Novela de Sergio Ramírez, conversatorio y placa para honrar su memoria en el Cementerio la recuerdan y buscan reivindicar su legado literario.
Placa fue develada en Cementerio General este viernes 8 de julio, con buena asistencia.
Geovanny Jiménez S., CulturaCR.NET ,
COPADEH, 8 de julio de 2011.
En Costa Rica, antes y quizás ahora, cuando un niño se iba a dormir, para asustarlo, se le decía que si ofendía la memoria de un muerto o hacía algo malo, en la noche vendría el fantasma a tocarle los pies.
Con la novela de Sergio Ramírez, en el país se ha revivido con gran fuerza la realidad y el mito de Yolanda Oreamuno, la escritora costarricense que se autoexilió en Guatemala y otros países, resentida por el maltrato que sufrió en un país conservador y aldeano, de la primera mitad del siglo pasado.
“La fugitiva”, novela del nicaragüense Sergio Ramírez vino a provocar la discusión y un impulso natural del gremio cultural y literario costarricense por reclamar un perdón histórico a la hermosa mujer que destacó por su inteligencia de vanguardia, además de su talento literario.
La novela de Ramírez ha sido muy bien acogida por los lectores costarricenses, por la crítica e incluso por los escritores del país. Se destaca en ella el gran conocimiento que tiene el nicaragüense de la historia de Costa Rica, el rescate de Yolanda en el personaje de Amanda Solano, así como los valores literarios que presenta el libro, las voces que plantea incluso haciendo alusión a Chavela Vargas y otros personajes afines a Oreamuno.
Después del libro, varios escritores y académicos se han referido a la figura de la costarricense, como Carlos Cortés, Benedicto Víquez, Dorelia Barahona y muchos más. El debate principalmente se ha dado a raíz de la consideración de la gran belleza de la escritora y de su vida personal, que para la mayoría deberían ser secundarios ante su inteligencia y talento.
El lunes 4 de julio, en el Instituto México, desde las 7 pm, se realizó un conversatorio sobre la autora titulado "La ruta de su evasión", que pretendió ser "un recorrido a lo largo del corto camino de esta excepcional escritora costarricense", en el que participaron Alfredo González, Juanita Castro y Sofía González. Ese día la Editorial Costa Rica estuvo vendiendo la novela cumbre de Oreamuno, una parte de las ganancias fueron para comprar flores el día que se develó la placa en su tumba.
Al menos una placa para honrar su tumba
De manera coincidente, sin ninguna relación con el libro, el pasado 8 de julio, cuando se cumplieron 55 años de su fallecimiento (en 1961), además se descubrió por primera vez una placa en la que se indica cuál es la tumba de Yolanda Oreamuno, abandonada durante muchos años en el Cementerio General, donde sus restos reposan, luego de haber sido traídos de México, donde murió, resentida con su país natal y en estado de pobreza.
Juan Pablo Morales, estudiante de literatura y profundo admirador de la obra literaria de Oreamuno, fue quien hizo las gestiones para honrar, al menos, la tumba de la escritora de “La ruta de su evasión”.
“Yolanda es un baluarte de las letras no sólo nacionales sino centroamericanas y latinoamericanas, y si ya se le ignoró suficiente en vida, es inaudito que póstumamente se le prive de un reconocimiento tan sencillo como tener una placa con su nombre en su lugar de descanso definitivo. Aunque es un hecho que ella murió lejos y probablemente hubiera desaprobado el ser repatriada aquí, ya que se hizo, que tenga las condiciones más dignas”, comentó Morales a CulturaCR.NET.
A pesar de la decepción que sufrió al buscar ayuda con el Ministro de Cultura, Manuel Obregón, y luego ser abandonado en su gestión, Morales insistió y logró otros apoyos para poner la placa. “En el Ministerio de Cultura tuve una reunión personal con el ministro Obregón, quien escuchó la propuesta y manifestó su deseo de apoyarla. Sin embargo, delegó el seguimiento en una funcionaria que me prestó atención durante algunas semanas, tras las cuales me dejó prácticamente como empezando”, explicó Morales, quien además contó con el apoyo de la familia y del único hijo que tuviera la narradora: Sergio Barahona Oreamuno. Según el estudiante, primero tuvo contacto con Ana Barahona, la nieta de la autora de “El ambiente tico y los mitos tropicales”.
El acto fue a las 10 am con la presencia de sus familiares, del escritor Alfonso Chase, quien ha sido su defensor y difusor desde hace muchos años, de Juan Pablo Morales quien tuvo la iniciativa y de todos aquellos que deseen llegar. Se pidió en tributo llevar una flor blanca.
También han estudiado la obra de Yolanda Oreamuno Emilia Macaya, con el libro "Espíritu en carne altiva" y Rima de Vallbona, quien escribió “La narrativa de Yolanda Oreamuno”, un libro que aún está disponible en la Editorial Costa Rica. Además, esta editorial vende su novela "La ruta de su evasión".