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El tío Marenco, todo un tío en obra de Chéjov
Crítica de teatro sobre "Vania, vidas equivocadas".
Lo he dicho en otras críticas teatrales. Al igual que Alberto Cañas lo denuncia en Chisporroteos (La República), estoy en contra del "teatro de director", que consiste en adaptaciones dramatúrgicas y escénicas libérrimas de textos escritos por otros. Es piratería teatral, y parece que el chileno Adolfo Albornoz ha venido al país a darnos por la cabeza a quienes defendemos la autoría dramática de los escritores. Ahora su víctima es Anton Chéjov, 1860-1904, con algo que Albornoz llama Vania: Vidas equívocas.
Es una recreación del Tío Vania, que –sin ser herética, lo acepto– mantiene el afán de expresar los fracasos emocionales de una clase social en decadencia (la aristocracia).
Quiero destacar, de menor a mayor, la buena actuación del joven Arturo Campos, y la excelente caraterización que –del tío Vania– hace Álvaro Marenco, lo mejor que le he visto en largos años de ser crítico de teatro: su naturalidad lo convierte en Vania con todas la sutilezas y entresijos del personaje. Jahel Palmero cumple bien como Sonia y Ana Cárdenas muestra que aún le falta piso para estas lides, como Elena.
Vania: Vidas equívocas
(Versión de "Tío Vania", de Anton Chéjov)
ELENCO:
Vania: Álvaro Marenco
Sonia: Jahel Palmero
Mijáil: Arturo Campos
Elena: Ana Cárdenas
Diseño escénico integral: Gabrio Zappelli
Dramaturgia y dirección: Adolfo albornoz
Lugar: Éditus
Grupo: Inter-Teatro