Luis Enrique Arce Navarro (LEAN) hace de todo, incluso vender directamente sus ya casi 15 libros publicados. En una sociedad donde el libro es un bien sin demanda, incluso un educador, Premio Nacional de Educación Mauro Fernández, debe venderlo directamente. Así es: no es extraño encontrarnos con LEAN en su propio puesto de venta en las ferias libreras nacionales. Recorre el país, principalmente en la Zona Sur -de donde proviene-, pasa horas largas y cansadas en buses y mesas de venta, largas y entretenidas horas frente a la computadora escribiendo, y aún así saca tiempo para estar con sus nietas.
 |
Luis Enrique Arce se ha desempeñado en varias actividades y todas ellas de manera tan apasionada como infantil. Por supuesto, hablamos de infantil refiriéndonos a ese niño que llevamos dentro, lleno de entusiasmo y vitalidad. Y en su parte adulta LEAN es también un "corredor incansable de campo traviesa" (figurativamente), una persona que no espera que se le escape la vida sin antes haber dejado un legado de papel importante. Ese es, a grandes rasgos, este educador, escritor y promotor generaleño que nos ha recibido y ha contestado ampliamente nuestra entrevista.
1. Don Luis Enrique Arce es Premio Mauro Fernández, el máximo premio a la labor de un educador en Costa Rica, fuera de toda humildad ¿qué significa de verdad, al pasar de los años, un premio como este?
Un premio como el que se me otorgó en 1999, a través de los 10 años que han pasado, significa lo mismo que desde el momento de recibirlo: compromiso conmigo mismo y con mis semejantes humanos, con el ambiente y demás seres vivos que nos rodean. Ser premiado distingue pero compromete a seguir y ser mejor cada momento. El sistema educativo necesita estarse retroalimentado con variadas ideas y práctica docente. Creo que los Premios Mauro debemos estar sirviendo en ese revisar y retroalimentar, provocando inspiración y voluntad en la docencia nacional. Que sepamos del compromiso y nunca alejarnos de la misión por la que se trabaja. Me gusta hacer docencia, colaborar y sobre todo dar lo que aprendo en bien de los demás, porque en el tanto que los demás se beneficien, nos favorecemos todos. No me agrada saber del educador que se comporta, como lo dice la Biblia en Job "... como un árbol de raíces secas y ramas marchitas.” Hay mucho qué hacer aunque se haya terminado lo que se tiene en el currículum. La formación humana es amplia y necesita de mucho. La información es parte para que se obtenga la formación...
El premio me acercó y me sigue acercando a las oportunidades del saber. El compromiso lo atraje con satisfacción de asumirlo. Alguna vez del año 2000, ya siendo premiado, propuse a las autoridades del MEP que nos tomaran en cuenta (a los Premios Mauro Fernández) y que se conformara una comisión consultora. En ese tiempo éramos doce premiados desde 1988. Que esa comisón trabajara ad honorem, dando pensamiento y acciones, que fuéramos un órgano de consulta y consejo. Y nadie se interesó por el asunto. Es decir, se cumple con el deber de la Ley que creó este premio, pero después..."si te vi no me acuerdo". Por ese gesto apenas de compromiso con la ley del premio, cada persona destacada, que haga lo posible, si gusta seguirlo haciendo. A mí me gusta y lo hago. Donde me llamen voy, sea a contar cuentos, a dar charlas, a conversar con educadores interesados, a compartir las desdichas que dice estar pasando el docente en su trabajo.
2. Además de educador, usted es un amante de los libros, ya tiene publicados unos 14 y al menos dos en camino "Cuentos del General" y una segunda parte de "Caperucita Ligia", ¿cuál podría usted decir que ha sido su libro más exitoso?
 |
Qué bonita pregunta, espero que así sea la respuesta, Geovanny. Sí, los libros siempre me han tenido con ellos. Desde que aprendí a leer son mis inseparables amigos porque siempre me dan sin chistar. Pienso que si mi maestra Vilma Huertas, de primer grado en la Escuela Doce de Marzo de 1948 de San Isidro de El General, se preocupó por enseñarnos a leer, era para que lo hiciéramos toda la vida, que fuera esta una herramienta a nuestro favor, y tal ha sido mi entusiasmo por esa actividad que la convertí disciplinariamente en un acto cotidiano de por lo menos tres horas. Y fue a través de ese entusiasmo lector que llegaron las ganas de escribir. Empecé a ver qué tan lindo era leer como importante sería escribir. Lo mismo digo, si las maestras que tuve (fueron seis señoras en mis seis años escolares, aún dos viven: la de primer y quinto grado) se preocuparon y ocuparon por darme herramienttas para escribir, pues aprovecharlas y explotarlas era y es mi deber.
