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"Vemos con profunda preocupación la trampa en que la politiquería, nacionalismos ciegos y patrioterismos electoreros hacen lo posible por hacer caer a Costa Rica y Nicaragua", expresan los artistas, escritores e intelectuales que se unen a esta proclama que busca la unión y la paz entre los costarricenses y nicaragüenses.
Según el documento propuesto por Leda García, Adriano Corrales (costarricenses), Luis Rocha Urtecho, Vida Luz Meneses (nicaragüenses) y Amelia Arellano (argentina) "no somos juristas autorizados para emitir fallos en un conflicto de complejos matices e intereses, y por ello confiamos en que el Derecho Internacional otorga herramientas para evitar la fuerza. Especialmente los escritores y artistas costarricenses y nicaragüenses, que con la solidaridad racional de escritores y artistas del mundo suscribimos esta Convocatoria para reafirmar la fraternidad entre nuestros pueblos, nos declaramos convencidos de que es deber de nuestros gobiernos recurrir a instancias jurídicas especializadas en dirimir problemas limítrofes".
Los escritores se preocupan por la escalada en el desacuerdo y los brotes de xenofobia, pretensiones descabelladas de Ortega sobre el río Colorado y "pretenden dividir las aguas de un río nicaragüense -el Río San Juan- cuyo destino histórico es unir a Centroamérica entera".
"No podemos ahogarnos en el río. No debemos encallar en sus raudales. No podemos tolerar que se irrespete la soberanía de ningún país, como tampoco que en patrioterismos prefabricados se agazapen los oportunistas de siempre, afirman enfáticamente los firmantes.
El conflicto entre estos dos países ha sacado a relucir comportamientos xenofóbicos entre ciudadanos de ambos países, campaña nacionalistas perjudiciales para la paz y tranquilidad como la de REPRETEL, incluso solicitudes para formar un ejército en Costa Rica, así como manejos irresponsables de la prensa sensacionalista que promueve comportamientos de mutua agresión y escalada de violencia verbal. "Una vez más debemos unirnos contra toda clase de filibusteros, con la civilización, la razón y la fraternidad anidadas en alma y mente", expresan los escritores.
Ante lo anterior, "tenemos que evitar que se derrame una sola gota de sangre, pues a estas alturas esa gota inclinará la balanza entre civilización y barbarie, a favor de esta última. Somos pueblos civilizados -orgullosos de una gran cultura compartida-, y a ticos y nicas nos consta tener una inquebrantable vocación de libertad, como lo demuestra la historia", escriben los creadores multinacionales.
"Ticos y nicas proclamamos que si hay que dar sangre, con gusto la daremos como transfusión ejemplar y democrática para preservar y proteger la vida del vecino, prójimo histórico; hermandad indisoluble que nos transforma en Abeles en permanente alerta contra los Caínes", amplían.
Por último, de manera poética, los escritores plantean: "ante la inmensidad y majestuosidad del Río San Juan, es un minúsculo pantano. Tanto esplendor es para no ahogarse en odios. Es como si la naturaleza hubiera dotado a Nicaragua de un río donde cabe toda la paz del mundo. Un río que por sí mismo es una lección de serenidad. Que nos vive diciendo con el rumor de sus aguas, río abajo o río arriba, que vivir es tan necesario como navegar. Que navegar es vivir en paz. Por ellos convocamos y nos autoconvocamos a ser guardianes de esa paz y heraldos de esa armonía".
Usted, escritor, artista o pensador independiente, puede unirse a esta proclama. Escriba al correo ledagar@gmail.com para unir su nombre a esta idea.
A continuación el texto completo:
CONVOCATORIA PARA REAFIRMAR LA FRATERNIDAD ENTRE COSTA RICA Y NICARAGUA
Nosotros, intelectuales y artistas comprometidos con la razón, la ética y la fraternidad que consolidan la paz y la armonía entre los pueblos del mundo, vemos con profunda preocupación la trampa en que la politiquería, nacionalismos ciegos y patrioterismos electoreros hacen lo posible por hacer caer a Costa Rica y Nicaragua. No somos juristas autorizados para emitir fallos en un conflicto de complejos matices e intereses, y por ello confiamos en que el Derecho Internacional otorga herramientas para evitar la fuerza. Especialmente los escritores y artistas costarricenses y nicaragüenses, que con la solidaridad racional de escritores y artistas del mundo suscribimos esta Convocatoria para reafirmar la fraternidad entre nuestros pueblos, nos declaramos convencidos de que es deber de nuestros gobiernos sentarse a dialogar sobre un proyecto binacional de desarrollo humano y protección ambiental en la Cuenca del San Juan, antes que enviar tropas o emitir pronunciamientos retóricos y fanáticos para no dividir las aguas de un río nicaragüense -el Río San Juan- cuyo destino histórico es unir a Centroamérica entera.
No podemos ahogarnos en el río. No debemos encallar en sus raudales. No podemos tolerar que se irrespete la soberanía de ningún país, como tampoco que en patrioterismos prefabricados se agazapen los oportunistas de siempre. Tenemos que evitar que se derrame una sola gota de sangre, pues a estas alturas esa gota inclinará la balanza entre civilización y barbarie, a favor de esta última. Somos pueblos civilizados -orgullosos de una gran cultura compartida-, y a ticos y nicas nos consta tener una inquebrantable vocación de libertad, como lo demuestra la historia cuando la solidaridad de Costa Rica para derrotar a William Walker y más recientemente a la "estirpe sangrienta" de los Somoza. Ticos y nicas proclamamos que si hay que dar sangre, con gusto la daremos como transfusión ejemplar y democrática para preservar y proteger la vida del vecino, prójimo histórico; hermandad indisoluble que nos transforma en Abeles en permanente alerta contra los Caínes.
Hoy, con la xenofobia y la irracionalidad, una vez más hacen evidentes sus siniestros y viejos propósitos William Walker y el seudonacionalismo de los patrioteros. Una vez más debemos unirnos contra toda clase de filibusteros, con la civilización, la razón y la fraternidad anidadas en alma y mente. Por ello alentamos al diálogo y a la confraternidad frente a éste nuevo conflicto que, ante la inmensidad y majestuosidad del Río San Juan, es un minúsculo pantano. Tanto esplendor es para no ahogarse en odios. Es como si la naturaleza hubiera dotado a Nicaragua de un río donde cabe toda la paz del mundo. Un río que por sí mismo es una lección de serenidad. Que nos vive diciendo con el rumor de sus aguas, río abajo o río arriba, que vivir es tan necesario como navegar. Que navegar es vivir en paz. Por ellos convocamos y nos autoconvocamos a ser guardianes de esa paz y heraldos de esa armonía.
San José, Costa Rica, y Managua, Nicaragua, a los 16 días del mes de noviembre de 2010.