Hernán Jiménez es el joven talentoso que todos conocemos; un hijo de su generación, por ratos irreverente, por ratos recatado, por ratos crítico. Tiene la ironía de su generación, la relatividad que acompaña a un mundo al parecer posmoderno.
Quizás exhausto por sus compromisos con su película "El regreso", pronta a estrenar en cines costarricenses (desde el 2 de setiembre) y en Nueva York (el 16 de agosto), tuvo la amabilidad de contestar nuestras preguntas, algunas escabrosas, puntillosas. En Nueva York ganaría como "Mejor película internacional en el HBO Festival de Cine latino, un aliciente para su estreno en su país.
El cineasta Jiménez, hijo costarricense también emigrante, estudioso de cine, se ha desempeñado como co-director y guionista del programa "La media docena" por períodos. Es dueño de un monólogo de comedia satírico y simpático, casi sencillo pero punzante, que agrada mucho. Empezó en el audiovisual con cortometrajes, luego se aventuró con su ópera prima: "A ojos cerrados", muy bien valorada por los críticos de cine, pero con un apoyo cauteloso del público. La película gustó pero a algunos espectadores les molestó un poco la carencia de diálogos y lentitud del largometraje. Ahora viene con una película que, en sus palabras, supera a la anterior en todo: "El regreso".

Jiménez actuando en escena de su película "EL regreso", 2010. |
Aquí sus palabras, en su lenguaje generacional, en su elocuencia y sencillez sin concesiones:
¿Por qué el traslado de fecha al 2 de setiembre para el estreno de "El regreso"?
Se pospuso el estreno porque hubo un problema con la aduana en la India que impidió que la película saliera cuando se suponía que saldría. Nuestras copias se hicieron allá y a pesar de que finalmente pasaron y vienen a tiempo, era un riesgo que simplemente no podíamos correr. Por eso buscamos otra fecha para ir a la segura (ver más detalles al respecto)
Dicen que todo lo que Hernán toca lo convierte en oro, ¿qué de cierto y de desacierto hay en esa expresión?
Es la afirmación más absurda que haya escuchado en mucho tiempo. No es falsa modestia, realmente me choca un poco. (¿Quién dice una cosa así?) Lo que hago es bretear, y mucho.
Pero, ¿no es cierto que has tenido éxito con la mayoría de tus proyectos, que trabajás con un talento que destaca?
Es que eso no me toca a mí juzgarlo. Yo amo lo que hago y trato de hacerlo lo mejor posible. A veces es fácil achacar cosas al talento porque es más romántico que pensar en la cantidad de trabajo y compromiso que implica sacar un proyecto adelante. "El regreso", por ejemplo, ha sido un proceso extenuante para mí, ha implicado muchas jornadas de angustia y esfuerzo, y por supuesto, es el resultado de un colectivo lleno de talento. Pero más que eso, el éxito del que hablás creo que siempre va de la mano de una propuesta honesta, sin pretensiones más allá de lo que es, y siempre siempre manteniendo los pies sobre la tierra. Cuando el público percibe eso - porque siempre se transpira - lo agradece invariablemente.
¿En qué mejora "El Regreso" a su antecesora "A ojos cerrados" para el director?
En todo. Es una mejor película bajo cualquier lente que se vea. Creo que hay más madurez de mi parte como director y director de actores. Creo que hay un mejor guión, y una historia más cercana a mí - no como autobiografía, sino por plantear una visión de cine más honesta y menos acomplejada. Habrá muchas otras razones, pero aún no las tengo demasiado claras. En todo caso, intuyo que es mejor por una razón muy sencilla: disfruto mucho viéndola. Eso nunca me había pasado antes.
Te consideran uno de los precursores del monólogo de comedia o stand up comedy en Costa Rica, ¿considerás que esta forma de escena tiene realce en el país, que ha logrado ser atrayente de públicos?