 |
Solo intento creer que mi libro más exitoso es Frente al tiempo, que recoge relatos de mi infancia y relatos como docente. Digo esto de más exitoso por su pregunta y porque es el texto con que más se identifica la gente. Pero a todos les tengo confianza porque fueron escritos para ser exitosos. Aunque yo no lo llegue a saber mis libros quedan y darán siempre que se le tome para leer.
Ahora en diciembre sale mi libro Cuentos del General, que será mi libro número 15 editado. Digo editado porque aquí tengo tres en proceso de pulimento. Aunque de los tres borradores hay dos que no prosperan, uno por lo menos va adelante llenándome de confianza: Cartas por amor a los maestros, un texto con aportes a los docentes, y sobre todo una propuesta curricular por la que yo daría la vida trabajando en ella. Tiene intenciones de hacer posible la liberación mental del educador del suplicio diario al que se somete con un sistema disecado y antipedagógico que lo azota. Ojalá que todo salga como lo pretendo. Son cartas y dentro de cada una me atrevo a intentar una revolución educativa. Si fuera una utopía, pues en buena hora porque las utopías son verdades y prácticas efectivas para que en el futuro den resultados provechosos.
3. Sobre Caperucita Ligia, acaba de ser llevada al teatro en San Isidro de Pérez Zeledón, una experiencia importante para una obra escrita, ¿qué impresión le dejó esta obra?
Desde que la pensé, el libro me gustó. Es cuando más me gustan los libros, cuando los estoy pensando porque el argumento me da para imaginar con base en realidades, y me voy en pensamientos, en ideas, en disfrute motivado por el pasado que me da la memoria.
Caperucita Ligia se fue por la mar es un texto de lectura "obligatoria" del MEP. Eso me gusta por el argumento que es de niños.
Ese libro lo componen vivencias de mi vida escolar. Un excompañero de vida escolar (hace quince años) me comentó que él quería mucho a esa chiquita Ligia, que se iba a volver loco de tanto quererla y ella ni cuenta se daba. Y él no le decía a nadie de lo que la quería, que se ponía celoso cuando la veía sonriendo con otros. De estas pequeña conversación entre amigos adultos muriéndonos de risas y nostalgia, nació el libro Caperucita Ligia se fue por la mar.
Ahora Arturo Barboza Calderón, director del Teatro Tabanco, lo tiene en su cartelera teatral. Esto de que haya sido llevado al teatro ha sido una de las experiencias más lindas, porque ver aquello que uno imaginó, que luego sufriendo y disfrutando escribió. Y verse en el escenario tan igual que da gusto verla. El el teatro me emocioné tanto que no hallaba qué hacer en ese momento presenciando la obra. Pocas veces he vivido momentos tan bonitos, al lado de un público muy interesante, donde habían más adultos que niños.
4. Nos podría contar sobre la idea de una secuela de "Caperucita Ligia"...
Creo que en la respuesta anterior hay algo de esta pregunta. Sí, secuela y resaca que queda por el disfrute. Me gustaría seguir contando lo que ahora adulto vivo con mi niño interior en recuerdos. Hoy día y siempre habrá muchos Moisés y Ligias en las aulas escolares, que no son comprendidos por tantas razones de aula. El sistema eductivo margina y no cura de lo que nos hereda desde niños: frustraciones, marginaciones, sueños, emociones, limitaciones, aprendizajes, entre otros. Y queda todo para la vida de adultos. Decir que voy a escribir una segunda parte, pues me gusta la idea pero me limita ya que la segunda parte la "escriben" los lectores cuando viven texto. Aquí está el disfrute del lector: reescribir lo que lee. No creo en segundas partes con las emociones literarias que se ha vivido una primera.
