William Blake toma un descanso en el pasillo de la abadía Westminster. Lleva algún tiempo recorriendo templos antiguos a lo largo de Inglaterra buscando inspiración en lo gótico. A sus espaldas los monumentos sepulcrales lo velan. Sospechan del extraño que les está robando algo en cada mirada. Su descanso no es otra cosa más que una excusa. Ha dejado el dibujo a carboncillo para escribir una pocas palabras con letra temblorosa.
Y creo que eso es lo que hacen los artistas ir robando instantes a la vida para crear. Eso es justamente lo que logra la exposición Los perros del Olvido de artista plástico Osvaldo Baldi, robarle instantes al tiempo. Su propuesta es de las obras más honestas- estéticamente, no somos moralistas- dentro de los nuevos artistas plásticos y estará expuesta hasta en la Alianza Francesa hasta el 26 de agosto, la entrada es gratuita.
Les dejo una breve entrevista con el artista.
¿La poesía?
La Palabra.
¿La obra plástica?
La Mancha.
¿Son tan diferentes ambos géneros como a simple vista lo parecen?
La Palabra es la mancha que matiza y degenera en los rincones.
En poesía y plástica ¿de quien se siente heredero?
Amo robar y seguir. Como Picasso pienso que el arte es la mentira que nos acerca a la verdad.
Háblanos de Los perros del Olvido. ¿cómo nació? ¿qué deseas transmitir en esta primera exposición?
La Palabra es la línea delgada que intenté cruzar. La Palabra es la línea que se convirtió en poesía, y no pretendo más que eso. No pretendo nada para nadie más que para mi. Encontrar, entender, dejar mi piel atrás y continuar buscando.
¿En qué está trabajando actualmente?
Tengo una idea atornillada en la cabeza. La idea alucinante de llevar mis imágenes a la pantalla y convertirlas en historias cortas, como mis cuentos y poemas. La silueta que se vuelve un mono y toca con una vara el pezón de la Luna, la niña que vestida de párpado fue hallada muerta y ahogada en sus lágrimas, o el hombre que perdió su sombra cuando por descuido fue barrida de la acera junto a las chapas, las colillas y los tercos condones que no dejan de intentar preñar las tuberías de una cuidad sin sueños.
Un poema del artista:
El alunizaje
El horizonte se ha hinchado como un sapo,
los perros cantan enloquecidos por la soledad
de lo que hay del otro lado de las puertas.
El sudor universal marca rectángulos en las estrellas
mientras los campos baldíos
engalanan con fierros alocados
las minifaldas que apaciguan
a las bestias del redondel.
Justo a las 12 se encorvan las pasiones
y una lluvia celeste de ojos en jarabe
evocan el monótono salto de la carne
al presentir una señal de alto en la ciudad.
Tu viento de quizás marchito, tu luna
de hastío murmura en los bares
el desequilibrio de las ruedas chillonas.
¿Con qué aliento despertarás mis conejos
ensordecidos de diamantes vírgenes?
Desde un hoyo veré el infinito
sin agonía, la cópula del grito
es un balcón que ve al futuro
en su arquitectura liviana.
El circo envejece en cada risa,
los payasos de papel imprimen sus pastillas.
Ahí caeremos, esfínteres de cartón,
trasplantando nuestros besos.