárteles del narco en México. Ahí se inició, en 2007, el baño de sangre que convirtió a México en un gigantesco cementerio, acumulando a la fecha más de 300 000 muertes “producto de la guerra contra el narcotráfico” (sic), así como +50 000 personas que han sido desplazadas de sus hogares por las operaciones militares del Ejército, la antigua Policía Federal y los cárteles de la droga y la delincuencia organizada.

Hoy, Genaro García Luna está preso en una cárcel de Nueva York, acusado de narcotráfico, delincuencia organizada y otros cargos. Es el exfuncionario público de más alto rango apresado en los E.U.A. por narcotráfico y a punto de ser enjuiciado el próximo 7 de octubre. Por ello y por las valientes investigaciones de varios periodistas (algunos ya han sido asesinados), entre los que destaca Anabel Hernández, se ha logrado establecer la verdad de la tan cacareada “guerra contra el narco”, que fue un enorme fraude mediático y que consistió más bien, en una alianza macabra entre Genaro García Luna y el Chapo Guzmán, como representante del Cártel de Sinaloa. Entonces, la “guerra contra el narco” fue en realidad una guerra del Ejército y la corrupta Policía Federal contra los demás cárteles que eran competencia del Cártel de Sinaloa. Es decir, el expresidente Calderón y Genaro García, pasaron a ser piezas a sueldo del Chapo Guzmán (que fue apresado varias veces y por ello se pudo fugar varias veces de cárceles de alta seguridad).

Entonces, el “fraude de la guerra contra el narco” ideado por Calderón y su subalterno Genaro García, fue quien sumió a México en la actual vorágine de sangre y muerte que enluta a todo el país desde hace 12 años, de forma incontrolada y que mantiene a los mexicanos en un permanente ambiente de inseguridad ciudadana.

Y todo a cambio de dinero sucio del narco que recibieron a raudales en el sexenio de Felipe Calderón y que continuó durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

No hay duda de que la corrupción ha sido el cáncer que ha carcomido toda la vida mexicana y que, el 1 de diciembre de 2018, con la llegada de AMLO a la presidencia, se inicia una verdadera guerra sin cuartel contra la corrupción, que está enquistada en todos los aparatos institucionales de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, incluyendo las corruptas Procuradurías estatales y federal.

Son muchísimos los logros que se han venido obteniendo en la lucha contra la corrupción durante estos 21 meses de gobierno de AMLO, sin embargo, ahora se pone en primer plano otro problema que surge de esa misma corrupción, pero en el sistema judicial: la impunidad. El pueblo de México espera que ahora sí, por fin, se castigue a los corruptos, pero no creen que la Fiscalía ni el Poder Judicial vayan a cumplir su labor de forma independiente, porque ambas instituciones están penetradas por la corrupción del PRIANATO, mediante fiscales, jueces, magistrados y ministros de la Suprema Corte, que han sido nombrados ahí estratégicamente por el PRIANATO durante su largo reinado de corrupción en México.

Sin embargo, la extradición de Emilio Lozoya A. (exdirector de PEMEX) cuando su defensa jurídica aceptó el regreso a México de uno de los políticos señalados por corrupción más relevantes de los últimos años, basados en el criterio de oportunidad estipulado en el Código Nacional de Procedimiento Penales de México, es decir, aceptó la extradición para cooperar con la Fiscalía y por ello goza en este momento de libertad condicional (con brazalete y firma electrónica cada 15 días y su pasaporte entregado a la Fiscalía); por eso Lozoya está brindando toda la información y las pruebas que involucran a 17 políticos del más alto nivel en todo México. Aquí la lista de esos personajes con señalamiento de sus altos cargos.

Las revelaciones de E. Lozoya, incluyendo pruebas de vídeos aportados al expediente judicial, son actualmente un terremoto político grado 9 en la escala de Richter y amenaza con destruir a los partidos tradicionales de la política y la corrupción mexicana: el PRI y el PAN, colateralmente al PRD y al MC.

En el próximo artículo daremos un vistazo a todo este proceso que se está desarrollando hoy en México y que señala un claro parte aguas en su historia política moderna, dándole sentido a lo que el presidente ha proclamado urbi et orbe: La Cuarta Transformación.

20 agosto de 2020

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