Hace cuatro años, quizás, cuando me llamó una señora y me dijo que "por qué tiene que morir Moisés en la obra". Le respondí que quien lo estaba asumiendo así era ella. Que la lectura de impacto se la dio ella y que me alegraba de su interés. Así las cosas, otra señora del MEP me llamó para decirme que era criminal que el tío de Moisés (Filonés, se llama) matara pájaros con una flecha. Pero si hace 50 años de tal asunto, le dije. Si en ese momento no era de conciencia humana o ecológica no matar pajaritos. Y no volvió a decirme nada. Así se vive con los libros, y es muy bonito saber que la gente lee a uno y lo llama y le comenta y más...
5. Usted es un personaje conocido y querido en la Zona Sur del país, originario de San Isidro, ¿qué vivencias usted no puede olvidar de sus andanzas por los pueblos del sur mientras promociona sus libros?
Esta parte es sumamente emocionante. La gente de la Zona Sur es maravillosa. Nosotros descendemos de los indios chibchas del Altiplano de Bogotá, que a su vez descienden de los incas del Perú. Somos gentes de mucho dar al mundo, y apenas estamos empezando a hacerlo. Eso lo tenemos muy claro.
El sur, que tanto existe, me ha dado gran calor humano por los libros. Mis amigos me han favorecido con sus mismos puentes de amistad. Principalmente lo educadores. Digo que ha sido por medio de este gremio que el sur empezó a leer mis libros. Mi incorporación a esa región lo hice con mi libro El lupanar (crítica ardiente al sistema edcuativo).
 |
El Lupanar en el sur de Costa Rica entró por las escuelas y colegios donde fue leído por maestros y muchos profesores. Llegar a alguna institución donde se había leído, y recibir a los profesores con preguntas como: ¿dígame quién es fulano de tal? ¿Quién es esa mujer Zulay? ¿No le da miedo que le peguen por decir tanto la verdad? ¿Y ese personaje yo creo que es el director regional de aquí que se robó....? Eso lo he disfrutado mucho, tanto por los personajes creados como por el argumento que llega a hacer conciencia ante la corrupción que vive y no se acaba en el sistema educativo.
Puedo afirmar que este libro toma vigencia cada momento que pasa. La actualidad deja ver mayor corrupción en la administración de la educación, donde lo burdo y lo grosero de los corruptos se deja ver con mayor transparencia desde los nombramientos, hasta el trato con compañeras y compañeros en las relaciones interpersonales. Es evidente que hay mucho que se esconde. El lupanar denuncia, y asume una posición burlesca, señala errores terribles que se cometen en la administración pública de la educación, hace conciencia pedagógica, y otros temas.
Estoy contento porque no solo el sector educativo está leyendo El Lupanar, sino que el ciudadano crítico de pueblo lo lee y hace conclusiones.
> 6. "Caperucita Ligia se fue por la mar" es un libro de lectura en las listas del MEP para niños, ¿qué otro de sus libros considera usted importante para ser leído en la escuela?
R/Creo que Frente al tiempo es muy apropiado, sobre todo la primera parte porque cuenta de mi vida cuando niño, de mis tortas, de mis recuerdos, de mis experiencias, de tanto que hace bonito que las personas niños tengan presente lo que están viviendo, que esas experiencias en el futuro serán parte en sus pasivos circulantes, que a su vez forman parte de la personalidad de cada cual. La segunda parte de este libro relata mi vida como maestro en la zona rural. La segunda parte es muy bonita pero para maestros y adultos, para niños quizás no.
 |
Hay otro libro que considero importante en secundaria, que es Pedro Pérez Zeledón. El Benemérito, libro que ya casi publica EUNED en segunda edición. Este libro importante para que nuestros jóvenes conozcan el aporte humano, social, políticio y educativo de un gran señor que dio trabajo y vida por este país. Don Pedro es uno de los pocos arquitectos de la soberanía nacional. Don Pedro fue un arquitecto ideológico y en la práctica de la puesta en práctica. Trabajó durísimo como Subsecretario de Educación en tiempos de don Mauro Fernández, cuando se creo la Ley General de Educació Común y se puso en práctica la educación gratuita y obligatoria, fue trabajador en favor de quien laborara el agro, diseñador de una Costa Rica de oportunidades, y tanto más que mejor les recomiendo leer mi libro, y lo publicado por Raquel Guevara de Pérez.
7. Su obra también es de cronista e historiador de Pérez Zeledón, tiene un libro titulado como el cantón mismo, otro sobre Pedro Pérez Zeledón -Benemérito de la Patria- y ha recopilado leyendas de esta región del país, ¿qué importancia tiene en usted la recopilación del patrimonio literario y oral de esta región y de la periferia del país?
