“Yo creo que la literatura puede movilizar a la sociedad. Por ejemplo, la denuncia contra Jan Kalina no la hice yo, tuvo que hacerla el mismo MINAE (ahora Minaet) a raíz de las luchas de "La Loca de Gandoca". Las luchas de "La Loca de Gandoca" eran contra la urbanización de la compañía Eurocaribeña, contra el proyecto de la francesa y contra la destrucción del refugio en general”, indicó Rossi a CulturaCR.NET.
Esta disputa que inició en 1993 cuando el mismo Minaet, que ahora ejecuta la demolición, quitó los permisos de funcionamiento que habían sido otorgados arbitrariamente por otros funcionarios en años anteriores.
Y aunque ahora se esté ejecutando la demolición, para la autora de “La loca de Gandoca”, quien ha sido amenazada de muerte incluso por esta lucha, el asunto no termina del todo. “Desde hace veinte años los empresarios urbanizadores, hoteleros y de bienes raíces quieren quitarle la protección ambiental a ese lugar y convertirlo en otro Jacó. Hoy me entero por La Nación de que según Wálter Céspedes hay un proyecto en la Asamblea Legislativa para quitarle la protección al Refugio”, explicó.
Según Rossi el Movimiento Libertario y Liberación Nacional están esperando la indignación de la gente por la pérdida de sus empleos, para usarla en la Asamblea Legislativa y liberar de la protección ambiental toda esa reserva. Según Rossi ya un diputado de apellido Patterson había intentado algo parecido en el pasado.
“Ellos piensan que yo soy la culpable, pero no soy yo solamente, hay muchas más personas luchando por rescatar ese refugio natural”, dijo. Según ella aún no queda claro el asunto. “La gente que conformaban el plan de manejo, por ejemplo, querían urbanizar, yo tengo documentos sobre eso”.
La escritora, laureada por primera vez con el Premio Nacional de Novela en 1985 por su obra “María la noche”, publicada originalmente en España, fue clara al afirmar: “Fíjese que una se pregunta si no hay relación entre ese proyecto (que está en la Asamblea Legislativa) y el hecho de quitar "La Loca de Gandoca" como lectura obligatoria. Porque, ¿cómo explicar a los estudiantes que ese refugio del que habla la novela ya no es porque los diputados lo quitaron? Y es que por primera vez Liberación, los libertarios y el PUSC tienen los votos para hacerlo. El refugio está muy destruido pero aún hay ciertos controles. Si lo desafectan esa zona va a ser un desastre”, agregó.
Y no deja de ser arbitrario que una de las novelas más leídas en secundaria, que mejores reacciones entre los estudiantes y profesores generara, haya desaparecido, de pronto, de las lecturas del MEP. En este libro se narra la historia de una mujer que lucha contra todo por no permitir la construcción de una urbanización en esta zona, enfrentándose a la corrupción e indefinición estatal, en medio de una historia amorosa y familiar complicada. El libro fue muy bien recibido en secundaria durante muchos años y se convirtió en un éxito de ventas precisamente porque los profesores lo preferían por la buena recepción que tenía en los alumnos.
¿Puede un libro cambiar una situación social, debe la literatura generar algún tipo de aporte en esa dirección o solamente debe ser literatura como entretenimiento o arte apreciativo?, le preguntamos. “Yo creo que en la literatura puede haber de todo, puede haber libros para divertir solamente, como las novelas de detectives, o puede haber literatura para hacer reflexionar. Creo que toda obra de arte hace un aporte social, pero hay literatura de denuncia y literatura para entretener, y no toda la literatura llega a ser verdadero arte. La Loca de Gandoca es una obra de denuncia. Mis otras novelas no, aunque quizás Limón reggae lo es en cierta medida”, nos contestó.