La sala de Wallmart en el Museo de los Niños, por ejemplo, generó una masiva indignación y rechazo inmediato en miles de ticos. Una nota de este sitio superó las dos mil visitas y decenas de comentarios en su primer día de publicada.
¿Una sala que enseña a los niños a leer las etiquetas y hacer compras "inteligentes", pero con productos distribuidos por Wallmart y con signos externos de esa transnacional por todo lado? ¿Es eso eduación y museo para los niños? ¿Una exhibición de "arte" que interviene botellas gigantes de Coca Cola de más de dos metros? ¿Es eso arte o publicidad? ¿Debe el Estado albergar sin cobrar estas propuestas comerciales?

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¿La oposición a que haya Wallmart en el Museo de los Niños o Coca cola en el Museo de Arte Costarricense proviene del rechazo a las transnacionales, del rechazo a que los activos del Estado sirvan de escaparate publicitario a marcas comerciales, del rechazo al consumismo, de la falta de relación entre los museos y el comercio inescrupuloso, o una mezcla de varios?Esas son algunas de las preguntas realizadas a gente común y artistas por este medio, en busca de claridad sobre un tema polémico, al que las autoridades de ambas instituciones han minimizado y al que han respondido con percepciones generales.
En general pareciera que todas esas razones han sido esgrimidas en contra de estos proyectos realizados en los dos importantes museos del país.
"Puedo citar varias razones, pero para empezar es increíble que una empresa que explota niños en algunos países tercermundistas esté justamente en un Museo de los Niños haciéndose propaganda. Parece un episodio de Los Simpson", comentó Laura Arguedas en el Facebook de CulturaCR.
La artista costarricense Sila Chanto fue más clara y específica aún en el aspecto arte: "Hay mas situaciones, no se trata solo de un rechazo a las transnacionales, sino de un importante error conceptual en el ámbito museográfico. El Museo de Arte Costarricense confunde a la gente al no plantear una división clara entre mostrar la colección de arte del patrimonio histórico nacional, para el cual fue fundado y la publicidad interactiva de la Coca Cola, intervenida por artistas, pero que no es arte, es publicidad".
"En el caso del Museo del Niño -y de la Niña- es todavía más atroz el error conceptual al integrar en la museografía de una sala supuestamente inteligente (primer error de criterio que además redunda en soberbia) convirtiendo la noción de juego en prácticas de consumo en un supermercado, pero que ademá, y esto es lo más lamentable ELEVA AL PATROCINADOR A CONCEPTO RECTOR EN LA SALA DE EXPOSICIÓN enajenando con ello a la población que está aprendiendo", anotó Chanto, cuyo trabajo artístico ha sido ampliamente reconocido a nivel internacional, en bienales de Ecuador, Venecia, entre otros.
Para Julián Aguilar se trata de adoctrinar, para Adrián Torres es publicidad gratuita. Rosi Chaverri amplió su visión a conceptos más modernos del consumismo de nuestros tiempos:
"Programación del consumismo, transmitir hábitos nocivos de comprar, alienar a los futuros demandantes de tarjetas de credito, lease CRÉDITO...obsolecencia programada".
Criterios a favor de Wallmart
Dejando de lado las "razones" que indican que "los opuestos son unos comunistas, chancletudos, resentidos y afines", algunas personas no ven nada malo en que a los niños se les muestre o enseñe cómo ahorrar y comprar lo más conveniente.
"Y bueno, este tipo de actividades no son lejanas a las empresas, digo, mucha gente ha disfrutado de las actividades de Credomatic con grandes banners de publicidad, actividades de Pepsi, Coca Cola; quizá algo que nos diferencia es la mentalidad que la fuente de la cultura es el Estado", afirmó Rodrigo Castro. Para él es importante establecer los objetivos y el contenido de la sala en el Museo de los Niños, antes de escandalizarse.
El Museo de los Niños, en un comunicado emitido el mismo día, aclaró que esta sala ya existía, solo que ahora fue financiada por Wallmart (antes era de Perimercados): "La sala del “Súper Inteligente” tiene 4 años de existir y de llamarse de la misma forma; sin embargo, debido a la condición en que se encontraba, era necesario realizarle una completa remodelación; por lo cual se le presentó el proyecto a la empresa Walmart para su desarrollo".
"En este caso, el espacio pretende informar al visitante acerca de los beneficios de seleccionar lo que más le convenga a las personas; e identificar las diferentes opciones de bienes que se presentan en el mercado, basándose en sus necesidades reales, objetivos y presupuesto", amplió el comunicado del Museo.
En el Museo de Arte el modelo genera denuncias
El caso de Destaparte abrió las puertas sobre lo que está proyectando a la comunidad el primer museo costarricense. Yogarte, quinceaños en sus instalaciones, desacuerdos y renuncias de directores, el último fue el director de la Escuela de Artes Plásticas de la UCR, el señor Erick Hidalgo, permean el ambiente con la directora Florencia Urbina.
En muchos casos, las alianzas entre entidades estatales y empresas privadas en el campo del arte y la cultura, se dan porque estas entidades no tienen suficiente presupuesto para realizar proyectos ambiciosos y de crecimiento. Estas transnacionales encuentra publicidad interesante y diferente, a cambios de apoyos económicos para que estos museos puedan ofrece al público mejores opciones. Se habla incluso de antecedentes como el caso Credomatic en el Teatro Nacional con los famosos conciertos o el caso de Colgate en el mismo Museo de los Niños, con sus campañas anticaries.
En el caso del MAC, la Coca Cola no pagó ningún alquiler, quienes se vieron beneficiados fueron las decenas de artistas que intervinieron las botellas, a quienes sí se les pagó por su trabajo.
¿Y usted qué opina? ¿Arte o publicidad? ¿Museo publicitarios? ¿Publicidad artística? ¿Museos del Estado para adoctrinar y como escaparates?