Un pueblo es en el tanto se valore su patrimonio. Si se recopila, si se trae al presente el pasado, se tiene un interesante espejo donde podamos vernos como pueblo, como colectividad, como seres proyectables en el tiempo. Es necesario hacer conciencia de lo que fuimos, cómo lo fuimos y qué hicimos. La memoria de los pueblos debe conservarse. No es posible que nos prejuiciemos haciendo muecas de desaprobación por lo que llaman folclorismo. Hay quienes se llenan de pavor ante los acontecimientos, como las leyendas, recuentos de formas de ser del campesino o del habitante regional.
No creo en la visión universal si no se tiene una conciencia regional. ¿Qué ganamos con ser de lo amplio y extraño si tenemos limitaciones en lo angosto cercano y nuestro? Debemos conocernos de lo menor hacia lo mayor. Lo que escribí en relación a la geografía e historia del cantón Pérez Zeledón, y en cuanto a la vida y obra de don Pedro Pérez Zeledón, lo considero un deber, luego un aporte. No existen libros, salvo seis o siete si acaso, en este sentido para que los moradores de los cantones conozcan el relieve, la hidrografía, límites cantonales y distritales, que sepan de su historia comunal, entre otros que son posibles en este texto de importante provecho entre los vecinos, estudiantes, profesores e incluso turistas.
Libros míos como estos dos de los que estoy hablando son difíciles de escribir, primero porque no soy especialista en historia ni en geografía como para abordar con amplia propiedad los temas. Pero el entusiasmo y la voluntad con que abordo la responsabilidad, dan fuerza, carisma y entusiasmo para que la investigación que se requiere.
Las leyendas. Es bueno compilar lo posible, de lo que dice el pueblo, de lo que piensa y cómo convierte sus fantasías en realidades. Y es una realidad que el pueblo cree en brujas, fantasmas, duendes y personajes de este tipo. A pesar de lo civilizados que estamos, se viven casos en abundancia de gentes que dedican su mente en dar por cierto tales cosas. Yo he compilado algunas leyendas que se están gestando oralmente y lo he plasmado en un libro que pronto será editado. En ese mismo, amén de las leyendas creadas ahí, he recreado bajo el contexto de experiencias narradas, algunas de las leyendas tradicionales latinoamericanas para que las regionales tengan referentes dentro del mismo texto. Han sido un gusto estos trabajos.
8. Usted ha sido regidor en la Municipalidad de Pérez Zeledón, ¿qué enseñanzas le deja esta experiencia?
De 1994 a 2002 fui regidor de Pérez Zeledón. Como experiencia es importante para ampliar el saber y conocer a fondo el pueblo. Ser regidor municipal es un digno puesto desde donde se puede servir, sea haciendo gestión, coordinando eventos, ayudando a las gentes, impulsando ideas para conseguir metas, entre otras gestiones que son posibles. No creo que vuelva a optar por un puesto de esos, por mi deber ya cumplido en ese tiempo y en esa responsabilidad.
Ser regidor municipal conlleva a muchas satisfacciones. Saber que se lucha por algún objetivo, el que a la postre se logra. Es satisfactorio porque la gente se comporta agradecida, sobre todo cuando se puede cumplir con obras de infraestructura, como decir un puente, una casita a una familia que no la tiene y la necesita, lograr que caminos y calles estén en condicones transitables, o ayudar en la consecusión de materiales para hacer una aula escolar, etc. Todo eso es satisfactorio. Lo contrario se da cuando se limitan las acciones por la mala fe y la politiquería de quienes siguen optando por seguir ahí.
Ahora es la literatura quien debe ocupar todo mi tiempo disponible. No quiere decir que para ella es mi tiempo completo. Hay algunas obligaciones colaterales que se deben cumplir: diversión en familia, eventos sociales y académicos, responsabilidades comunales, y más. Sé que a la literatura le dedico por lo menos cinco horas al día y doy más énfasis a leer que a escribir. Si no tengo un proyecto entre manos escribo dos horas diarias, máximo. Pero si tengo vibraciones y la motivación necesaria por un tema que está creciendo, en su tratamiento, dedico muchas y muchísimas horas al día para escribir. O sea que un día común y sin inspiración temática, trabajo dos horas escribiendo, garabateando, o sea provocando el derrame de "las musas". En lo que no fallo cotidianamente es la lectura de por lo menos tres horas. ¡Bueno...! Hay que cumplir con lo personal y lo social, por eso he dedicado tiempo de mi vida a diferentes asuntos del trabajo comunal, ahora editorial.
