El escritor uruguayo Manuel Arduino Pavón presentará su novela Mi reino por una flor, publicada por la editorial costarricense Montemira, el 9 de junio en el Instituto Cultura Mexicano, a las 7 de la noche. La presentación estará a cargo del escritor Rodrigo Soto, quien analizará la parte literaria de la obra, y de la abogada María de los Ángeles Orlich, de la Sociedad Teosófica, quien se enfocará en los simbolismos de la novela.
Arduino Pavón, nacido “hacia mediados del siglo pasado”, según dice él mismo, es autor de varias libros de poesía y cuentos, entre ellos 200 palestinas para un músculo, el libro de las ruinas azules y diario de un refugiado.
En esta entrevista, el autor de Mi reino por una flor, explica cómo surgió esta novela y sus personajes y analiza el estado y los retos de la narrativa latinoamericana.
Pregunta (P): ¿Cómo y cuando nace la idea de escribir Mi reino por una flor y la historia protagonizada por Annabel Bee o Annflower?
Respuesta: Una vez que descubrí que podía escribir una historia sencilla y fresca, para todas las edades y con elementos propios del simbolismo literario tradicional, que apuntara a ofrecer una visión optimista sobre el poder de superarse en la vida. El poder de cambiar y de ayudar a cambiar positivamente.
P: ¿Como definiría su novela?
R: Una metáfora sobre el fracaso de la visión materialista del éxito y sobre la posibilidad cierta de alcanzar un triunfo o victoria más perdurable por otros medios. El Triunfo considerado como la plena individuación, el descubrimiento y actualización de nuestra identidad genuina.
P: En la novela es recurrente la presencia de Martin Luther King. Mantiene una relación con el mendigo e, incluso con la mujer que le da trabajo a la protagonista, ¿cómo surge esta idea de incluir un personaje como Luther King en la obra?
R: MLK representa el gran poder inspirador/instigador de aquellos que aprendieron a sobreponerse a la gran adversidad. MLK es el arquetipo al que todos los personajes fundamentales apuntan. También muestra la capacidad de renunciar a nuestros propios caprichos y codicias en aras del bien común, de un programa de beneficios compartidos por todos. Siempre reverencié a MLK. Sentí que era una buena oportunidad para apelar a tan vital inspiración sin panegíricos ni ditirambos.
P: En alguna parte de la novela, un personaje se pregunta, ¿cómo saber para qué estamos aquí? ¿Se puede considerar esta obra una búsqueda de la identidad de una joven en su tránsito de un mundo creado por sus propias fantasías a una vida plena, con los pies en la tierra? Es decir, es más importante ser uno mismo que tener bienes materiales, según se desprende del texto.
R: Exactamente.
P: Tener bienes y lujos no conduce a la felicidad si no se tiene la libertad plena, si se pierde la personalidad como lo sugiere la obra. ¿Sugiere esto una crítica el consumismo?
R: Si. Supone además una advertencia amable (no una admonición) sobre la inevitable decepción a que conduce una mente adquisitiva, codiciosa, astuta y habilidosa.
P: Usted admite que la obra salió en busca de una moraleja y encontró que “toda obra sencilla es original y es también una moraleja”. ¿Cuál es la moraleja que podemos encontrar en su novela?
R: Lo que se siente (y se decanta) al concluir la lectura de la novela. “Una novela que comienza en la oscuridad no llegará jamás a la luz (a alguna forma de luz) si el lector no descubre antes su propia “flor”, al menos si no se pregunta por el significado de semejante “flor” en su propia vida”
P: Entrando en otros temas, ¿qué piensa del momento actual de la literatura latinoamericana? ¿Cómo se inscribe su novela en este contexto?
R: Período de expansión y de especial experimentación (desde siempre, quizás). Cambio de fase en la literatura latinoamericana. Jóvenes escritores conmovidos por las renovadas crisis del hombre y de la sociedad, por la cíclica caída (en otro ciclo resurgirán) de los iconos ideológicos que parecían proporcionar un soporte histórico a la labor escritural. Muchos escritores jóvenes empeñados en la busca de ejemplos que replicar fuera de los modelos sagrados.
No soy un escritor joven, mucho menos un escritor consagrado.
Mi obra es mi sombra, pero no arroja sombra sobre las obras de los demás.
“Leí, escribí y seguí”. Si hay futuro, el futuro me dirá.
P: ¿Cómo valora a las nuevas generaciones de escritores de América Latina? ¿Hay nuevos valores y promesas?
R: Audaces y tímidos a la vez (desorientación postmoderna). Incertidumbre. Búsqueda. Dificultad por vencer los muros del mercado.
Hay innúmeros nuevos y muy buenos escritores, en todas las naciones. (Una parte significativa de la humanidad se encuentra fuertemente polarizada en el mundo mental). Muchos escritores asfixiados por las reglas de juego. Publicar es un riesgo grande, supone un cierto diletantismo. Se acumulan millares de libros en los depósitos. Se secan los viejos ríos de la lectura. Manan nuevos cauces para el arte de la escritura. Crisis y expansión.
Hay tantos lectores como escritores, sólo que muchos lectores no tienen dinero para comprar libros, pero sí talento para escribirlos.
P: ¿Hay un retroceso en el número de lectores a causa del surgimiento de nuevas formas de entreteniendo como Internet y las redes sociales y como consecuencia de la crisis económica? ¿Han golpeado estos fenómenos el mercado del libro?
R: Creo que se lee más, proporcionalmente, pero cosas de menor fuste. Y no sólo mensajes de texto en los teléfonos móviles. La palabra y el argot funcional reinan sobre la forma culta, elaborada, preciosista.
Gracias a la informática el lector (y el escritor) se han vuelto más prácticos, pero no menos soñadores. Internet es tanto palabra como imagen y sonido.
El perfume y el gusto, afortunadamente, se mantienen por el momento a breva distancia del ordenador.