“Las fotos policiales son para identificar, pero en esta serie no evidencian al criminal, sino que se presentan como una referencia de la violencia, como una imagen confusa, sugerente. Lo más importante de esta serie es que con ella José cambia el significado de estos retratos”, afirmó María José Chavarría, curadora del MADC.
Hernández aseguró que “se supone que las fotografías policiales deberían estar ocultas. Quise incorporarlas a una exposición para que así tomaran una lectura diferente, distinta según la persona que la vea”. La serie se aleja de lo convencional, así lo considera el artista. “Este es el trabajo más experimental que he realizado. Se lograron formas que ni yo mismo pensé que podían salir”.
Acerca del significado de la serie, Hernández afirmó que “estas imágenes borrosas son tan inútiles como tener a los delincuentes identificados, y que siempre vuelvan a la calle a seguir haciendo lo mismo. Al ver las fotografías los sociólogos las interpretarán de una manera, los psicólogos de otra y otras personas también lo harán a su manera, esas diferentes lecturas son lo que busco con esta serie”.
Chavarría, por su parte, afirmó que “el no poder identificar a las personas, representa violencia”. Según información del MADC, esto es normal en el trabajo de Hernández, ya que la vulnerabilidad de la vida, la muerte y la relación con el otro a partir de la imagen, son temas constantes en su obra.
Hernández comentó que para lograr las peculiares tomas se valió de métodos poco ortodoxos. “Por ejemplo, decidí perderle el miedo a que la luz vele el rollo antes de tiempo, entonces abría la cámara rápidamente a ver qué sucedía. También utilicé rollos vencidos para tomar las fotos, lo cual generó efectos en el resultado”.
Para que las imágenes quedaran borrosas utilizó técnicas como desenfocar, mover la cámara a la hora de la captura y hacer acercamientos muy grandes.
Otro factor importante que influyó en el resultado, fue que los negativos de las fotografías estuvieron guardados por alrededor de cinco años.
Las fotos se tomaron entre el 2005 y el 2007, cuando Hernández realizó un trabajo que retrataba armas custodiadas por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) que se utilizaron en delitos, y que luego resultaría en la serie denominada Inventario, expuesta también en el MADC. En aquel entonces Hernández no solo tuvo acceso a armas, sino también a retratos policiales. “Como el trabajo era parte de mi tesis universitaria y ya estaba definido, no quería incluir el tema de los retratos, sin embargo hice las fotografías y las guardé porque estaba seguro que en el futuro quería hacer un trabajo al respecto”.
La humedad, el hecho de que los rollos estuvieran vencidos y el evidente daño que genera estar guardados por cinco años, hicieron que muchas de las fotografías quedaran completamente dañadas, pero en las que no fue así, estos factores más bien generaron características que otorgan peculiaridad al resultado.
R.I.P. es la primera exposición del MADC en el 2011 y estará abierta al público hasta el 18 de junio. Se planea realizar un ciclo de cine y conversatorios afines al tema de la muestra.
El MADC está abierto de lunes a sábado, de 9:30 a.m. a 5:00 p.m. La entrada tiene un costo de ¢700 colones y estudiantes con carnet ¢500 colones. El lunes la entrada es gratuita. Información al tel.: 2257-7202.