¡A celebrar Costa Rica, a celebrar la vida!

Habib Succar G. OPINIÓN. Quienes no han estudiado el fenómeno del neopentecostalismo fundamentalista y sus ansias de poder político-económico-social, aunque sea superficialmente, no podrán entender la magnitud de la epopeya que protagonizó nuestro pueblo…

Habib Succar Guzmán. OPINIÓN. Sí, puedo ver a mis hijos y a mis nietos con la frente en alto: fui uno entre decenas de miles de protagonistas, que empuñó las armas para heredarles una patria más libre, más plena, más democrática, más justa; entre esos miles de miles de activistas que dimos la dura batalla por las libertades (en plural) me inserté yo, con las armas que teníamos: “la pluma” (las redes sociales), el verbo encendido a viva voz y por último, la crayola (además, tuve el honor de servir en una mesa electoral, ¡dos veces!, al igual que en el 2014).

Hoy podemos celebrar por todo lo alto La Revolución de las Crayolas; revolución que protagonizamos el pasado 1° de abril de 2018 y que le abrió a Costa Rica, un abanico multicolor de cielo azul con parchones de nubes blancas contra el verde de nuestras montañas meseteñas y los vivos colores de la esperanza de una patria libre de fundamentalismos.

Quienes no han estudiado el fenómeno del neopentecostalismo fundamentalista y sus ansias de poder político-económico-social, aunque sea superficialmente, no podrán entender la magnitud de la epopeya que protagonizó nuestro pueblo aquel 1° de abril. Costa Rica fue, en esa jornada político-electoral, un laboratorio de ensayo para las aspiraciones de esos religiosos-políticos que quieren gobernar el continente, imitando a Trump y a Bolsonaro, ¡claro!, con Salsa Lizano, a lo criollo…

Mensaje publicitario

Estos hermanos(as) religiosos, creen que es necesario obtener puestos de poder político en el aparato del Estado, para “implantar el Reino de Dios aquí en la Tierra”. Bien lo dijo un pastor: “cuando la iglesia necesita del poder político o los poderes fácticos para hacer su misión, no es que el poder político sea más cristiano, es que la Iglesia dejó de serlo” (1).

En general, quienes no están familiarizados con esta temática y tampoco conocen el intrincado mundo de las denominaciones y sectas dentro de lo que se puede llamar libremente “los evangélicos” o “los protestantes”, pueden ubicarse de manera esquemática (y quizás maniquea) en el contexto de la lucha que libramos aquel febrero-marzo/18 de la siguiente manera: imagínense que el neopentecostalismo de origen gringo que se hizo visible en la pasada jornada electoral, equivale grosso modo, una vez en el poder, a un Estado confesional islámico: el poder religioso entronizado en las instituciones del Estado, dirigiendo, supervisando y reprimiendo la vida social e individual (fascismo puro y duro), basados en “sus propias” interpretaciones bíblicas, tan cuestionadas.

Lo más grave de estos neopentecostales fundamentalistas, que pretenden seguir la Biblia literalmente (cuando les conviene), es su doble discurso: véase a Trump versus los inmigrantes −cuando la Biblia ordena más de una docena de veces que hay que ser hospitalarios y atender a los extranjeros como si fueran nuestra familia; o véase al fascita de Bolsonaro versus la ley del aborto, pero, promocionando la pena de muerte para castigar delitos.

Recién tuvimos en San José, a unos gringos neopentecostales que vienen a “asesorar” a nuestros Diputados(as) religiosos. Ellos son asesores del vicepresidente de EUA Mike Pence y dirigen un estudio bíblico y reuniones semanales de oración en la Casa Blanca. Esto es una muestra inequívoca de que aquellos Diputados(as) del Partido Restauración Nacional-Avendaño (y su división, los de Nueva República-Fabricistas), apenas están empezando… Y van por más. Cuentan ahora con los enormes recursos financieros que el Partido Republicano que apoya a Trump (y el grupito del Tea Party), evangélicos conservadores de derecha, puede facilitarles. Ojalá que en lo local, no sigan contando con el apoyo inconsecuente de la jerarquía de la Iglesia Católica, que parece increíble, pero no se ha dado cuenta de que está siendo utilizada.

Este tema amerita un ensayo de los estudiosos de la religión y la política, pero una cosa es cierta: no tenemos ni idea del favor que nos hizo Jehová de los Ejércitos, librándonos de estas huestes neopentecostales fundamentalistas, estos mercaderes del templo que pretendieron gobernarnos y que fueron dramáticamente derrotados a punta de crayolas. Ellos no cejarán en su afán: pero ya nuestro pueblo los está conociendo más y la base de apoyo de estos religiosos-políticos se ha reducido, nuevamente, a una minoría de evangélicos o protestantes y algunos católicos fanáticos, que no conocen el corazón de la ley de Dios:

         “¡Qué mal les va a ir a usedes, maestros de la Ley y fariseos! ¡Hipócritas! (…) Pero no obedecen las enseñanzas más importantes de la ley: ser justos con los demás, tratarlos con amor, y obedecer a Dios en todo. (…) ¡Ustedes, como líderes no saben nada! Cumplen los detalles más insignificantes de la ley, pero no cumplen lo más importante de ella. Ustedes son como los que, al beber vino, sacan el mosquito pero se tragan el camello que hay en el vino. (…) ¡Qué mal les va a ir, hipócritas! Parecen buena gente, pero en realidad son malos, no ayudan a nadie, y roban a los demás…” Mateo 23:23-25  –Amén.

Habib Succar Guzmán
Tel.8350-4357 – hsuccar@gmail.com


[1] Pastor José Pablo Chacón. Libre (en proceso de edición).

Agregar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *