Sandra Quirós, directora de Patrimonio y del Museo Nacional, destacó el estudio sobre 10 hectáreas a la redonda para ver el estado de todo el terreno y estar seguros que no había desplazamientos de terreno. “El estudio indicó que todo estaba perfecto y que se encontraba en un estado estático, por lo que los rumores de que habían deslizamientos por el lado del río y que las ruinas se estaban perdiendo, eran erróneos”.
Quirós explicó que la intervención se enfocó en: “un refuerzo estructural a las paredes que están en pie, se hicieron marcos estructurales en concreto armado, se trabajò en el entorno a nivel de cimientos para evitar las humedades que por capilaridad más daño le hacían a las ruinas. Esto a pesar de que el sistema es de calicanto, que es piedra combinada con cal y arena y, esas humedades y vegetación que crece ahí dañan mucho y empiezan a mover las piedras”.
Ademàs, la arquitecta Quirós Bonilla, agregó que, “se le hizo una trinchera, una base en concreto a los lados con sello impermeabilizante para evitar que suba la humedad; y por último se le dio tratamiento a las grietas; con una mezcla de arena, cal y cemento. En eso básicamente se fundamenta el trabajo, además de remover la vegetación de las paredes”.
El diseño e inspección estructural los realizó la empresa Miguel Cruz & Asociados y, se contrató a la empresa Constructora Reyco S.A.
Estructuras protegidas durante el año 2010
La directora de Patrimonio considera el año 2010 como un “año muy exitoso”, ya que “todas las obras que hemos hecho estaban en muy mal estado, se escogieron por el riesgo eminente, como el caso del edificio Miramontes y el edificio de Pejibaye. Además, se intervinieron otras edificaciones como la Iglesia de Orosi, el Templo María Auxiliadora en Cartago, el Cenac y la Casa Jimènez Núñez en Guadalupe. Todos los proyectos realizados eran de emergencia.
Historia de las ruinas de Ujarrás
Las Ruinas de Ujarrás son la evidencia material de los muros de un templo construido en el siglo XVII de aproximadamente 373 m2. Estas ruinas corresponde a lo que fuera la iglesia que mandara a construir el Gobernador Gómez de Lara, en la segunda mitad del siglo XVII, y fue la primera casa de la imagen de la Virgen de Ujarrás, primera patrona de Costa Rica. Este templo es el único vestigio que permanece en donde estuvo la villa de Ujarrás, trasladada posteriormente a Paraíso. Esta edificación corresponde a una de las pocas muestras del estilo arquitectónico barroco colonial.
En general, la mayoría de las paredes están formadas por mampostería de roca o grava gruesas, aglomerados con un mortero de cal y arena de río; a esta técnica se le conoce con el nombre de “Cal y Canto”. En forma semejante, la fachada frontal y el arco que divide las dos áreas internas de la edificación se encuentran construidos con mampostería de ladrillo de barro con un mortero de la misma naturaleza que el anterior.
El sistema constructivo utilizado en esta edificación es muy vulnerable a eventos sísmicos, por lo que entró en desuso a principios del siglo XX. El templo ha estado sometido a múltiples eventos sísmicos destructores. La intensidad más fuerte ocurrida durante el siglo XX fue de VI en la escala Mercalli Modificada, durante el sismo de Limón del 22 de abril de 1991.
En la década de 1970, el Ministerio de Cultura le realizó los primeros trabajos de reforzamiento.