Carlos Rubio es un connotado
escritor de libros para niños y jóvenes en el país.
Ha ganado los premio Carmen Lyra (del cual ha sido jurado también)
y Joven Creación de la Editorial Costa Rica, entre otros. Pedro
y su teatrino maravilloso, La mujer que se sabía todos lo cuentos,
Papá es un campeón y El libro de la navidad, que estrena
edición este noviembre, son algunos de los libros publicados por
Rubio. Le ofrecemos esta entrevista exclusiva para Culturacr.com
realizada el pasado 23 de octubre de 2007 para la revista cultural.
¿Esta es una reimpresión
o reedición del libro?
La
primera edición de "El libro de la Navidad" se publicó
en 2001, con el sello de la Editorial Universidad Nacional. Esta segunda
edición se encuentra a cargo del Grupo Editorial Farben Norma y
se incluye en la colección "Cajita de palabras". Es una
colección de 24 cuentos, de tal manera que parece un calendario
de Adviento: hay un cuento para cada día, del 1º al 24 de
diciembre.
¿Tiene algo de
novedosa esta propuesta?
Hace seis años, varios ilustradores costarricenses se unieron para
hacer el libro. Algunos interpretaron un texto, otros se encargaron de
varios. Descubrieron que era posible realizar un trabajo unidos, y por
eso, fundaron el Foro de Ilustradores Costarricenses Gama, el cual ha
laborado ininterrumpidamente en la organizaciòn de exposiciones,
en la divulgación y la dignificación del arte del artista
gráfico. Empezó con poco más de diez integrantes,
hoy superan los cincuenta. Por eso, en esta edición, se le rinde
un homenaje a los ilustradores. En las últimas páginas aparece
un texto de la artista Vicky Ramos, así como una fotografía
y una reseña biográfica de cada uno de los ilustradores
que participan en "El libro de la Navidad".
Así, en esta versión participan Rolando Angulo, Ruth Angulo,
Félix Arburola, Isabel Fargas, Nela
Marín, Ana Luisa Núñez, Vicky Ramos y Fernando Zeledón.
Aparecen nuevas ilustraciones de Álvaro Borrasé. Mary Anne
Ellis, Héctor Gamboa, Carlos Sossa y Fernando Thiel.
Sobre el libro, ¿cuál
es el aporte más importante que realiza a la visión de los
niños sobre la navidad?
Se modificó el formato y el diseño de la portada, de tal
manera que el libro sea una excusa para que la familia se reúna
alrededor de la palabra, el disfrute y el gozo. Cada día, se "abre
una ventana" para explorar diversos misterios de una de las fiestas
más humanas: cuentos que se desprenden de evangelios apócrifos
y canónicos, de las historias de abuelos disfrazados de San Nicolás,
de niños que conversan con árboles en un centro comercial,
de San Francisco de Asís y del poeta costarricense Carlos Luis
Sáenz, cuentos de aquí y de allá, en una celebración
universal.
¿Qué hacemos
con una navidad plagada de lo comercial, en que todo se mide en función
del tener, cómo le enseñamos a los niños el "verdadero"
sentido de la navidad? ¿Cuál es ese "verdadero sentido"
según usted?
Así, el libro presenta una crítica al consumismo desmedido,
a la comercialización de los sentimientos y hace una defensa de
la Navidad como convite del espíritu, del encuento de familias
y de la diversidad cultural puesta en el portal.
¿Cuáles
libros ha publicado recientemente? ¿Trabaja en alguno inédito?
Recientemente, publiqué "La mujer que se sabía todos
los cuentos" (Grupo Editorial Norma, 2003) y la novela "Papá
es un campeón" (Grupo Editorial Norma, 2006). Actualmente
trabajo en una colección de cuentos de hadas.
¿Por qué
la literatura infantil debe ser considerada en el mismo canon de la de
adultos?
Quien asume la tarea de escribir literatura para las jóvenes generaciones,
toma las mismas responsabilidades de quienes escriben literatura sin adjetivos:
literatura para adultos. Por igual, existe la búsqueda de una estética,
se viven procesos de investigación y se dedican muchas horas a
la lectura y a la creación.
Esta literatura, que llamamos "infantil", es muy reciente, y
se deriva del folklore, de la oralidad. Hace más de trescientos
años, niños y adultos escuchaban los mismos cuentos, cantaban
las mismas coplas, pues ni siquiera se había establecido el concepto
de "niñez", ¿se ha definido en la actualidad?