9. "El lupanar" es una novela arriesgada e irreverente en cierta forma para un pueblo tradicional como el generaleño, ¿ha cosechado problemas por ella o por alguna de sus obras entre la gente?
Claro que sí, es arriesgada. En algún momento se me amenazó físicamente. Recuerdo a algunos personas que se dieron por aludidas, e incluso de frente a frente tuve que vérmelas con un asesor supervisor borracho que intentó la agresión, cosa idiota en su actitud porque se trata de una novela: ficción. Es cierto que dice una verdad ineludible: la corrupación en el ámbito de la educación. Es normal en una sociedad que se presenten estos textos. Todos los tiempos se han dado estos libros donde la sociedad recibe el impacto de lo que percibe el escritor, o el poeta. Irreverente o irrespetuosa no tiene por qué serlo si la gente está recibiendo un atropello administrativo o faltas de respeto por parte de quienes ejercen el poder. En el lenguaje (¿quizás irrespetuoso?) no creo si lo que tomo es la voz de los personajes, su comportamiento social, según se desarrollen. No la creo a esta obra merecedora de tales adjetivos, porque quien la lee incluso se encuentra consigo mismo. La mojigatería y los puritanismos linguísticos actualmente no se leen. Es necesario escribir lo que la gente está acostumbrada a oír, a ver, a escuchar, a sentir, incluso a convivir. Además siendo "lupanar" sinónimo de prostíbulo, no me voy a andar con depuramientos moralistas y cursilería no pecadora. Así son mis libros, que nacen de la carroña social. Tengo otro que se llama La quema de la alcaldía donde el pueblo es el personaje principal y, en el pueblo hay de todo desde el más corrupto, ladrón y sinverguenza hasta los extremos de la santidad social de algunas personas, aunque mi abuela decía que no había que creer en "santos que orinan". Mis libros son reflejo de la gente, con los argumentos me divierto diciendo y sé que algunos los aprovecharán para aprender y también para divertirse, para pasar un buen momento, etc, etc, etc. Siempre seré un denunciante en mis escritos, aunque a algunos les duela, tiene que ser así; sino el tiempo va a pasar y qué diran de nuestra sociedad ¿Que escondió su realidad? ¿Que éramos buenísimos y no hacíamos daños? Los demás escribirán con la limitante del "qué dirán", yo escribo lo que tenga que escribir y como deba hacerlo, según el personaje, que por cierto me gustan más esos malhablados y descompuestos sociales que los "santicos y perfectos".
10. ¿Qué proyecciones tiene para los años siguientes?
Estoy cavilando en un tema para un libro (novela o conjunto de cuentos) que se llame Los siglescos . Por situaciones muy propias de una familia narcisista y ególatra generaleña que se cree "la pomada canaria en el pueblo" desde hace un siglo. Tres personas de ese clan familiar me aportarán la "carroña" que necesito. Estoy en eso, zofocando a "las musas", presionando las glándulas por las hormonas necesarias, ahí donde se provoque el derrame necesario para escribir. Que le quede al pueblo este texto y se valore de acuerda a como cada quien desee valorarlo.
Por otro lado creo que mi futuro sería vivir lo necesario de forma comprometida con la sociedad. Para nada quiero ser parte del aparato burocrático público. Quiero hacer algunos viajes al interior del país, para verlo mejor. Salir más al exterior para mezclar lo que se tiene con lo que no se obtiene en tierra costarricense.
Creo que es bueno seguir haciendo pensamiento para aportar al desarrollo del sistema educativo que es un eje muy importante y a hacer que se cumpla con metas sociales deseadas.
Quiero estar cerca de mis nietas. Aprender de esas personas niñas que tanto enseñan, disfrutar de sus juegos, de sus cuestionamientos. Quiero seguir hablando mucho con la gente, escucharla y aprender de sus experiencias. Vivir la felicidad que por momentos está con uno. Quiero que mi futuro me provea satisfacciones intelectuales, emocionales y sociales, que la muerte sea como venga.