Claro que ha tenido una acogida maravillosa. Hay mucha gente haciéndolo y lo mejor: haciéndolo con éxito. Hay público que lo disfruta y lo consume, y esto por supuesto ayuda a que el género se desarrolle cada vez más, y se afine la pluma y el performance. Uno de los grandes pilares del stand-up es el absurdo. Lo raro que puede resultar nuestro propio comportamiento, lo insólito de nuestra cotidianidad. Bueno, pues vivir en el tercer mundo es vivir en un constante absurdo, donde las cosas no tienen pies ni cabeza, donde basta salir a la calle para vivir y revivir el sin-sentido. Así que creo que el material en Costa Rica es infinito, y que lo que está ocurriendo con el género aquí apenas comienza.
Volviendo al cine y a propósito del humor, ¿te ves haciendo una película de comedia?
Sí, me gustaría mucho. No sé si está dentro de los planes inmediatos, pero me encantaría.
¿Intentaste alguna vez el teatro? ¿Te ves haciendo teatro en algún momento?
Claro, lo estudié por muchos años, hice teatro mientras estudiaba y en Costa Rica hice un monólogo. Me fascina hacerlo y pensar en hacerlo. Una de mis ilusiones es lograr transferir esa naturaleza masiva característica del cine a propuestas de teatro. No porque una obra la lleguen a ver miles de personas, pero sí para al menos hacerlo posible sin morir en el intento. Utilizar el impulso que trae El regreso, por ejemplo, para relanzar 'Hablando se entiende la gente' o un par de ideas que tengo por ahí. Ya veremos.
Si pudieras ubicarte en un estadio del hilo narrativo, ¿es "El Regreso" tu inicio, tu desarrollo, tu clímax o tu desenlace?
Si tengo chance de hacer muchas películas, pues espero que sea el inicio. Me gustaría estudiar cine, ver más cine y hacer más cine. Estoy muy lejos de hacer una excelente película, tan buena como yo quisiera que sean.
Algo se ha dicho sobre la relación entre literatura y audiovisual. Si observás un poco en Costa Rica, en particular, la relación es muy poca, los guionistas usuales en series de televisión, películas (con excepción de Caribe, con Ana Istarú y Carlos Salazar Herrera), entre otros, no son escritores de obra literaria publicada en el país o afuera. Incluso ningún libro tico ha sido llevado al cine por un cineasta costarricense. ¿Considerás positivO o viable que los cineastas se apoyen en los literatos para hacer cine? ¿Lo deberían hacer con más frecuencia?
Que los cineastas se apoyen en literatos para hacer cine, sí, claro que lo encuentro positivo. ¿Que lo deberían hacer con frecuencia? No. ¿Por qué? El proceso de desarrollo y formación de un cineasta (al igual que el de un escritor) es tan pero tan personal, tan pero tan distinto uno del otro, que emitir criterios sobre cuáles caminos seguir o no seguir resulta descabellado. Habrá aquellos que encuentren un pilar trascendental en la obra o consejo de un escritor para aprender a hacer cine, pero hay otros que no y eso es absolutamente respetable. Yo diría necesario, incluso. Algunos de los mejores novelistas del mundo, por cierto, muy probablemente no puedan escribir un guión cinematográfico, son dos bestias distintas. Habrá aquellos que sí puedan, y mucho mejor de lo que Coppola jamás soñaría. Pero insisto, es una noción demasiado variable, donde cada cabeza y cada cineasta y cada guionista y cada literato y cada proyecto es un mundo. Yo no creo que los guiones flojos en Costa Rica se deban a una falta de colaboración con escritores, se debe a que son malos guiones y punto. Hay que mejorarlos a como dé lugar, y me incluyo. El cómo, sin embargo, es un criterio demasiado personal.
¿Lo haría usted, basarse en un libro tico para hacer una película?
Claro, con las condiciones correctas y el libro correcto y el momento correcto, me encantaría. Ahorita, sin embargo, me apasiona la idea de aprender a escribir, y en eso estoy. Y voy para largo porque no me resulta fácil.
¿Considerás que un debilidad del cine tico, de este incipiente y que tantas esperanzas nos genera, sea el guión, la historia, la posibilidad de cautivar al público?
Sí, yo creo que el guión y la dirección de actores son nuestro talón de aquiles, y creo que todos estamos muy conscientes de esto y cada quién está haciendo lo mejor que puede para mejorarlo.
¿Cine original o cine comercial?
Cine bueno.