Fueron los mismos niños los que seleccionaron lo que les gustaba.
Así, antiguos mitos y leyendas, relatos de los tiempos de la horda,
los cuales abordaban la violencia, la sexualidad, las pasiones y los resplandores
de los seres humanos se convirtieron en juguetes de los niños.
Así, en Eurpoa, en los siglos XVIII y XIX se consolidó una
literatura "diferenciada" para las jóvenes generaciones.
Aún así, los niños saben separar los textos de mala
calidad de los buenos. Saben que hay autores y autoras, con buenas intenciones,
que los subestiman, les llenan los textos de anodinos argumentos, de un
vocabulario recargado de diminutivos y pequeñeces.
La literatura, la verdadera, no tiene adjetivos, no es para niños
ni para adultos. Todas y todos la leen y la disfrutan, como una textualidad
que hace soñar, crecer, aspirar y volar.
¿Cuál es el panorama actual de
la literatura para niños y jóvenes en CR?
En el 2009 se celebrará el 90 aniversario de la creación
de la Cátedra de Literatura Infantil de la Escuela Normal de Costa
Rica. En esta cátedra, idea visionaria de Joaquín García
Monge, se forjaron los primeros textos y estudios de una lteratura nacional
para niñas y niños. Los primeros profesores fueron Carmen
Lyra, Carlos Luis Sáenz y Adela Ferreto. También, en esa
misma época, María Leal de Noguera, discípula de
don Joaquín García Monge, publicó sus entrañables
"Cuentos viejos". Estos autores se fundamentaron en el folklore,
en la oralidad, en lo que se decía en Europa, en las Antillas y
en Costa Rica, de lo que resplandecía en boca de cuenteros o poetas
que, tal vez, nunca fueron a la escuela.
Hoy día, existimos unos pocos autores (demasiado pocos), que intentamos
escribir una literatura alejada de la didáctica, que nos permita
leernos como niñas y niños del siglo XXI, que tengamos conciencia
de que la poca reflexión sobre los usos de la tecnología,
los tratados comerciales internacionales a los que nos obligan a alienarnos,
la desvalorización de nuestro idioma materno. Nos hace tener una
gran responsabilidad: la de escribir en las lenguas propias, sobre lo
que ocurre a los niños de hoy, su necesidad de fantasía,
de la calidez de la palabra y de ser, como lo afirma la brasileña
Ana María Machado, regionales y universales al mismo tiempo.
Lamentablemente, siguen publicándose obras con fines didácticos
y doctrineros que intentan ver la palabra como una forma de manipulación
de las personas pequeñas. Los niños se repliegan y olvidan,
pronto, esa basura.
Esta literatura, a diferencia de la de adultos,
se vende más, ¿eso permite mayor prosperidad para este tipo
de obra?
Sí, se vende más. Eso depende de muchos aspectos, entre
ellos, polìticos. Por eso, las editoriales tienen una inmensa pugna
por lograr colocar sus obras como textos de lectura obligatoria en el
sistema educativo. Pero, la misión del escritor trasciende la de
vender. Somos artistas, no mercaderes.
Eso sí, en España y en otros países con sistemas
editoriales más desarrollados, algunos escritores de literatura
"infantil" pueden "vivir" de sus derechos y de las
regalías por conferencias ofrecidas en escuelas y colegios. Aquí,
todavía estamos muy lejos de trabajar de esa forma.
En los últimos años el Premio
Carmen Lyra de la ECR ha tenido muy pobre convocatoria, incluso en un
año (2005, creo) solo fue presentada una obra y se tuvo que declarar
desierta. ¿Por qué se da esto si ese concurso es el único
costarricense, hasta este año que la Embajada de España
abrió una para narrativa? ¿Por qué además
si esta liteartura es próspera en ventas, a diferencia de la otra?
Existe mucha desinformación sobre la literatura para niños.
Se cree que debe cumplir una función didáctica y de que
se trata de una textualidad ñoña, pobre en estética,
en contenido, dirigida a lectores limitados en pensamiento y en experiencia.
Todo lo contrario, las niñas y los niños son lectores curiosos,
exigentes y demandan originalidad, belleza, humor, vida, tristeza, frescura.
Demandan que un autor "niño" les escriba. Eso mucha gente
no lo entiende y son pocas las personas que se dedican a investigar y
a leer, con seriedad, las obras dirigidas niños.
Necesitamos que personas jóvenes se dediquen a escribir y a investigar.
Eso sí, con dedicación, tesón y con amor.