A ritmo de mariachi: Vistazos al México de hoy ◘ Opinión

A inicios del siglo XX se registran casos notables de costarricenses que se fueron a vivir a México o trabajaron allá durante algunos años.

Habib Succar Guzmán. Opinión. Las relaciones entre lo que hoy llamamos Costa Rica y México tienen miles de años de existencia.

En 1821 un Cabildo ad hoc realizado en la capital colonial de Costa Rica, Cartago, declaraba la Independencia de Costa Rica de España, un 29 de octubre de 1821, y agregaba un sorprendente artículo 2º al texto del Acta que dice así:

“1° Que se publique, proclame y jure solemnemente el jueves 1° de noviembre la independencia, absoluta del Gobierno español: 2° Que absolutamente se observarán la Constitución y leyes que promulgue el Imperio Mexicano, en el firme concepto de que en la adopción de este plan consiste la felicidad y verdaderos intereses de esta provincia…”

Desde luego que no existen actas de las discusiones del Cabildo y no se sabe a ciencia cierta por qué de la inclusión de ese artículo 2º, sin embargo, se puede hacer fácilmente un ensayo explicativo, diciendo brevemente que, en una época donde el “derecho internacional” era el derecho del más fuerte y los imperios invadían, saqueaban y se anexaban territorios y países como si nada, la incipiente nueva nación costarricense buscó la protección de un gran imperio americano para librarse de los apetitos voraces de imperios colonialistas como Francia, Reino Unido, Alemania, Países Bajos y en poco tiempo también, los Estados Unidos de América.

Ya sabemos que la anexión de Costa Rica al Imperio Mexicano nunca se concretó, pero el acto independentista de España sí se consolidó, aunque luego fuimos forzados por Guatemala a incorporarnos a la República Federal de Centro América y a celebrar el 15 de setiembre como fecha de nuestra independencia, que obviamente no corresponde a la realidad histórica, por lo visto en el Acta del 29 de octubre de 1821 en Cartago.

El istmo centroamericano, en la época prehispánica, tenía contacto y relación permanente con las diferentes culturas aborígenes de México (y desde luego con los mayas y demás culturas al norte de Costa Rica) y constituía lo que todavía hoy se puede llamar con propiedad Mesoamérica.

Mesoamérica era una enorme zona de influencia cultural de los grandes imperios nativos mexicanos, que se hacía notar claramente hasta la actual Península de Nicoya. El resto del país era de influencia sudamericana, especialmente de los chibchas colombianos. Por eso las claras diferencias entre la artesanía en barro en el norte y la orfebrería y la piedra en el centro y sur de Costa Rica.

Obviamente esa influencia no ha terminado y permanece incluso en nuestro lenguaje cotidiano, con palabras del náhuatl que ni siquiera sospechamos que no son “nuestras”: apapachar, aguacate, comal, cuate, jícara, tomate, papalote… ¡y hasta chicle!

No hay, que se conozca ampliamente, ningún hecho o anécdota particular durante el siglo XIX en las relaciones Costa Rica-México. Pero ya a inicios del siglo XX se registran casos notables de costarricenses que se fueron a vivir a México o trabajaron allá durante algunos años.

De algunos casos de esos nos vamos a ocupar en los siguientes artículos, así como algunos hechos notables de las relaciones de amistad y cooperación entre México y Costa Rica, para aterrizar en la palpitante y emocionante actualidad mexicana, con un gobierno que logró romper con la hegemonía política del PRIAN (PRI + PAN) y que está llevando adelante “La Cuarta Transformación” (4T).

Agregar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *