- Exposición en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo en su último mes.
Geovanny Jiménez S., CulturaCR,
10 de febrero de 2011.
Arte contemporáneo, ¿el arte que algunos no entienden o algunos dicen que no es arte? Esa es la impresión inicial que tuve al ingresar a la exhibición “Umbral de fuego”, de Rafael Ottón Solís, en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo.
Quizás sus gustos sean muy conservadores, entonces definitivamente usted no podrá apreciar este montaje. O quizás usted entonces deberá hurgar un poco más en los significados, en la teoría, en los simbolismos.
A la entrada una instalación con troncos y leña al frente de un fondo rojo, cuyo atractivo o interés no entendí. A la par un cráter construido con piedras y arena amarilluzca en el centro, imposible no hacer analogía con el Volcán Poás, esta instalación es diametral y circularmente bella. Hasta aquí el fuego es el eje por el que vamos.
Seguido, un tronco sobre una base de tubos de metal, todo herrumbrado, nos cambia a las antigüedades que podemos encontrar en las casas de la Costa Rica antigua. No se puede entender, al menos no para quien esto escribe, qué hace esa parte del trabajo de Solís ahí. Aquí me perdí con el fuego.
A la vuelta la presencia escénica mejora y entonces nos encontramos a los más significativo de toda la exposición, eso que María José Chavarría, la curadora, define como “una visión de la religiosidad y de la fe, (que se presenta) de una manera integradora. El legado de lo cristiano, la herencia de lo precolombino y diversas concepciones orientales, se entremezclan para dar paso a una idea vinculante de lo sagrado”.
Al fondo, tres pinturas grandes, permiten un descanso a esa “entremezcla” que nos lleva hilando fino. “La pintura se integra a lo tridimensional de una manera escenográfica”, afirma Chavarría.
La verdad es que sus pinturas dejan una grata impresión visual, a la par de instalaciones con alusiones litúrgicas que parecen ser pinturas, que al tomarles una foto se convierten quizás en una pintura.
¿Y el fuego? Aquí solamente quedó la metáfora, quizás podríamos pensar que la liturgia, la religión, sea el umbral del fuego; aunque no podríamos precisar qué tipo de fuego es: ¿el del infierno, el creador de energía y luz, el que da pasión a la vida?
En todo caso, si algo tiene el arte contemporáneo es que nos pone a pensar y repensar, que siempre nos presenta “criaturas” con múltiples
interpretaciones, que no nos sirve todo a la mesa con sencillez, aunque haya sido cocinado en cocina de leña.
Lo mejor siempre será que usted pase a apreciar este trabajo y se forma la suya propia.
La exposición está desde noviembre en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo y solamente estará durante este mes de febrero, en sus últimos días. Este Museo queda al costado oeste de la Biblioteca Nacional, en el Centro Nacional de Cultura (CENAC). Abren de 10 am a 5 pm.
